Siendo lo que somos: consciencia

Ya tenemos acondicionada la mente al haber trabajado las verdades del artículo anterior y comenzamos a ver la vida de una manera diferente. Así pues, es el momento de añadir la guinda al pastel mental que hemos cocinado, con tanto cariño, en este rincón de la luz.

Aunque ya te he dado unas cuantas pistas en las entradas anteriores, ahora vamos a descubrir lo que realmente somos. Te anticipo que las verdades siguientes son más difíciles de asimilar que las creencias limitadoras (“no puedo”, “no valgo”, “no merezco”), debido a que contradicen todo lo que hemos creído hasta ahora. En el mundo de la separación en el que vivimos, estos conceptos rompen el paradigma de lo “normal”, “correcto” o “sensato”. Aquí ya comienzas a separarte del mundo de la separación (valga la redundancia), para entrar en el universo de la Unión. Ahora es cuando puedes llegar a pensar que ya no estás en tus cabales, porque todo el mundo conocido dice una cosa y tú otra totalmente diferente.
Además, si eres un/a “buscador/a” que llevas tiempo siguiendo tu propio camino de crecimiento, hay una creencia que se convierte en un hándicap para el cambio genuino. Esa convicción, auspiciada por el ego, nos dice que aún no somos lo “suficientemente perfectos” para poder fundirnos con el Todo. Mientras llega ese momento, “nuestra” alma se va “perfeccionando-aprendiendo” en cada una de las vidas que vivimos. Esta creencia, que es el ego resistiéndose a morir, se encuentra muy extendida entre la gente espiritual. Sin embargo, llega un momento en que, debido a tu propia evolución personal, descubres la maravilla del Dios-Amor que palpita en ti. Entonces, recibes la certeza de que tú siempre has sido perfect@, que no tienes nada que perfeccionar. Esta idea nace del propio ego creyéndose “no merecedor” y así poder seguir manteniendo el control de tu vida, hasta llegar a “merecer” gracias a él.

Ahora estás en los lindes de tu mundo mental conocido. Si continúas leyendo pueden suceder dos cosas. Que acabes tu viaje aquí y digas: “ese barbas está como un cencerro, hay que atarle”. En este caso habremos pasado un rato a gusto los dos y algo quedará en tu vida de lo que hayas leído o practicado en este rincón. Para mí ha sido un placer compartirlo contigo. Te mando un fuerte abrazo, de corazón, y recuerda: hagas lo que hagas es justo lo más adecuado para ti.
Si, por el contrario, lo que leas, aunque te sorprenda, resuena en ti, entonces, tras acabar con este artículo y trabajártelo unos días, continúa con el siguiente. En él descubrirás la forma de llegar a vivir los conceptos mentales que hemos compartido en este viaje, y tu gran cambio ya habrá comenzado.

Así que, venga, vamos con lo que somos y averigüemos si sigues adelante o te plantas aquí.

LO QUE REALMENTE SOMOS

Somos la suma de un cuerpo físico (energía)  y de una consciencia. El cuerpo físico es un vehículo del que disponemos para nuestro uso personal, con fecha de caducidad. Es el coche alquilado con el que “viajamos” por esta vida y llegará un día en que lo “devolveremos”. La consciencia, que habita en este cuerpo, es infinita y eterna: nuestra auténtica realidad. Es la misma consciencia que “viaja” en todos los seres humanos de este planeta.
Conozcamos, con más detalle, cada uno de los componentes del ser perfecto que eres.

SOY LUZ DE AMOR DIVINO
Para comprender mejor este concepto, veamos la definición de la palabra fuerza. Según la física: “es cualquier acción, esfuerzo o influencia que puede alterar el estado de movimiento o de reposo de cualquier cuerpo. Esto quiere decir que una fuerza puede dar aceleración a un objeto, modificando su velocidad, su dirección o el sentido de su movimiento”.

