Activando nadis y chakras

Ahora vamos a conocer un par de ejercicios muy efectivos para acondicionar nuestros circuitos energéticos y que fluya armónicamente por nuestro cuerpo la energía del universo, la energía que nos da la vida. Estos ejercicios los descubrí en un maravilloso libro, El sendero de la energía (Synthia Andrews), cuya lectura y práctica te recomiendo encarecidamente.

El primero de ellos te puede parecer complicado de hacer, dependerá de tu capacidad de concentración. Yo me he tirado con él más de un año, repitiéndolo entre 30 y 50 veces diarias. Al principio era una pura desesperación, me despistaba un montón de veces. Cada vez que me perdía, en la ascensión casi siempre, volvía a comenzar desde el principio. Una y otra vez.
Recuerdo un sábado a la tarde, estando detenido en un semáforo en el coche, yendo a bailar. Intenté hacerlo un par de veces y nada, no pude culminar la ascensión de un tirón. Desistí de llegar a hacerlo bien: “no tengo cabeza para esto, ya soy mayor para estas historias”, pensé. Llevaba un mes con él y me costaba horrores. Hasta llegar al chakra corazón iba medianamente bien, pero a partir de ahí, hasta alcanzar el chakra corona, todo se descontrolaba. Siempre. Y vuelta a empezar, una y otra vez. Me veía incapaz de lograrlo.
Al día siguiente dibujé el circuito en un papel: “¿cómo va a poderme un simple ejercicio de concentración?, ¿quién me creo ser?”, me dije. Eso fue en diciembre de 2016. En la actualidad (3 de julio de 2018), mientras bailo los sábados en la discoteca que voy habitualmente, hago el ejercicio. Cuando me confundo, que a veces me pasa, comienzo desde el principio, disfrutando del paseo entre mis chakras.

Esta dificultad en los inicios se transforma al poco en su mayor virtud, porque te permite desconectar instantáneamente de ese agobio mental que puedes vivir en un momento dado. Cuando tengas muchos pensamientos atropellados, cuando te sientas mal por el motivo que sea y notes que la mente te lleva por su camino: vete a esta visualización. Automáticamente te relajarás porque no puedes mantener TODA tu atención en dos sitios a la vez y si la tienes en este ejercicio no te encuentras perdid@ en el mundo de la mente, en el mundo de la ensoñación. Al hacerlo con esta intención ya no será un ejercicio que debes hacer para elevarte, sino que se convertirá en tu oasis privado en el que descansas del mundanal ruido, olvidándote del agobio de la mente y de la identificación con esta ilusión de vida que parece tan real.

Todos los obstáculos, dificultades o problemas que puedas tener para hacerlo no son más que engaños del ego-mente para que no sigas con ello. Vive con la certeza de que lo consigues, sé constante (la repetición es la madre de la mejora) y dale caña porque vas a flipar con él, de verdad.

Así que, sin más preámbulos, vamos a conocer algo más de esta maravilla.

ACTIVANDO IDA, PINGALA Y CHAKRAS

Nosotros, como seres físicos, somos transformadores de energía: tomamos energía de la respiración, alimentos, sol y del agua. Esta es la energía que nutre el cuerpo físico, pero también recibimos energía sutil del cielo y de la tierra, la energía del universo, para posteriormente darla al mundo. La energía del cielo penetra en nuestro cuerpo por medio del chakra corona, la de la tierra por el chakra raíz. Esta energía sutil se distribuye por medio de unos canales llamados nadis. Tenemos más de 70.000 en nuestro cuerpo (es lo que dicen, yo no los he contado), siendo tres los fundamentales: Sushumna, Ida y Pingala.

El nadi Sushumna es el canal de energía que une el chakra raíz con el corona, ascendiendo por la columna vertebral. Los chakras nacen de él y es el nadi más importante porque nutre de energía a todos los demás.
Ida y Pingala zigzaguean entre los chakras, encargándose de mantenerlos en perfecto estado, equilibrando y armonizando su vibración.

