El perdón: el transformador de la energía negativa.

EL ORIGEN DE LA VIDA QUE LLEVAS

El ego, esa imagen mental que tenemos acerca de lo que somos, está siempre reaccionado a lo que vivimos o pensamos. Si le gusta, nos alegramos, nos sentimos bien. Por el contrario, si le desagrada, nos enfadamos o nos ponemos tristes. Este “sentirse bien” o “mal” es nuestra vibración fundamental: nuestro estado de ánimo.

Esta vibración, que emitimos constantemente, es la emoción creada en nuestro cuerpo por nuestra interpretación mental acerca de lo que vivimos o pensamos. Esta interpretación siempre es del ego, que la hace en función de las creencias que mantenemos. Cuando esas creencias son elevadoras (“yo puedo con todo lo que la vida me presenta”, “tengo las aptitudes necesarias para ser lo que quiero ser”), los pensamientos atraídos por ellas son inspiradores y la emoción que nos crearán será de poderío, de fortaleza: “puedo”. De esta manera crecemos e irradiamos energía de alta vibración.

Sin embargo, cuando nuestras creencias son limitadoras (“no tengo capacidad para hacer este trabajo de matemáticas”, “soy un torpe, no sé hacer nada bien”), los pensamientos atraídos por ellas harán que nos sintamos mal, como seres de poco valor. Esto provocará que tengamos tendencia a juzgar como “malo” lo que nos hacen los demás (“¿cómo se le ha ocurrido decir a Luis que soy un vago delante de todo el grupo?, ¡cómo me duele eso!”) y lo que la vida nos regala (“vaya asco de vida llevo, no tengo tiempo para nada”). Este “sentirse mal”, este “no poder”, lo emanamos al universo en forma de energía de baja vibración.

El universo donde vivimos, que es energía de amor incondicional, se pone manos a la obra para materializar (en sucesos y circunstancias de vida) esta energía que le enviamos, porque él solo entiende de vibración. Como nos ama profundamente (aunque no seamos conscientes de ello o no nos lo creamos) nos va a devolver, multiplicado por su amor, la “calidad” de la energía que recibe (“Leyes de la Creación: leyes de la energía”), sin “pensar” si es bueno o malo, solo nos lo da, porque nosotros se lo pedimos; y como le enviamos bastante más cantidad de energía de baja vibración que alta, nuestra vida tendrá un “bajo nivel de felicidad”.

Así que, por tu bien, abandona el sufrimiento, deja de contaminar este mundo con tu dolor y comienza a perdonarte, porque solo nos podemos perdonar a nosotros mismos. Cada persona sigue su plan divino personal y no podemos juzgar su camino (sería nuestro ego adoptando el papel de juez), por lo tanto nada hay que perdonar a los demás.

El hecho de perdonarte significa que te has dado cuenta de que habías pensado-actuado=creado desde la inconsciencia, al creerte separado de la Unidad. Esto es imposible ya que siempre estamos “conectados” a Ella, pero no lo sabías cuando interpretabas-reaccionabas a lo que la vida te ofrecía y por ello ahora te perdonas, por tu inconsciencia del pasado, por haberte creído ser mucho menos de lo que realmente eres.

BENEFICIOS DEL PERDÓN

1.- Al perdonar tomas el control de tu vida al responsabilizarte de tu creación. De esta manera reconoces el poder que atesoras: el ser capaz de transformar la vibración de la energía que recibes y, por lo tanto, de la que emites. Este ejercicio instala-reafirma la creencia de que “ puedes”, de que eres el único creador de tu vida y de tus circunstancias, al actuar como el ser creador que eres. Así ya estás creciendo.

2.- Al perdonar cambiamos la vibración de nuestra energía, ya que el perdón es renunciar al falso dolor provocado por la ilusión de creernos ser algo que no somos. No confundir el dolor originado por la muerte de un ser querido, que es genuino y necesario, de duelo, con el sufrimiento, que es dolor producido por la identificación con nuestro ego al juzgar esa situación o persona como inaceptable. El perdón actúa sobre la emoción, al disolver todo sentimiento de frustración engendrado por no llegar la situación actual, la persona o la experiencia vivida, a cumplir las rígidas expectativas de cómo deben ser las cosas impuestas por nuestro ego.

3.- El perdón es la energía que disuelve nuestras ataduras con situaciones y personas del pasado. Cuando algo acontecido hace tiempo nos duele todavía al recordarlo, sea lo que sea, significa que estamos enganchados energéticamente a ello. Este enganche es el que nos impide crecer y evolucionar plenamente por no disponer de “toda” nuestra energía, ya que parte de ella permanece “soldada” a las diferentes situaciones o personas que nos provocan dolor (ira, miedo, tristeza). Al liberar esta energía retenida nuestro crecimiento se acelera.

4.- El perdón disuelve la negatividad que envías a tu situación de vida actual por medio de la no aceptación a lo que es (“¡vaya trabajo de mierda que tengo!”, “¡no dispongo de dinero y nunca voy a tener lo que necesito!“ “¡es que no aguanto al tí@ este!”) y eso hará que cambie radicalmente dicha situación, porque dejarás de alimentarla con tu negatividad y la vibración de la misma se elevará.