Sabíamos de antes que todo lo que tiene existencia física en este mundo es energía vibrando, es decir, electrones girando, en diferente número y velocidad, alrededor del núcleo de los átomos. Si los electrones se mueven en torno al núcleo es debido a la existencia de una fuerza que los atrae hacia él. Esta fuerza de atracción, que mantiene unido este universo en el que vivimos, se llama AMOR.
Todo lo que tiene una existencia física ES gracias al amor, aunque no lo vemos así. Solo percibimos las partículas girando, lo que podemos medir con los instrumentos científicos. Sin embargo, la esencia de esa fuerza que cohesiona todo es invisible para el mundo de la investigación, que busca datos evaluables y contrastables. El amor está, pero es indetectable, aun siendo la causa del giro. Por lo tanto, tu cuerpo, ese medio que tienes para vivir tus experiencias sensoriales en este mundo, es energía vibrando en el amor: eres AMOR materializado en un cuerpo humano. Pero, ¿de qué amor estamos hablando?
Esta fuerza no piensa, no elucubra, no calcula: solo es poder de atracción, de unión, sin establecer diferencias ni condiciones de ningún tipo. El auténtico amor es INCONDICIONAL, es el amor de Dios, es DIVINO. Por el contrario, el amor egoico siempre es CONDICIONAL: “te amo mientras satisfagas las carencias que, como ego que soy, creo tener”. Por eso hay tantas roturas de parejas: los egos se unen entre ellos creyendo amarse, pero el ego y el amor incondicional son incompatibles, y tarde o temprano, si la evolución de los miembros de la pareja es dispar, se produce la ruptura. Esta “condicionalidad” del amor egoico se manifiesta en todos los órdenes de la existencia: un padre sería capaz de dar la vida por un hijo suyo, pero no la daría, conscientemente, por el hijo del vecino. Ahora bien, si ese hijo del vecino está atrapado en una casa ardiendo suplicando ayuda, probablemente, ese padre se adentraría en el fuego para salvarle, a riesgo de morir. Esto último lo hace sin pensar y, al no pensar, emerge la auténtica realidad que somos: AMOR DIVINO.

Por otra parte, está comprobado científicamente que emitimos luz. No la vemos, es imperceptible para nuestros ojos, sin embargo, la irradiamos. No somos conscientes de ella, pero es nuestra realidad: tú decides cómo lo interpretas, cómo lo vives. Esta verdad, “Soy luz de amor divino”, como todas ellas, es un concepto mental. Ahora bien, cuando la tengas interiorizada dejarás de pensarla y experimentarás la sensación de ser luz. Esta sensación es la energía de vida de la que brota tu cuerpo: es lo que realmente eres en el plano físico.
No nos vemos como luz, como vibración, nos vemos como materia, como trozos de carne. Esta carne se quedará aquí, convirtiéndose en polvo. La luz que somos se acabará fundiendo con la luz universal, con la Unidad, brillando en ella eternamente.

Esta verdad se complementa maravillosamente con la práctica de “Sintiendo lo que somos: vibración”. En ella somos conscientes de nuestra realidad física, a la vez que nos lleva hasta el punto siguiente.

SOY CONSCIENCIA INFINITA SIENDO CONSCIENTE DEL CUERPO QUE HABITA: TODO LO DEMÁS ES IDENTIFICACIÓN, ES ILUSIÓN
Esta ilusión es el juego del Padre (Dios, Íntimo, Todo lo que es… da igual el nombre) disfrutando de su creación a través nuestro, siendo consciente de ella: somos el juego de Dios y, a la vez, somos Dios jugando.

Estamos “jugando a vivir” en esta vida. La vida es como una obra de teatro, en la que representamos multitud de papeles: madre/padre, trabajador/a, hij@, amig@…, y nos acabamos creyendo ser ese papel. Sin embargo, somos algo más íntimo y profundo que ese guion autoimpuesto: somos consciencia de Dios siendo consciente del cuerpo-energía que le alberga. Esto es lo eterno en nosotros, lo inmutable. Todo lo demás: el cuerpo, este mundo… todo cuanto tenga una realidad física, es perecedero, es ilusión. Solo permanece lo real, lo que somos, el resto se diluye en el tiempo.

Este concepto de nuestra realidad esencial se puede resumir en: SOY CONSCIENCIA: TODO LO DEMÁS ES ILUSIÓN.
SER CONSCIENTE es darse cuenta
, es observar, ser un testigo desapasionado; pero estamos siempre perdidos en las ensoñaciones producidas por la mente. La única forma de vivir en armonía con nosotros mismos es ser esa consciencia, y aquí surge el reto fundamental de nuestra atención: ser conscientes del cuerpo que habitamos, actuar en este mundo de la forma en el que “jugamos” y, al mismo tiempo, no perdernos en la ilusión creada por nuestros pensamientos. Para superarlo, solo hay un camino.
Cuando somos conscientes de nuestra vibración ya estamos en el aquí. Si, además, el resto de nuestra atención-concentración la enfocamos en el momento presente (ahora), entonces ya hemos completado la dupla Aquí-Ahora, que es el punto de conexión con el Dios/a que somos. En este punto de equilibrio somos conscientes de la Unidad y desaparece la ilusión, porque no imaginamos nada. No existe ningún “yo” separado ni unido: solo existe la consciencia de todo lo que es en ese momento. No hay “nadie” que observe nada, no hay ego ni pensamientos que nos lleven por su camino: somos el acto de observar (darse cuenta). Somos el “Yo Soy”, donde el “Yo” se disuelve en lo que “Es”.