Los chakras son nuestros “transformadores energéticos personales”. Son unos vórtices de energía encargados de transmutar la energía a la vibración adecuada, tanto la que recibimos como la que damos. Esta vibración constante de los chakras, junto con la energía que absorbemos de la tierra-cielo, crea una burbuja energética (el aura) que nos rodea totalmente, actuando como una armadura protectora. Cuando los chakras no funcionan adecuadamente, esa burbuja energética personal refleja esas anomalías, creándose agujeros o puntos más débiles. Por ellos penetra la energía disfuncional del exterior (la del ego-mente que nos rodea) contaminándonos y haciendo descender nuestra vibración personal. Fíjate, cómo a veces, al quedarnos sol@s tras permanecer un rato con una persona, nos notamos “mal” por dentro, con toda nuestra energía movida Eso es porque la energía-vibración de esa persona ha resonado en nuestro interior, haciendo vibrar la nuestra en su misma frecuencia. De esta forma, cuando los chakras no trabajan armónicamente, nos encontramos desprotegidos frente a la energía del exterior, siendo susceptibles de ser “dirigidos” por ella.

Por el contrario, cuando los chakras vibran fluida y armónicamente, entonces, todo fluye. Nos sentimos plenos de energía, de confianza, de optimismo, siendo mucho más creativos y con el poder suficiente para llevar a cabo aquello que expresa nuestro anhelo más querido. Nos convertimos en perfectos canales de transmisión de la energía del universo-amor a este mundo físico. Y este flujo de energía, de la más alta vibración, es el que nos va a ir elevando constantemente, convirtiéndonos en seres más conscientes, más despiertos. Por lo tanto, cuando tenemos nuestra burbuja en perfecto estado nada de fuera nos puede afectar, somos libres de las influencias del mundo exterior y, en este caso, nuestra energía es la que eleva a la de las personas que interactúan con nosotros.

Así que, fíjate en la importancia de este ejercicio para nuestro crecimiento y desarrollo personal.

BENEFICIOS:        

Tranquiliza y relaja el tráfico mental, desconectándonos de la mente ensoñadora. Si hemos tenido una discusión o una mala noticia y, tras ella, nos quedamos sumergidos en la vorágine habitual de pensamientos, este ejercicio nos separa de nuestro ego que se siente lastimado, permitiéndonos recuperar nuestro “tono” habitual.

Desarrolla la capacidad de concentración: nuestro auténtico poder. Según se desarrolla la capacidad de concentración vamos tomando el control de la mente y los pensamientos ensoñadores no nos llevarán por su camino. Nos volvemos más conscientes de donde enfocamos la atención, pudiendo cambiar la dirección de la misma a voluntad nuestra. No como ahora, que a veces nos vemos esclav@s de los pensamientos sin poder “escapar” de ellos.

Limpia, equilibra y energiza los chakras al mantener la fluidez de la energía que los sustenta. De esta manera preparamos nuestra energía para elevar su frecuencia, convirtiéndonos en personas más amorosas y vigorosas, aportándonos clarividencia. Así vamos creciendo como seres conscientes, a la vez que, desarrollamos nuestras cualidades personales ligadas a la vibración de cada chakra correspondiente.

Despeja el camino para la ascensión de la energía Kundalini, la energía más poderosa que disponemos y la que amplía nuestra percepción espiritual. Se asienta en el sacro y asciende de una manera natural cuando la consciencia ya está lo suficientemente expandida.

FORMA DE HACERLO:

  1. Puedes hacerlo sentad@, tumbad@ o de pie. Yo, normalmente, la hago de pie ya que me resulta más fácil seguir la visualización, pero tú mism@, hazlo como más te guste. Los ojos, al principio, cerrados; cuando lleves un tiempo con ella la harás como quieras.
  2. El ejercicio lo comenzamos con una inspiración y, a partir de ahí, nos olvidamos de cómo respiramos. Lo importante es visualizar el recorrido de la energía entre los chakras. Con el tiempo ya podrás ser consciente de más cosas, pero en principio céntrate en la visualización. Si tienes problemas para seguir el circuito, acompáñate con un dedo marcando la trayectoria por tu cuerpo.
  3. Haz unas cuantas inspiraciones hasta notarte relajad@ y centrad@.
  4. Inspiras e inicias la ascensión de la energía por la pierna izquierda (por la derecha si eres o has sido zurd@ de pequeñ@), penetrando por la izquierda del chakra raíz. Haz el giro del chakra, sales y continuas la ascensión por la derecha del 2º chakra. Haces el giro con él, sales por su izquierda y entras en el 3º. Recorres todos los chakras (fíjate en el dibujo) hasta llegar al corona (igual lo visualizas un poco más grande que los demás), donde comienza el camino de descenso. Prosigues con el recorrido inverso y lo finalizas con la energía bajando por la pierna derecha, saliendo por la planta del pie.
  5. En el recorrido ve-imagina los colores de los chakras intensos y brillantes, aunque con la práctica constante verás como cambian de intensidad y textura según tu estado de ánimo.
  6. Cuando tengas suficiente destreza puedes hacer el ejercicio siguiendo el ritmo de la respiración: en la inspiración realizas la ascensión; en la espiración el descenso. Esto requiere la máxima concentración y será la señal de tu maestría, pero que este no sea tu objetivo: es una consecuencia del trabajo realizado.
  7. Procura hacer la visualización todos los días como ejercicio de mantenimiento y, a veces, lo harás sin tener intención de hacerlo: te lo pedirá tu propia vibración.

NOTA:

El único objetivo en todo trabajo interior es: DISFRUTAR. Intenta disfrutar de todo lo que haces. Al principio, hasta que lo domines, estarás un poco tens@ (te sentirás insegur@ mientras lo realizas) y tendrás que estar más concentrad@ de lo habitual. Cuando tengas soltura con él ya no te “costará” tanto concentrarte en ello y entonces empezarás a disfrutar. Y cuando disfrutas comienzas a crecer, a elevarte, porque lo haces sin esfuerzo, sin lucha. Y todo aquello que hagas sin lucha te eleva.

 

ACTIVANDO SUSHUMNA: ÓRBITA MICROCÓSMICA

Con este ejercicio complementamos el anterior, ya que activamos el nadi Sushumnalimpiando y abriendo la línea Hara de nuestro cuerpo, favoreciendo la conexión Tierra-Cielo.
La línea Hara es un tubo de energía que asciende desde nuestros pies, conecta con el nadi Sushumna y fluye al cielo por medio del chakra corona. Es nuestra conexión con la energía de la tierra y del cielo: es el punto de encuentro entre nuestra parte física humana y nuestra divinidad. Es el canal que nos conecta a la Unidad.

Con esta visualización equilibramos el flujo de energía que circula por nuestro cuerpo, corrigiendo los excesos y deficiencias de esta. Además, nos libera de la energía del pasado, de actitudes antiguas y formas obsoletas de ver la vida, permitiéndonos avanzar más rápidamente en nuestro cambio personal.

Procura hacer este ejercicio habitualmente, a modo de mantenimiento. Así, la línea Hara se encontrará limpia y despejada para asimilar mejor la energía de más alta vibración. Al pasar esta energía a través nuestro nos vamos elevando, aumentando nuestra frecuencia de vibración, siendo más luz. Y esta luz es la que damos al mundo.

FORMA DE HACERLO:

  1. Siéntate en un lugar cómodo con la espalda erguida. Ojos cerrados, manos descansando sobre las piernas. Con el tiempo y la práctica lo harás andando, esperando en colas o mientras cocinas porque será motivo de gozo.
  2. Haz unas cuantas inspiraciones hasta notarte relajad@ y centrad@.
  3. Inspira profundamente mientras llevas la atención debajo del ombligo, donde brilla una luz platino iridiscente. En cada inspiración sientes cómo esa energía, esa fuerza vital, va llenando tu vientre hasta sentirlo pleno, poderoso y refulgente.
  4. Cuando te sientas rebosar de luz inspiras, y esa bola luminosa la haces descender hasta el final de la columna vertebral para luego ascender por ella, inundándola de luz a su paso.
  5. En la espiración, la bola de energía sale por la parte superior del cráneo, descendiendo por el exterior de tu cuerpo: rostro, boca, cuello, pecho y vientre hasta llegar al coxis, donde, con la inspiración, vuelve a ascender abrazando la columna vertebral.
  6. Repites este ciclo respiratorio con esa bola de luz recorriendo tu cuerpo. El coxis y la parte superior de la cabeza son los puntos de cambio del flujo respiratorio.
  7. Cuando te sientas energizad@, procura terminar el ejercicio con una inspiración, dejando esa energía vibrando con todo su fulgor en tu columna vertebral. Permanece un rato sintiendo esa electricidad palpitante.

VARIACIÓN:

Haz los pasos 1-3 como el anterior.

  1. Una vez tengas almacenada la energía vital en tu vientre, en la inspiración la haces descender al coxis para luego ascender por tu columna vertebral saliendo por la cabeza, como si fuera una fuente. En la espiración desciende por tu cuerpo, llenando el aura de esa luz iridiscente, hasta llegar al suelo. En la inspiración entra por el coxis y te recorre por tu centro, hasta rebosar por la cabeza. En la espiración te bañas en esa luz que te interpenetra.
  2. Permanece todo el tiempo que quieras disfrutando de esa luz, tu luz, que te limpia y energiza

Esta variación es la que más practico, pero tú haz aquella que más conecte contigo. En el camino espiritual no hay un solo camino: hay infinitos y cada persona sigue el suyo, ya que el camino lo creamos al caminar.

Un abrazo, de corazón.

Seguimos caminando.

Sintiendo lo que somos: vibración

Ahora vamos a realizar una sencilla práctica que permite darnos cuenta de la realidad que somos como seres físicos. Lo que vemos y creemos sólido y compacto, nuestro cuerpo, en realidad es una vibración de energía y esa energía es luz.

El objetivo fundamental de este ejercicio es sentir la energía-vibración que somos. Para ello lo comenzamos con una visualización (creación de la mente) y lo acabamos en una sensación, en una vibración. Quédate bailando en la sensación todo el tiempo que puedas. Lo que te hace crecer, expandirte, elevarte, es la percepción sensorial no el pensamiento. Cuantas más veces lo hagas, cuanto más te sumerjas en la sensación, más elevas tu frecuencia de vibración, ya que desarrollas-creas aquello a lo que prestas atención.

Puedes hacerlo con los ojos abiertos (en tus quehaceres diarios) o cerrados (cuando sólo quieras hacer el ejercicio). Cuantas más veces lo repitas más fácil te resultará y mejor te sentirás (la repetición es la madre de la mejora). Hasta que cojas soltura con él, empieza haciéndolo de pie: ojos cerrados, pies separados tanto como tus hombros, cuerpo erguido, pecho expandido. Al poco de tener esta postura advertirás cómo la energía asciende por las plantas de tus pies, llenándote totalmente. Déjate bañar en ella, disfruta de tu vibración.
Cuando ya lo domines, podrás hacerlo en cualquier postura y en cualquier momento sin tener que cerrar los ojos, porque de eso se trata, de vivir despiertos.
Puedes llevarte el ejercicio escrito en un papel o en el móvil y, cuando tengas un rato de tranquilidad, tomando un café, por ejemplo, léelo concentrándote profundamente en sus palabras, percibiendo lo que inducen en tu consciencia. Tras hacerlo te encontrarás más equilbrad@, más seren@, a la vez que habrá aumentado un poquito tu capacidad de concentración para abstraerte de tu frenesí diario. Al igual que poco a poco se acaba llenando el agujero más profundo, progresivamente irás desarrollando tu capacidad de concentración.
La capacidad de concentración mide la cuantía del poder creador que disponemos. La concentración es el poder de Dios “pasando” a través nuestro: a mayor poder de concentración, mayor poder creador.