Y, por último, el beneficio más grande todos:

5.- El perdón cambia la energía con la que estás creando tu futuro.
Al creernos seres separados, desconectados de la Unidad, vivimos en un constante miedo al futuro deseando que no nos haga daño (“no quiero sufrir”). Para protegernos de este miedo, la mente-ego se pone a elaborar lo que ella cree son barreras para no ser sorprendida y comienza a fijarse en lo que NO quiere recibir: “no quiero estar enferm@”, “no quiero perder el trabajo”, “no quiero envejecer de mala manera”… Estas barreras que creemos poner al pensar que negando algo lo evitamos, realmente lo que están haciendo es crearlo por el miedo-energía que enviamos a esa hipotética situación. Ese miedo al futuro, esa energía de baja vibración, nos está haciendo sufrir AHORA, creándonos, además, ese futuro que NO queremos vivir.
Una de las leyes de la energía es que todo se transforma continuamente, nada se repite y, por lo tanto, no puedes adivinar qué te va a deparar el futuro. Lo único que puedes hacer para que sea diferente a cómo lo estás creando ahora es perdonarte por no haberte dado cuenta de que no puedes controlarlo, SOLO PUEDES CREARLO. Todo lo relacionado con tu devenir corresponde al universo, así que no intentes prevenirlo, pero lo que creas actualmente en tu vida solo depende de ti y eso es lo único que puedes hacer: crear lo que quieres vivir. Lo demás no te pertenece.
Cuando perdonas tus ansias de control, todo tu ser se abre a la incertidumbre del “no saber” y por lo tanto te abres a recibir un futuro maravilloso, un futuro no dirigido por el miedo del ego, sino por el amor del universo, al que te permites recibir en este acto de perdón, en este acto de apertura. Entonces, toda tu vibración cambia en ese mismo instante, porque ya el miedo ha dejado de influir en tu futuro, pero esto no hace falta que te lo cuente, porque lo vas a vivir tú mism@.

Así que, sin más dilación, comienza a tomar el control de tu reino interior, haciéndote responsable de tus creaciones.

AQUÍ EMPEZAMOS A CAMINAR, HERMAN@

Cuando empieces a hacer este ejercicio notarás muchas resistencias a ello: es tu ego intentado convencerte con argumentos lógicos y racionales acerca de la inutilidad de lo que haces (“esto es una tontería”, “no lo puedes hacer, es muy complicado”, “seguro que no funciona para ti”). Este es el mayor problema que vas a tener en cualquier intento de cambio personal: TU EGO. Él es el enemigo número 1 del cambio, ya que lo desconocido le aterra por no poder controlarlo (la mente-ego se basa siempre en lo vivido, en lo conocido) y, por lo tanto, tendrás que decidir momento a momento a quién sigues: si a tu mente racional, que nada quiere cambiar para poder seguir viviendo en “su mundo” conocido, o a ese anhelo que palpita en tu interior y que no sabes dónde te llevará.

Ese anhelo, que llevas un tiempo notando, es el deseo de estar en casa, de sentirte como antes de encarnar en este mundo y el viaje que ahora inicias te conducirá hasta ella. Has permanecido fuera mucho tiempo (poco más o menos el que llevas viviendo en este planeta) y ya es tiempo de regresar. Tu ego querrá que des marcha atrás, que no sigas adelante. Intentará embaucarte con argumentos inapelables (“deja esto, ¿no ves que te sientes mal? y tú buscas sentirte bien. Hazme caso, déjalo”) y, si con ellos no puede convencerte, recurrirá a miedos irracionales (“te volverás loc@ como sigas así”, “todo el mundo se va a reír de ti”, “eres un rar@”) y hará cualquier cosa que se le ocurra para impedir que sigas adelante. Puedes hasta enfermar o quedarte sin ganas de vivir (yo, en julio del año pasado, según ponía los pies en el suelo de la habitación al levantarme de la cama, me llegaban tres palabras a la mente sin hacer ningún esfuerzo en ello: “me quiero morir”), y esto es una buena señal, porque cuanto más sufres más ego te abandona al elevarse tu vibración. Ese dolor que experimentas son los apegos (a lo que tú creías que eras) “despegándose” de la energía que eres.

Tendrás que tener mucho valor para continuar en ciertos momentos, pero no importa lo lento que vayas con tal de que no te detengas, sabiendo que desde hace un tiempo no caminas sol@. Llegará un día en que no sentirás ningún malestar, ningún dolor, y no podrás dejar de sonreír, de cantar, de vibrar con la alegría de vivir; y, cuando mires atrás, verás que lo que eres en ese momento no tiene nada que ver con lo que “crees que eres” ahora.

Solo se produce el crecimiento personal cuando trascendemos los límites de lo que nos creemos ser, porque si no los rebasamos nunca sabremos qué se encuentra fuera de ellos. Cuando decides traspasar tus fronteras interiores (creadas por el ego), automáticamente el universo (“la Unidad”, “todo lo que es”, “Dios”… su nombre da igual) te abre sus brazos, llenos de poder, amor e inteligencia, para que te relajes en ellos. Luego, sólo tienes que dejarte llevar.
Tú ya le has indicado al universo tu deseo y voluntad de volver a casa ( (“Visualización: activando la Unidad”), así que a partir de ahora déjate llevar, ya que la Unidad te ha acogido en su regazo para que descanses en él y, juntos, volver a casa… a tu hogar, porque volver a casa es permitir que la Unidad (el amor incondicional) vibre en toda tu energía, en todo tu ser. Para ello hay que limpiarla del ego que se ha ido acoplando a tu vibración con el paso de los años y el perdón es lo que te libera de esa vibración que está imposibilitando que eches a volar, que está impidiendo que manifiestes lo que realmente eres.

Para empezar a caminar de la manera más rápida y cómoda posible, vas a quitarte el peso superfluo que llevas sin ser consciente de ello. Así que, a partir de ahora, en todo momento y circunstancia: perdona, perdona, perdona.