Este es el final de la búsqueda. En este momento, la identificación que podías tener con la mente desaparece completamente y, con ella, el ego: eres un@ con todo, ya estás en el eterno presente, en el aquí-ahora consciente. Ya no te pierdes en ensoñaciones mentales porque estás totalmente concentrad@ en lo que es, momento a momento.
Cuando vives centrad@ en el aquí-ahora, vibras en una sensación omniabarcante que brota de cada una de tus células, inundándote de un silencio lleno de paz y poder. Has cambiado la dirección de tu foco de atención: has pasado de la mente-ilusión a la sensación-unión. Dejas de prestar atención (sinónimo de dar vida) a la ilusión creada por tu mente individual, para fundirte en la energía (por medio de la sensación) de la Unidad. Ya te has convertido en un ser humano completo, dejas de estar dividido, y no se “pierde” nada de tu energía en mantener viva la ilusión de la separación.
En esta consciencia total del momento presente, todo el poder, el amor y la inteligencia del universo vibran en tu ser. Has “encontrado” lo que buscabas, ya estás reconectad@: has vuelto a casa.

¡Bienvenid@!

Todo aquello que te impida sentir las afirmaciones anteriores con total plenitud en tu interior es el ego, señalándote que eso es mentira por no coincidir con sus creencias. Igual has experimentado zozobra al leerlas: ese desasosiego es la emoción creada por él, enfadado-inquieto por lo que lees. “¿Le vas a hacer caso al chalado este?, ¿no te das cuenta de la cantidad de tonterías que está diciendo?, vamos mujer, ¡hasta aquí podíamos llegar!”.
Si, por el contrario, has experimentado alegría y dicha, es tu presencia divina, tu inocencia todopoderosa, la que ha reconocido aquello que es, aquello que siempre has sido.

Puedes trabajarte estas verdades como si fueran mantras (utiliza la versión resumida de la consciencia). Cógete cualquiera de ellas y repítetela mentalmente, concentrad@ en ella, en todo momento y circunstancia. Si interactúas con el mundo exterior (trabajando, hablando con alguien, jugando con tus hijos, cocinando, haciendo el amor…), presta total atención a lo que haces; pero si notas que te despistas, perdiéndote en pensamientos ensoñadores, vete instantáneamente al mantra correspondiente. Es decir, permanece en estas verdades todo el tiempo que puedas, que se conviertan en tu pensamiento base a partir del cual organizas tu tráfico mental. Cuando tengas tu atención libre de obligaciones del mundo exterior, vete a ellas, una y otra vez, hasta que acaben convirtiéndose en el “papel pintado” que decora tu mente.
Permanece unos 5-10 días con cada una de ellas. Si tienes cierto recorrido de trabajo interior, lo podrás hacer sin excesiva dificultad; si no es así, vas a mejorar mucho tu capacidad de concentración. Al cabo de esos días, notarás como tu energía vibra de otra manera y tu estado de ánimo será diferente. Haz la prueba y me comentas.

Ahora bien, si no estás lo suficientemente desidentificad@ del ego, si tu creencia en la separación todavía es fuerte, estos momentos de conexión (que los vivirás) serán esporádicos y la mente-ego te arrastrará otra vez por su mundo de lucha y negatividad, perdiendo esa plenitud, esa paz, de sentir lo que eres. La única forma de permanecer en ese estado de conexión consciente y permanente es mediante la elevación de tu vibración. Y eso sólo se logra con el trabajo interior, que consiste básicamente en aumentar tu capacidad de concentración.
En este rincón tienes unos cuantos ejercicios prácticos y contrastados (son los que practico habitualmente y vivo sus resultados), que te ayudarán a crecer de la manera más armónica posible. Tú decides si te detienes en la superficie del conocimiento teórico adquirido por medio de estos artículos (quedándose todo en una mera comprensión intelectual), o te lanzas a vivir las nuevas verdades que ya palpitan en ti.