Si por cualquier circunstancia que hayas vivido (una discusión, una mala noticia…), no puedes centrarte en la sensación por estar perdid@ mentalmente dando vueltas a ese incidente, haz el ejercicio del perdón antes de seguir con este. El perdón (luz violeta), disuelve la energía del ego que vibra en ese acontecimiento. Una vez te encuentres limpi@ de esa energía (de la mente), podrás sentir con más facilidad la vibración (del amor) que eres.

         

EJERCICIO: “SINTIENDO LA VIBRACIÓN QUE SOMOS”

La inspiración hazla siempre por la nariz (si quieres, claro); la espiración puedes hacerla por la nariz o por la boca, como más cómodo te resulte.

Centra tu atención en tu respiración, en el aire que entra y sale de tu cuerpo, notando el abdomen expandirse y contraerse en cada ciclo respiratorio….

Inspira… espira…

Inspira… espira…

Cuando estés relajad@, imagínate rodead@ de luz o inmers@ en una sustancia luminosa… Al inspirar, notas como la luz penetra en tu interior, llenándose todo tu pecho y abdomen de ella… Al espirar, sientes cómo esa luz atraviesa tu cuerpo, brotando un brillante resplandor por todos los poros de tu piel… Al mismo tiempo, percibes un cosquilleo que recorre tus células siguiendo la estela de la luz…

Con cada inspiración adviertes cómo la luz que te rodea llena tus pulmones, bajando tu diafragma…

Con cada espiración ves esa luz atravesar todo tu cuerpo, avivando ese hormigueo vibrante…

Inspira… Espira…

Ahora, centra la atención en tu cuerpo… en ese escalofrío, en esa sensación que recorre todas las células de tu ser… Sumérgete en esa electricidad que te llena… Toda tu atención la tienes puesta en ella… Siente esa energía… tu energía… ESA ENERGÍA ERES TÚ…

Inspira… y sientes tu energía…

Espira…. y sientes tu ser…

Permanece todo el rato que te apetezca disfrutando de lo que eres

Luego, a la cuenta de tres, abres lentamente los ojos… 1… 2… 3 y te quedas en esa vibración todo el tiempo que puedas.

CONSIDERACIONES SOBRE ESTE EJERCICIO

1.- Sentir nuestra vibración es el punto de donde nace todo. De esta vibración, de esta energía que somos, brota el mundo de la ilusión creado por la mente : esa facultad que poseemos gracias a nuestro cerebro.
Nos perdemos en este mundo de ilusión cuando dejamos de ser conscientes de nuestra auténtica realidad (esta vibración), es decir, cuando nos volvemos inconscientes.
Por lo tanto, con este ejercicio desarrollamos nuestra consciencia. La consciencia es sinónimo de “darse cuenta” y “nos damos cuenta” gracias al nivel de sensibilidad que tengamos. Nuestro nivel de sensibilidad lo incrementamos al fijarnos intensamente en lo que experimentamos-sentimos-pensamos… y fijarse intensamente es concentrarse.
A consecuencia del desarrollo de nuestra consciencia nos convertimos en seres más profundos, más completos.

2.- Con este ejercicio se produce el abandono de la mente para centrarnos en el ser. Dejamos de pensar, elucubrar, soñar y nos adentramos en el silencio de la energía vibrante que es nuestra auténtica realidad. Pasamos del mundo de lucha, de la mente, a la paz del ser y de esta manera estamos en el camino de conseguir el segundo objetivo de este ejercicio: no perder nunca el contacto con la vibración que somos.
Cuando interactúes con el mundo, en tus quehaceres diarios, no prestes toda tu atención al exterior: deja parte de ella mirando-sintiendo lo que eres. De esta forma vivirás la vida plenamente, sin separación, sin miedos y la mente no podrá llevarte por su mundo de ensoñaciones.