EJERCICIO DE TRANSFORMACIÓN DE LA ENERGÍA NEGATIVA

Este ejercicio es muy potente y te coloca en el camino a tu nueva vida. Como en todo trabajo personal, las claves son la constancia y el estar atentos (estar alerta) a lo que pasa en nuestro interior, pero con estos dos mandatos activados permanentemente en tu intención, solo te espera un resultado: ELEVARTE, vibrar en otra frecuencia, porque este ejercicio es un gran transformador de la energía de baja vibración. Lo encontré hace unos años en el  libro “La energía de los 12 chakras solares”, de Brigitte Müller, y me lo sigo trabajando actualmente porque es una maravilla para disolver cualquier atisbo de ego-dolor. Aquí transcribo una adaptación del mismo, con ciertas explicaciones basadas en mi experiencia personal que considero lo enriquecen (aquí está mi ego opinando).

No importa la manera por la cual la energía vuelve a ti. Puede que en la actualidad tengas un problema con una persona en concreto o en el trabajo. Puede que tus quebraderos de cabeza vengan por el tema de la salud, o tal vez te desesperen problemas económicos. Ahora estás recibiendo, por medio de la situación que vives, la misma vibración de energía que enviaste en el pasado, así que, si reaccionas con ira o abatimiento a lo que estás viviendo, con el tiempo esta vibración que emanas hará que el universo te devuelva situaciones similares, una y otra vez.

Sólo puedes cambiar esta rueda de una forma: transformando la reacción, transformando la energía ante esa situación y, para transformarla, aplica estos cuatro pasos:

1º.- ACEPTA.

Acepta la energía que ahora vuelve a ti, porque en algún momento del pasado tú mismo la has enviado al universo. Tú eres el creador de lo que estás viviendo y si rechazas tu creación estás negando tu poder llenándote de energía inarmónica, que en algún momento regresará a ti. Piensa que la persona o situación que vives son únicamente meros instrumentos para volver a atraer tu energía. Libera la energía por amor y así la transformarás en su vibración original.

2.- AGRADECE.

Agradece al universo la oportunidad que te está brindando para cambiar la vibración de la energía que recibes y convertirla en otra oscilación armónica y elevada.

3.- PERDONA.

Perdónate a ti mismo por no haber sido consciente de la energía que emitiste en el pasado. Esta energía sólo se puede transformar por medio del perdón, cuya vibración es de color violeta. Repítete: pido perdón por cualquier energía vital que haya usado mal en algún momento de mi vida, sabiéndolo o de manera inconsciente, y me perdono a mí mismo por ello“. Visualiza la situación o persona  que te genera intranquilidad con un intenso color violeta que notas brotar de tu corazón, mientras te perdonas de corazón por no haber recordado el inmenso poder que palpita en tu ser. Siente la paz que te llena al perdonarte.

Cuando ya tengas cierta práctica con este ejercicio, podrás hacerlo inmediatamente en el momento que te sientas mal por el motivo que sea. Pones toda tu atención en tu estado de ánimo, tu malestar interno, y te visualizas lleno de luz violeta, siendo consciente de la causa que lo ha generado, sin elucubrar sobre ella, sin pensar, solo llenando todo tu campo de conciencia de luz violeta.

4.- AMA.

Envía amor conscientemente a esa situación o persona, porque tú eres amor incondicional. Visualízalos envueltos en una intensa luz rosa que brota de tu corazón, sintiendo como la energía negativa se va transformando en la alegría de amar. Cuando amas lo que te duele, siempre descubres razones para perdonarte.

Repite todas las veces que haga falta este ejercicio hasta que esa situación o persona sólo te genere amor cuando llegue a tu mente.

Esto también puedes hacerlo diariamente enviando amor a tu lugar de trabajo, llenando las personas, mesas, sillas, máquinas, etc., con una luz rosa, ¡verás cómo cambia la vibración de tu entorno de trabajo!.

Si notas resistencia al hacer cualquiera de estos pasos sé consciente de que esa resistencia es tu ego intentando separarte de lo que eres, intentando sabotear tu anhelo de cambio.

Si repites estos cuatro pasos con las situaciones, personas y pensamientos que te desequilibran, con el tiempo toda la energía negativa que vibraba en ti será transformada en energía elevada, en energía de amor y tu vida reflejará, de una manera fiel y maravillosa, esa nueva vibración de tu ser.

¿No te lo crees?, haz la prueba y ya me contarás.

Un abrazo, de corazón.

Leyes de la creación: leyes de la energía

 

Ahora que sabemos que somos energía vibrando, que somos seres con el poder de crear, vamos a ver unas cuantas leyes que rigen el acto de la creación y así evitar sorpresas que nos lleven a exclamar: “¡esto no lo quería yo!”.

1.- LA ENERGÍA ESTÁ CONSTANTEMENTE INTERACTUANDO CON LA ENERGÍA CIRCUNDANTE, AFECTÁNDOSE MUTUAMENTE.
Cuando permaneces durante un tiempo en medio de la naturaleza te sientes de muy diferente forma que cuando estás en medio de una plaza atestada de gente. Tú eres la misma energía, pero influida por la que te rodea, y notarás que tu estado de ánimo varía de estar oyendo el ruido de un arroyo de la montaña a moverte dentro de unos grandes almacenes en el primer día de rebajas. También nosotros podemos influir en la energía del exterior: ¿nunca te ha ocurrido que has estado sentado al lado de alguien y, sin saber por qué, te sientes bien/mal?. Eso es porque estás vibrando-sintiendo la energía de esa otra persona, al igual que ella sentirá la tuya. Otra cosa diferente es que se dé cuenta de ello o no, pero la interconexión ahí está.