En la próxima entrada te doy unas recomendaciones para ir “Viviendo en la luz: pautas para un trabajo interior” (en preparación).
Nos vemos allí.
Un abrazo, de corazón.

Volviendo al camino.
(¡No vuelvas! No has llegado hasta aquí para, ahora, darte la vuelta. ¡Sigue adelante, sigue creciendo!)

Visualización: “Chakras de Luz”

Esta es la visualización definitiva. Con ella ya estamos en casa: interactuamos con el mundo, pero no nos perdemos en él. Estamos siempre centrados, equilibrados, siendo llevados por la Unidad, sintiéndonos uno con todo.

Esta visualización es la continuación de “Activando la Unidad, en la que establecimos el firme propósito de unirnos en uno con ella. Mediante “Chakras de Luz” asentamos la conexión a un nivel práctico, a un nivel energético, materializándola. Además, nos hermanamos totalmente con la energía que somos, tomando plena consciencia de ella, y nuestra percepción comienza a sentir unas vibraciones que hasta ahora habían permanecido ocultas a nuestros sentidos. Es decir, nos volvemos seres más conscientes.

BENEFICIOS

  1. Fortalece la conexión Tierra-Cielo, siendo un potente regenerador energético. Es una visualización que nos relaja y estabiliza al conectarnos con la madre Tierra (equilibrando las emociones) y el Cielo (obteniendo más clarividencia).
  2. Nos funde en uno con la Unidad. Este es el beneficio fundamental que nos aporta el ejercicio: la sensación-certeza de estar siendo guiados por la inteligencia universal, que nos va a dar en todo momento lo más adecuado a nuestro mayor crecimiento personal.
  3. Armoniza el funcionamiento de los chakras, además de limpiar la línea Hara, consiguiendo que toda nuestra energía fluya en sintonía con la energía universal. De esta manera, favorece el ascenso de la energía Kundalini, permitiéndonos desarrollar nuestras capacidades y potencialidades.
  4. Limpia nuestro aura de energías densas, elevando su vibración. A consecuencia de esta elevación energética, va aumentando nuestro nivel de consciencia, volviéndonos seres más profundos y amorosos.
  5. Al robustecer la energía del aura, crea un escudo protector a nuestro alrededor, aislándonos de la vibración del ego que nos rodea. De esta manera, no resonaremos con vibraciones de más baja frecuencia que la nuestra, manteniendo un estado de ánimo sereno y optimista.
  6. Llena nuestra mente de pensamientos de amor y poder, purgándonos de los pensamientos negativos (de no ser capaz) y de lucha (del ego). De esta forma, nos centra con nuestra misión en este mundo, permitiéndonos sentir que estamos renaciendo a un nuevo ser y, por ende, a una nueva realidad al elevar nuestra vibración.

CÓMO HACERLA

En un principio hazla sentad@; cuando la domines, la harás como quieras. Siéntate con la espalda recta y las piernas ligeramente abiertas; plantas de los pies bien asentadas en el suelo. Coloca la mano izquierda, palma boca arriba, descansando sobre la derecha, con los pulgares rozándose. Cuando notes calor o un hormigueo en las manos (casi siempre al unísono con las plantas de los pies), sitúalas sobre su pierna correspondiente, palmas boca arriba, percibiendo cómo sale la energía por ellas. De todas maneras, lo importante en la postura es que te sientas cómod@, así que lo anterior es una recomendación. Tu cuerpo es el que tiene la última palabra: escúchale con atención y él te indicará cómo le gusta más.
Al principio, hasta que la tengas asimilada, léela con total concentración, sumergiéndote en las sensaciones que te transmitan aquello que lees. En este caso, las manos puedes acomodarlas sobre la mesa o rodeando el papel (recomendable llevarla impresa, mejor que en el móvil: te vas a despistar menos). Luego, con la práctica, podrás hacerla con los ojos cerrados o abiertos y en cualquier lugar (no te hará falta leerla), pero hasta que llegue ese momento dedícala toda tu atención.
Puedes hacerla escuchando música relajante (sin voces, para no interferir), te ayudará a concentrarte mejor, pero no es requisito imprescindible.
Si te llegan pensamientos, no los sigas, déjalos pasar. Si has hecho los ejercicios anteriores de este rincón apenas te vendrán, pero seguro que tendrás más de uno. No te enredes con ellos ni te eches la bronca por tenerlos (ya estaría el ego metido otra vez en medio), tú a lo tuyo, a la visualización-sensación.