3.- Por último, y más importante, este ejercicio nos limpia de la energía mental que nos rodea (la del ego) y de la que vamos incorporando a nuestra vibración al reaccionar inconscientemente a las diversas situaciones que afrontamos en nuestro día a día.
Si vivimos siendo conscientes de lo que somos, con el tiempo, notaremos cómo nuestra vida se llena de luz, interpretando todo lo que nos sucede en clave de crecimiento y elevación, que, a su vez, atraerá más luz a nuestra vida. Esto sucede porque nos vamos limpiando de la energía egoica que vibra en nosotros por resonancia con la que nos rodea. Al limpiarnos de la energía más densa del ego, automáticamente se incrementa nuestra frecuencia de vibración, cambiando nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, atraemos otro tipo de circunstancias vitales ya que la energía que emanamos al universo es más elevada.
Si, por el contrario, dejas de practicar este ejercicio tras haber comenzado con él (si tienes alguna dificultad con él céntrate en la respiración), será el ego-mente el que ha vuelto a tomar el control de tus decisiones. No importa las razones que te dé para que lo dejes, todas serán falsas. Tú decides si le crees, regresando al pasado, o vives algo nuevo, algo fresco. Date una oportunidad… y luego otra y otra. No importa las veces que caigas, lo importante es que te levantes siempre.

Un fuerte abrazo y… ¡dale caña!

Seguimos caminando.

Visualización: “Activando la Unidad”

Esta visualización la encontré en un manual que me dieron por asistir a un taller de iniciación angelical (“Curso de Maestría Angelical”, se llamaba exactamente). La adapté a mi forma de hablar, le quité cosas y le añadí otras hasta que quedó a gusto mío. Esta versión es la mía y por eso te puedo hablar desde la confianza que da la experiencia propia. Me la he trabajado durante más de un año y es mágica. No puedo decirte otra cosa. Eso sí, todos los días me la leía con total concentración, generalmente en una cafetería (la llevo en mi cartera de bolsillo), escuchando música con el móvil (Mike Rowland, generalmente), aislado del resto del mundo con mis auriculares y concentrándome en las palabras que siguen. Me llevaba unos 15-20 minutos el hacerla y notaba un gran cambio en el antes y en el después. Esta visualización es una petición al universo de que queremos ser uno con él y el universo SIEMPRE va a darnos lo que le pidamos, así que esta es una buena oportunidad de empezar tu nuevo camino, tu nueva vida.

Consejos para trabajarte esta y todas las visualizaciones que hagas:

  1. La clave de todo trabajo interior es la constancia. De nada sirve empezar con mucho ánimo y dejarlo al poco tiempo por el motivo que sea (generalmente por no conseguir resultados tangibles).
  2. Hacerla, si es posible, a la misma hora. Así se establece una rutina que favorece la creación de un hábito, con lo que nos será más fácil seguir con ella
  3. Haz cualquier visualización con la máxima concentración.  La concentración es la clave del poder de nuestra energía. A mayor capacidad de concentración más energía mandamos al punto de atención.
  4. Con la repetición todo se mejora. Así que repite, repite, repite.
  5. No te comas la cabeza pensando o dudando en si la estás haciendo correctamente. ¡Siempre, siempre, lo haces bien!. Esa voz que te hace dudar, es tu ego. No le hagas caso, tú lo haces perfecto, tú lo haces a tu manera. Y punto.
  6. Una vez que ya la domines, hazla en cualquier momento y circunstancia, siempre que te apetezca, porque mientras estás con ella eres tú quien dirige tus pensamientos, no tu ego.
  7. La clave de todo trabajo interior es disfrutar de ello, así que disfruta de esta visualización. ¡DISFRUTA!

Notas sobre esta visualización:

  1. La “respiración equilibrada” es respirar de una manera armónica, siendo tan larga la inspiración como la espiración, pero no te centres en la técnica, en si lo haces bien o mal (yo de hecho, no me fijo en si respiro “correctamente”). Lo realmente importante es la intención con la que haces las cosas, porque la intención es el decreto que envías al universo de lo que quieres conseguir. Tu único objetivo, cuando la hagas, que sea el disfrutar de ella, de lo que imaginas al leerla y de lo que sientes al imaginártelo.
  2. Mientras la leas, detente de vez en cuando y disfruta de las sensaciones que experimentas y poco a poco notarás cómo tu energía, con la repetición, se va elevando. En estos momentos de detención procura mantener la mirada fija, sin interpretar las palabras, sólo sintiendo lo que lees para no despistarte, para no perder tu concentración. Y si la pierdes, no pasa nada, vuelve una y otra vez a ella. Una y otra vez. Y así irás cogiendo el hábito de volver a tu interior. Una y otra vez.
  3. Cuando lleves un tiempo haciéndola, te darás cuenta de que te ayuda a centrarte en los momentos de desasosiego que pudieras vivir. Esta es una visualización que equilibra, armoniza y energiza. Podrás recurrir a ella cuando te sientas mal, porque te conecta a la fuente de donde vienes, de donde venimos.

ACTIVANDO LA UNIDAD

Me permito respirar profunda y armónicamente a través de la respiración equilibrada. La paz, que es mi estado natural, lo incluyo en mi sentir en este momento… convirtiéndome en paz y armonía infinitas.

Realizo la respiración equilibrada tomando aire por la nariz y, en esa entrada de energía, llevo mi atención a la consciencia de estar nutriéndome de la energía divina. Respiro profunda y relajadamente. Voy percibiendo cómo la paz y el equilibrio hacen acto de presencia… los disfruto… Siento cómo me expando y al expulsar el aire llevo mi atención a la consciencia  de que estoy expulsando energía divina fusionada con mi experiencia humana. Siento cómo sigo expandiéndome debido a la elevación de mi vibración, generando un estado diferente de conciencia. Estoy irradiando el poder, el amor y la inteligencia del ser divino encarnado que yo soy

Por mi chacra raíz me conecto a la matriz cristalina de la tierra, que visualizo como un enorme cristal iridiscente que me sustenta, irradia y activa el registro del propósito de mi alma para este tránsito ascensional aquí en la tierra. Esa consciencia es traducida en energía platino iridiscente que, de forma ascendente y en espiral, sube a través de mis pies y va elevándose… Esa energía va removiendo, activando e integrando en cada una de mis células el recuerdo del propósito de mi alma. Dejo que la energía continúe ascendiendo.

Ahora me enfoco en mi centro de arriba y me conecto a través del chakra corona a la energía de la fuente, que visualizo como una esfera de energía dorada iridiscente que irradia, activa e integra el recuerdo de la divina presencia en mí. Esa consciencia es guiada a través de una espiral platino que penetra por mi chakra corona y desciende desde la corona hacia abajo, envolviendo cada una de mis células en ese recuerdo. Dejo que esta activación continúe descendiendo…

Ahora me enfoco en ambas espirales…

Siento como la espiral que va ascendiendo desde la tierra va activando el contrato de mi alma y la espiral de arriba va descendiendo, activando el recuerdo de la esencia que soy…

Ahora me enfoco en el corazón…

Estas dos energías/consciencias se encuentran en el corazón, realizándose la fusión de ambas. De esa unión brota un círculo de luz rosa que irradia amor infinito en todas las direcciones. Siento un gran gozo por encontrarme en tal anhelado momento. Lo disfruto… y percibo cómo ese amor que brota de mi corazón va liberando consciencia/luz que limpia mi ser de todo aquello que me lastra, al mismo tiempo que guía mi energía física a reconectar los códigos energéticos, generando la Unidad en mí y unificando completamente mis dos hemisferios cerebrales. Así mismo va reactivando mi glándula pineal y mis capas de ADN físico, haciéndolas resonar con esta frecuencia de unidad. Siento conscientemente la Unidad dentro de mí… convirtiéndome en ella. Esa energía la expando a cada forma de vida sobre la tierra y, por resonancia, a todo el cosmos. Me disfruto a mí mismo y mantengo esta plenitud quedando activada mi conexión con la Unidad desde la dimensión más elevada.

Desde este momento me entrego a ser dirigido por la Unidad que soy desde la dimensión más elevada, manifestando mi clara intención de elevar cada día mi nivel de vibración.

Queda, pues, activada la Unidad en mi ser.

Que así sea.

Seguimos caminando.

 

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