Y esto es un factor muy importante, porque el hecho de vivir en sociedad hace que todo se contagie: los miedos, creencias, escala de valores, todo va incorporado en la vibración que recepcionamos, por medio de nuestros centros de energía, y que luego se convierten en nuestras creencias, miedos o escala de valores. La onda de la energía que somos transmite información, en ambos sentidos, de manera parecida a las ondas de radio, con lo cual, estamos interconectados, aunque no lo queramos, con el resto del Universo, mejor dicho, somos uno con él. Nadie está realmente solo en este mundo por mucho que quiera alejarse y esta energía que nos rodea es muy, muy fuerte, ya que mantiene en pie la ilusión colectiva de creernos ser la materia que forma nuestro cuerpo físico. Y de aquí surge toda la ilusión, pero de esto hablaremos en otro artículo.

2.- LA ENERGÍA ESTÁ CONTINUAMENTE TRANSFORMÁNDOSE
La energía ni se crea ni se destruye. Esta es una ley de la energía, que Einstein, premio Nobel de física, la afinó todavía más al postular: “masa y energía son dos formas de la misma realidad” (de hecho descubrió una ecuación que liga estos dos conceptos: E = mc². Donde “E” es la energía, “m” la masa y “c” la velocidad de la luz) y en esa capacidad de transformación radica su poder creador. Piensa en una gota de agua posada sobre una flor al despuntar el alba en un día de verano. Mucho antes del mediodía, por efecto del calor, se evapora y esa gota de líquido se habrá fundido en uno con todo el aire que le rodea. La energía del calor ha conseguido elevar la frecuencia de vibración de la gota hasta convertirla en otra cosa, en vapor.

Todo cambia momento a momento. Nunca nos bañamos en el mismo río, porque el agua en la que te sumerges la segunda vez no es la misma que la primera y tú tampoco. ¿Te acuerdas cómo eras de niño y cómo eres ahora?. Constantemente y de una manera imperceptible todo va modificándose, evolucionando. Esto significa que la vida es un continuo cambio, nada permanece inmutable y aferrarse a algo es condenarse al dolor.

No ha habido ningún instante en tu vida en el que todo se haya detenido. ¿Te imaginas que tu corazón se pare?, pues eso, todo se mueve, todo cambia a cada instante, pero vivimos una ilusión creada por nuestros sentidos físicos que no perciben estos continuos y minúsculos cambios.

3.- LA ENERGÍA ATRAE ENERGÍA SEMEJANTE
En esta propiedad se basa la famosa ley de la Atracción y es una característica muy, pero muy importante, porque es algo que puede actuar a favor o en contra nuestra. Los pensamientos que tenemos son energía vibrando a una determinada frecuencia y atraen pensamientos similares. Los pensamientos positivos, de elevación, atraen pensamientos en su misma sintonía y, al contrario, si tenemos pensamientos bajos, de mala autoestima, de miedo… estos atraen pensamientos con su misma frecuencia vibratoria, con lo cual incrementas tu negatividad. Cada pensamiento nos crea una emoción en nuestro cuerpo, en nuestra energía vibratoria, y una emoción continuada nos crea un estado de ánimo. Nuestro estado de ánimo es la energía principal que emanamos al mundo, al universo, que según esta ley nos devolverá energía semejante materializándola en situaciones de vida acordes a la vibración original tuya. Si rebosas constantemente de alegría, optimismo, ganas de vivir, el universo, creará situaciones que te inspiren alegría y felicidad; si por el contrario, siempre estás quejándote, viendo lo negativo de todo, la vida te dará acontecimientos que reflejen ese malestar.

Siguiendo con este concepto, el universo nos devuelve lo mismo que damos, así que da aquello que quieres recibir. Mucha gente, la mayoría, cree que será feliz cuando en su vida existan ciertas condiciones, por ejemplo: “cuando tenga un trabajo, una relación, cuando consiga esto o lo otro… entonces seré feliz, porque ya tendré lo que quiero” y viven en un continuo enfado con la vidaqué asco de vida!, ¡la vida es injusta conmigo!, ¡qué mala suerte tengo!), por no tener lo que desean y ésta les devuelve más de lo mismo, más de lo que no quieren.

No, esto no va así.

Yo tengo todo lo que deseo porque soy feliz. ¿Y cómo soy feliz ahora?, amando lo que tengo. Así de sencillo, así de bonito. ¿Por qué no puedo amar lo que tengo?, aquí ya entra el ego del que hablaremos largo y tendido más adelante.

De estas leyes, que se cumplen creas o no en ellas, emerge una verdad poderosísima que guía tu vida:

ESTÁS CREANDO CONTINUAMENTE
La energía es dirigida por nuestra atención y crea aquello en lo que se focaliza. Esto lo vimos en al artículo “¿qué somos?”, pero lo recalco aquí otra vez ya que este concepto es clave en nuestra existencia: somos seres creados para crear y estamos creando constantemente. Nuestro foco de atención es un sempiterno decreto que enviamos al universo que se pone inmediatamente manos a la obra para materializarlo, porque debes saber que el universo está a nuestro servicio para darnos lo que pidamos. El universo es nuestro siervo infalible, es como el genio de la lámpara que al frotarla sale y nos concede no tres deseos, como en el cuento, sino todo aquello que queramos. Es un mayordomo fiel y poderoso que está continuamente consiguiendo todos los caprichos señalados con nuestra atención sostenida.

¿Te acuerdas de esta expresión de las películas?: “Donde pongo el ojo, pongo la bala”, pues aquí es lo mismo, aquello en lo que te fijas ya lo estás creando, ¡qué bonito!, ¿a qué sí? y lo hacemos constantementeseamos o no conscientes de ello. Así que, puedes ser un “creador inconsciente”, como la inmensa mayoría de la gente, que suele llamar “mala suerte” cuando crea algo que no le gusta (por no saber el inmenso poder que tiene su atención), o puedes ser un “creador consciente”. Tú eliges. La diferencia entre uno y otro es muy sencilla: darte cuenta de adonde estás dirigiendo tu atención. Para ello fíjate en qué estás pensando: ¿piensas sobre un tema en concreto, siendo el jefe de tus pensamientos, o está tu mente divagando sin ningún control por tu parte, siendo esclavo de ella?. Esta es la clave de todo: fijarse, concentrarse, en lo que sucede en tu interior, en todo momento, así serás consciente de lo que estás creando.

Ahora bien, no pienses que creas instantáneamente aquello a lo que prestas atención, sino que transcurre un tiempo hasta que esto sucede. Este tiempo puede variar en función de cuánto lo desees y de si existe alguna creencia (consciente o inconsciente) que vaya en dirección contraria a tu deseo. Puedes anhelar intensamente tener una pareja en tu vida, pero si crees que nadie va a fijarse en ti porque no te ves guap@, entonces esta creencia, que siempre es más poderosa que tu deseo consciente, va a sabotear tu anhelo. Pero de esto, también hablaremos más adelante, por ahora quédate con el concepto.

Otra cosa que debes tener en cuenta es que vivimos en un universo de inclusión. ¿Qué significa esto?: para el universo no existe la palabra NO, sino que acepta todo lo que mantienes en tu foco de atención sin rechazar nada y se pone a crearlo, lo quieras o no. El universo sólo conoce una palabra del lenguaje humano: . Para el universo todo está incluido en él, todo es posible, no hay nada que pueda excluirse. Para él no existe la negación, la separación, sólo la inclusión, la unidad. El universo es un sinfín de posibilidades que vas materializando constantemente en aquello que le señalas con tu atención.

Cuando piensas “no quiero estar enfermo”, el universo entiende que estás pensando-pidiendo “enfermedad” porque realmente te estás centrando en ello para negarlo. Si te digo ahora: “no pienses en un caballo blanco“, ¿qué imagen se ha creado en tu mente?. Eso es, piensas en lo que te he dicho que no pienses, en un caballo blanco, pues con el universo sucede lo mismo. No debemos rechazar nada creyendo que así lo evitaremos, porque conseguimos justo lo contrario: atraer, con la energía del rechazo, del miedo, aquello que queremos evitar. La clave es pensar siempre en lo que queremos, no en lo que no queremos, porque, recuerda, estamos siempre creando. Siempre, no lo olvides.

Bueno, por hoy ya vale. Ahora te dejo un enlace en el que podrás descubrir unos principios fundamentales que pueden ayudarte a comprender ciertas circunstancias que has vivido o estás viviendo: Las 7 leyes universales.

Recibe un fuerte y amoroso abrazo, herman@.

Seguimos caminando.

Estructura energética de nuestro cuerpo: los chakras.

En nuestro cuerpo tenemos unos canales, llamados meridianos, encargados de transmitir la energía sutil, que es la fuerza vital codificada con la información necesaria para funcionar en el plano celular. Esta energía, que la tomamos del aire que respiramos, de los alimentos y del agua que bebemos, se combina con la energía que llega al aura y se procesa por medio de los chakras. Los puntos de contacto de los meridianos con la piel son los que trabaja la acupuntura. Aparte de estos canales existen otros, llamados nadis, que se cruzan con el aura y están relacionados con nuestro cuerpo sutil. Existen más de 70.000 nadis por todo nuestro cuerpo, muchos de ellos superpuestos a los meridianos, de los cuales tres son los principales: Ida, Pingala y Sushumna. Los dos primeros ascienden y descienden enroscados a lo largo de nuestra columna interconectando todos los chakras. El tercero asciende por el interior de la columna vertebral y es el que nos eleva a planos superiores de consciencia.

Interactuando con el sistema de chakras (que luego veremos), está el aura. Es un campo de luminosidad que rodea a personas, animales, plantas y objetos. Interpenetra y envuelve nuestro cuerpo alrededor de un metro y se compone de siete capas, cada una de ellas “conectada” a un chakra. Su tamaño, color, forma y densidad varía en función de nuestro estado de ánimo. El aura es la radiación de nuestra fuerza vital y nuestro punto de conexión con el universo: recibe de él la energía, la filtra por las diferentes capas y la transmite a sus chakras correspondientes que a su vez la distribuyen a los meridianos, al sistema nervioso y a las glándulas endocrinas. Al mismo tiempo emite nuestra energía, recibida de los chakras, al universo que se pone a materializar lo que aquella le demanda, atrayendo las situaciones y circunstancias acordes a la vibración emitida. El aura es nuestro canal de intercambio de energía con el universo: por ahí la emitimos y por ahí la recibimos. Los chakras son los encargados de transformar esa vibración de energía a una compatible con la nuestra.

Existe una línea vertical de energía procedente de la tierra que atraviesa nuestros chakras y nos conecta con el cielo, creando un pilar de luz en nuestro interior: es la la línea Hara. La activación de esta línea nos equilibra, manteniéndonos centrados y arraigados en nuestro ser. En esta línea palpita el objetivo de nuestra vida, nuestro camino en ella y el poder para recorrerlo.

Por último, en la base de la columna vertebral descansa dormida una energía muy especial: la kundalini. Esta energía es la que se “despierta” cuando nuestra vibración, nuestro grado de consciencia, se lo permite. Es una energía muy poderosa que armoniza y eleva todos los chakras, potenciando sus cualidades. Es un “subidón” de energía para todo nuestro ser y puede tener un despertar completo instantáneo (por un accidente o experiencia traumática) o ir ascendiendo paulatinamente de chakra en chakra, comenzando con el raíz, energizándolos de acuerdo a nuestra evolución interior. Este proceso puede durar años, dependiendo de la intensidad de nuestro trabajo espiritual, pero cuando la kundalini alcanza el chakra corona se produce la conexión total con la divinidad que somos, nuestra verdadera naturaleza, y nos convertimos en auténticos seres humanos expresando todo su potencial.

Ahora vamos a hablar un poco de los chakras, la columna vertebral (nunca mejor dicho) de nuestro sistema energético.

Los chakras son unos vórtices de energía, repartidos a lo largo de la columna vertebral, separados unos 30 cm. de ella y situados en la parte frontal y dorsal de nuestro cuerpo. El primero y el último solo tienen un vórtice, que son los que captan la energía de la tierra y del cielo para transmitirla por la línea Hara. Tenemos 7 chakras fundamentales (además de unos cuantos secundarios) que son los que vamos a ver aquí para, más adelante, trabajar con ellos. Cada chakra va asociado a una glándula de nuestro cuerpo y a un arquetipo psicológico que es el reflejo de la actitud que adoptamos ante la vida. Estos vórtices no solo transforman la energía que reciben de nuestro organismo, de sus células, sino también la que reciben del aura. Si los chakras tienen un comportamiento deficiente, bien por un exceso de “revoluciones” (abiertos) o por defecto (bloqueados), se rompe el discurrir armónico de la energía surgiendo los desequilibrios. Estos, pueden afectar a la parte física de nuestro cuerpo, con problemas de salud relacionados con la glándula correspondiente, como a la parte mental de nuestro ser, manteniendo actitudes descompensadas a la hora de afrontar los desafíos de la vida. Por lo tanto, es fundamental para nuestra salud, en todos los sentidos, tener los chackras funcionando perfectamente.

Comenzando de abajo a arriba, son los siguientes:

1.- Chakra raíz.El color asociado es el rojo y su verbo: yo tengo. Situado en la base de la columna vertebral, es el encargado de recibir la energía de la madre Tierra y va asociado a las glándulas suprarrenales, productoras de la adrenalina. Si lo tenemos equilibrado nos notaremos llenos de energía y vitalidad, siendo capaces de desenvolvernos con confianza en el mundo físico y de conseguir nuestro sustento por nosotros mismos. Estaremos llenos de seguridad, autoestima, de fortaleza interior, sintiéndonos arraigados en este mundo, de que somos queridos en esta vida y que nada nos va a faltar. Sus arquetipos, dependiendo de si el chakra está armonizado o no, son la Madre Tierra y la Víctima. La primera nutre, da seguridad, transmite respeto y amor incondicional. El segundo, por el contrario, se ve incapaz de satisfacer sus necesidades, como un bebé que no puede alimentarse por sí mismo. Siente que el mundo es un lugar hostil y que no tiene recursos para enfrentarse a él, echando la culpa a los demás de su propia incapacidad.

2.- Chakra sacro. Su color es el naranja y su verbo: yo siento. Situado un par de dedos debajo del ombligo, está asociado a los órganos reproductores. Este centro se encarga de procesar y expresar las emociones que vivimos, a la vez que percibimos las de los demás, permitiéndonos relacionarnos de una manera fluida. Aquí se gestiona la sexualidad, la atracción física y las relaciones en general. Cuando está sano y equilibrado nos permitimos gozar y disfrutar de todo lo que tenemos en nuestra vida. Nos sentimos merecedores de lo que poseemos y ahí radica el secreto de la verdadera abundancia, que no se refiere a tener mucho de nada, sino a nuestra actitud en relación con lo que poseemos. Cuando sentimos que lo que tenemos y lo que somos es suficiente, el chakra funciona perfectamente. Con este chacra equilibrado rebosamos pasión por lo que hacemos, vivimos la vida intensamente disfrutando de todo lo que nos regala. En este chakra radica nuestra creatividad que luego aflorará al mundo. Los dos arquetipos de este chacra son el Soberano y el Mártir. El primero disfruta y comparte lo que posee, porque se sabe merecedor de ello y que tiene suficiente, emanando magnetismo personal gracias a esta seguridad. A su vez, mantiene vínculos emocionales claros con los demás, expresando su creatividad al mundo. El mártir se queja de que el mundo está mal, de que no hay suficiente para todos, pero no hace nada por remediarlo, sólo se queja porque se nota lleno de carencias. No se ama a sí mismo y cree que disfrutar con algo es “malo”, que no es merecedor de ello. Probablemente tenga malas relaciones en general debido a la mala gestión de sus emociones.

3.- Chakra plexo solar. El color de este chacra es el amarillo y su verbo: yo puedo. Situado justo donde acaba el esternón, va asociado al páncreas, productor de la insulina. En esta chakra reside tu poder personal y es el que te permite aceptar los riesgos de la vida con el convencimiento de que puedes manejar cualquier situación a la que te enfrentes, con lo cual la autoestima está relacionada con él. En este chacra radica tu fuerza de voluntad, poderío, confianza y autocontrol. Es el centro de la identidad y del ego, aquí se planifican las cosas y se toman las decisiones correspondientes. Los arquetipos relacionados son el Guerrero y el Sirviente. El primero lleva a cabo su misión en esta vida, su trabajo, con todo su poder y fuerza de voluntad; para él los obstáculos son oportunidades para crecer y desarrollarse. Por el contrario, el segundo, va a rebufo de los demás, buscando su aprobación, deseando ser amado a través de sus actos, no por lo que es. Es envidioso y celoso de los éxitos ajenos porque desearía imitarlos, pero se ve incapaz de ello ya que no reconoce su propio valor.

4.- Chakra corazón. El color de este chakra es verde o rosa, según más te guste, y su verbo es: yo amo. Como su nombre indica se encuentra en el corazón y está relacionado con el timo, que es la glándula encargada de producir glóbulos blancos. Este chakra es el que sirve de unión entre los tres inferiores, relacionados con la parte física de nuestro ser, con los superiores, que afectan a la parte espiritual. Este es el centro del amor incondicional, tanto a los demás como a nosotros mismos. Aquí reside la capacidad de perdonar, así como la compasión. La autoestima, el amarse a uno mismo, brota de este centro que conecta todo. Aquí radica la fuerza transformadora que atesoramos: el poder del amor. La respiración consciente es un buen ejercicio para abrir y equilibrar este chakra. Los arquetipos de este chakra son el Amante y el Dependiente. El primero vive sus relaciones con los demás, sea progenitor, hijo, pareja u otros, sin esperar nada de ellas porque ya se siente completo tal como es, viviendo en el gozo de dar amor, solo por el placer de dar. El segundo cree necesitar a alguien para que le dé lo que imagina que le falta, siendo éste un camino seguro al fracaso en cualquier relación ya que no nace de la igualdad, sino de la dependencia.

5.- Chakra garganta. Su color es el azul claro y su verbo es: yo expreso. Radica en la garganta y está asociado a las glándulas tiroides y paratiroides, que regulan todos los procesos metabólicos del organismo. En este chakra radica la capacidad de expresión de nuestros sentimientos, ideas y opiniones; es el puente entre el amor que emana de nuestro corazón y la sabiduría del intelecto. Sus cualidades son: la verdad, la comunicación, la creatividad y la integridad. El hablar y el escuchar son las dos caras de la misma moneda que este chakra regula y equilibra: hablar para expresar nuestra verdad y escuchar para permitir ser al otro. Colabora con el chakra sacro en la expresión de su creatividad. Si estos dos chakras, el 5º y el 2º, están armonizados cualquier proyecto que emprendas lo llevarás a buen término. Sus dos arquetipos son el Comunicador y el Niño Silencioso. El primero asume la responsabilidad de lo que dice y cómo lo dice. Cuando expresa algo que le haya herido lo hace desde el amor y no lastima a su interlocutor. Habla claramente y se cuida de que sus palabras sean interiorizadas por quienes le escuchan. Es sincero y respalda sus palabras con actos. Por el contrario, el Niño Silencioso reprime (probablemente  porque fue reprimido en su infancia obligándole a callar) la expresión de sus sentimientos y verdades. Esta represión le genera un dolor que puede intentar amortiguarlo con exceso de comida, trabajo, alcohol… Su creatividad, al no ser expresada, consigue debilitar su energía vital.

6.- Chakra tercer ojo. Su color es el azul oscuro o índigo y su verbo es: yo comprendo. Situado ligeramente por encima de las cejas, está relacionado con la glándula pituitaria, que es la que regula el funcionamiento de las demás glándulas. Este centro hace todo lo posible por ayudar al cuerpo a afrontar los cambios a la vez que nos da sabiduría y discernimiento para comprender hechos y situaciones. La intuición y nuestra sabiduría interna penetran por este chakra. Es la capacidad de razonar y, al mismo tiempo, dejarse llevar por la intuición, poniendo siempre aquella al servicio de ésta. Aquí nace tu punto de conexión mental con la divinidad que eres al comprender cuál es tu misión como Ser. Los arquetipos son el Psíquico y el Racionalista. El primero sigue su intuición confiando en su conocimiento interior para responder a los desafíos de la vida, viviendo en la actitud de estar abierto a todas las posibilidades. El segundo vive en el reino de la lógica, de las normas y protocolos. Confía en planes, mapas y sueños de futuro para intentar controlar la vida.

7.- Chakra corona. Su color es el violetablanco o dorado y su verbo es: yo soy. Situado en la coronilla está asociado a la glándula pineal, que segrega melatonina, encargada de regular los ciclos del sueño. Por este chakra nos conectamos a la energía divina que llega a nosotros en forma de inspiración y comprensión haciéndonos experimentar la guía divina en todo lo que hacemos. Para que este chakra funcione correctamente, antes deben hacerlo todos los demás, porque aquí se fusiona lo que somos, como cuerpos físicos, con la divinidad de la que provenimos. Sus dos arquetipos son el Gurú y el Egotista. El primero comprende la naturaleza del hombre, viviendo en la continua compasión y enseña a otros a encontrarse gracias a su ejemplo. Conoce las lecciones de la vida y las respeta en los demás. El segundo no quiere saber nada del mundo espiritual, ya que su gran ego se lo impide, viviendo toda su vida en el plano material. Rechaza a otros por sus imperfecciones, sintiéndose muchas veces solo y aislado.

Con esto ya vale para seguir avanzando, pero si quieres profundizar en este apasionante tema te dejo aquí un enlace para aprender más.

Recibe un energético abrazo.

Seguimos caminando.

¿Qué somos?

Esta es la pregunta más importante que puedes hacerte, porque en función de la respuesta que des así irá tu vida. Espero, que cuando acabes de leer esto, te veas de diferente manera a cómo te percibes ahora, ya que entonces habremos dado un gran paso adelante.

Tu cuerpo, ese compañero que va contigo a todas partes, si lo observaras a través de un potente microscopio de efecto túnel verías algo parecido a una nube formada por un montón de átomos. Un átomo es la parte más pequeña de un elemento que conserva sus propiedades; si lo dividiéramos, lo que resultaría ya no tendría nada que ver con el elemento del que proviene, sería otra cosa diferente.

Un átomo consta de un núcleo (formado por neutrones, sin carga, y protones, con carga positiva) y unas partículas girando a su alrededor a velocidades muy elevadas, llamadas electrones, con carga negativa. Esta diferencia de carga, hace que los electrones orbiten alrededor del núcleo, ya que son atraídos por la carga positiva de los protones, eso sí, a una distancia enorme comparada con su tamaño. Si el núcleo tuviera el tamaño de una naranja y se encontrara en Bilbao (no lo puedo evitar, soy de aquí), los electrones pasarían girando por Estados Unidos, es decir, realmente somos espacio vacío, pero como esos electrones y átomos (que también giran alrededor de otros átomos) se mueven tan rápido, damos la sensación de ser un cuerpo sólido. Imagínate un ventilador, si está apagado, puedes meter la mano entre sus huecos sin ningún problema, pero si lo enchufas ya no puedes hacerlo (bueno, sí podrías, pero no te reirás mucho) porque no hay “huecos” debido a la velocidad de las aspas. Lo mismo pasa con nuestro cuerpo, que da la apariencia de ser sólido y compacto, pero lo que estamos viendo y creyéndonos ser es, en realidad, un efecto óptico creado por las limitaciones de nuestros sentidos.

Por otra parte, este constante movimiento de los electrones produce una energía alrededor de la cual se crea un campo electromagnético, que son ondas en movimiento, por medio de las cuales se transporta la energía generada. Una onda tiene una longitud y una frecuencia de vibración. La longitud de onda es la distancia existente entre dos crestas o valles consecutivos y la frecuencia de la onda es la cantidad de oscilaciones completas que se producen en un determinado tiempo. A mayor longitud de onda menor frecuencia y viceversa. Cuanto mayor es la frecuencia de vibración mayor es la energía transportada por la onda.

Por lo tanto, todo aquello que tiene una expresión física en este universo, al estar constituido por átomos, es energía vibrando; todo sin excepción. Todo el universo es vibración, lo único que varía es la frecuencia de la misma, lo “rápido” o “lento” que vayan los electrones y átomos. Lo que aparenta ser más sólido vibra a una frecuencia más baja y lo que es más sutil a una frecuencia más alta, más rápida. Si calentamos un cubo de hielo se transforma en agua líquida y si la seguimos calentando se vuelve vapor. Es agua en los tres casos, el mismo elemento, pero su apariencia, su estado físico, es diferente porque ha cambiado su frecuencia de vibración debido a la energía que ha recibido del calor.

Fíjate bien: eres espacio vacío, no ese cuerpo denso y compacto que crees ser y, además, nunca te encuentras en reposo total porque continuamente estás vibrando. Todo lo que aparenta ser tu cuerpo, está en permanente movimiento, en un constante cambio (tú no eres la misma persona que se ha levantado esta mañana de la cama), al igual que todo lo demás y, sin embargo, no somos conscientes de ello, no lo percibimos así, por las características de nuestros sentidos físicos que nos hacen creer algo que no somos. Nos creemos ser las sensaciones que experimentamos sin ser conscientes de nuestra auténtica realidad: somos vacío, somos energía vibrando.

Además, este cuerpo que habitamos realiza una serie de procesos metabólicos para transformar la energía de los alimentos y, gracias a este proceso, emitimos luz. No la vemos porque la intensidad es muy débil y es imperceptible para nuestros ojos, pero se han realizado experimentos que así lo certifican. No hay acuerdo entre lo científicos en los motivos de esta emisión, pero sí en el hecho de que la irradiamos, es decir,  somos seres de luz. ¡Qué bonito, ¿verdad?!

Pero quedan más cosas todavía, y encima lo mejor.

Según ha demostrado la física cuántica, los electrones pueden actuar como partículas, con una mínima masa, o como ondas, sin masa. Esto lo descubrió el físico francés Louis-Victor de Broglie, galardonado con el premio Nobel de física en 1929, al demostrar que todo electrón lleva asociada una onda. Formuló una ecuación (λ= h/p) que relaciona ambas magnitudes, y enunció esta hipótesis, que tres años más tarde se probó: “Toda la materia presenta características tanto ondulatorias como corpusculares comportándose de uno u otro modo dependiendo del experimento específico”. 

Posteriormente, la ciencia demostró el efecto observador, que origina el que los electrones se comporten como partículas cuando son “observados”, por ejemplo, cuando se quieren cuantificar sus características en un momento dado, pero el resto del tiempo, cuando no se les observa, existen como una onda de probabilidades. De hecho, no se puede determinar su posición cuando orbitan, solo se puede establecer una zona, alrededor del átomo, en la que es “probable” se encuentren. Así que, el observador crea una partícula por el simple hecho de observar, porque en el momento de hacerlo se produce la materialización de esa energía, de esa probabilidad, en una partícula concreta. Este vídeo explica muy bien el doble comportamiento de los electrones y el efecto observador.

Con las ondas de luz la cosa todavía se vuelve más interesante. La luz es una onda, cuyas partículas, los fotones, pueden actuar como el observador espera que actúen, es decir, si la observación-medición es para estudiar su comportamiento de partícula, se comportarán como partículas, pero si se les estudia como onda, se comportarán como una onda, es decir, la intención del observador crea su realidad.

Nosotros, como seres humanos que somos, tenemos la facultad de poder ser conscientes de donde enfocamos nuestra atención y esta consciencia nos da la libertad (nuestro libre albedrío) para dirigirla donde queramos. Esta atención crea aquello que observa, como hemos visto, así que somos seres creadores.

Somos seres creadores.

¡Qué grande es lo que somos, ¿verdad?!

Somos energía vibrando, creando continuamente aquello a lo que prestamos atención por medio de nuestra intención, pero la sociedad en la que vivimos nos transmite la ilusión de ser otra cosa diferente, haciéndonos creer ser algo mucho más pequeño, mucho más limitado, que la belleza como seres que realmente somos. La clave de todo, como veremos en sucesivos artículos, son las creencias que tenemos: ellas son las que dirigen todo nuestro poder creador, son las que guían nuestra vida.

Así que te hago esta sencilla pregunta: ¿quién crees que eres?.

Recibe un amoroso abrazo.

Seguimos caminando.

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