La clave de este ejercicio, aunque te parezca una tontería o algo infantil, es hacerte colega de tus chakras. Considéralos tu cuadrilla de amigos íntimos-divinos, ya que ellos son las puertas que abren o cierran la conexión energética con la Unidad. Cuando te sientas “rodead@” por la energía del ego, cuando la mente te lleve por su camino de lucha y negatividad, céntrate en el amor que recibes-das a esos vórtices de energía que son tus puntos de conexión. Ámalos, sonríelos y ellos responderán a tu amor de la única manera que saben: consiguiendo que tu energía fluya libre, poderosa y en armonía con tu mayor crecimiento espiritual.

¿Qué te parece un cuento de niños?: vívelo y ya me contarás.

Y ya, sin más preámbulos, vamos con ella.

VISUALIZACIÓN “CHAKRAS de LUZ”

Siéntate en una postura cómoda, manteniendo la espalda recta, con las manos enlazadas o sobre las piernas. Plantas de los pies sobre el suelo. Tras recorrer, con tu imaginación, la posición de tu cuerpo, te concentras en la respiración. Date cuenta del aire entrando y saliendo de los pulmones. Notas cómo tu pecho y abdomen se hinchan al inspirar y se relajan al espirar.

SALUDO A LOS CHAKRAS

Inspira… Espira… Cada vez te sientes más relajada, más relajado, más serena, más sereno. Toda tu atención se encuentra enfocada en tu respiración, que ahora se ha vuelto pausada y profunda.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Estás completamente relajada, relajado. Te sientes tranquila, tranquilo. Estás en paz…
Ahora, imagina y siente cómo se va formando, desde los pies, un tenue contorno alrededor de un metro de tu piel. En su borde exterior luce una capa dorada semitransparente y va ascendiendo, lentamente, por el exterior de tu cuerpo, cerrándose sobre la cabeza.
Ahora te encuentras dentro de esa burbuja. Te sientes protegida, protegido… relajada… relajado… estás en paz.
DISFRUTA UNOS MOMENTOS DE LA PAZ QUE TE LLENA

Lleva tu atención a la base de la columna vertebral, al coxis. Allí refulge un disco de color rojo intenso, que llena de fortaleza y vigor esa parte de tu cuerpo. Notas calor en esa zona, un cosquilleo. Sonríe, es tu chakra raíz recibiendo el amor que le das. Él también te sonríe, se alegra de formar parte de ti y de transmitirte toda la energía de la madre Tierra. Los dos os sentís bien, muy bien… Fúndete en uno con esa alegría que inunda todo tu ser.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA RAÍZ.   

Ahora, fíjate en la zona situada dos dedos por debajo del ombligo. Allí resplandece un disco de color naranja, emitiendo una luz poderosa y brillante. Percibes calidez en esa zona, un hormigueo. Sonríe, es tu chakra sacro alegrándose de recibir tu amor. Le encanta formar parte de ti y llenarte de toda su creatividad. Los dos os sentís bien, muy bien… Rebosas de felicidad.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA SACRO.

Llevas la atención a la parte alta del estómago, al plexo solar. Un disco de color amarillo, radiante como un sol, ilumina esa zona con una luz potente y vigorosa. Sonríe, es tu chakra plexo-solar. Concéntrate en ese punto y notarás un sutil picor: es tu chakra devolviéndote la sonrisa, alegrándose de formar parte de tu ser y de entregarte todo su poder personal. Los dos os sentís bien, muy bien… Estás llen@ de júbilo.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA PLEXO.

Subes un poco más arriba y llegas al corazón. Allí, un disco de color verde esmeralda arroja una intensa luz, llenando todo tu pecho. Adviertes un hormigueo en esa zona, una palpitación. Sonríe, es tu chakra corazón sintiéndose feliz por formar parte de tu ser y poder llenarte de su amor. Los dos os sentís bien, muy bien… Te desborda el alborozo que vibra en tu interior.
Disfruta de esta maravillosa sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA CORAZÓN.

Ahora, céntrate en la garganta, donde un disco de color azul claro envuelve, con una poderosa y radiante luz, todo su alrededor. Percibes un cosquilleo en ese lugar: es tu chakra garganta devolviéndote tu amor. Se alegra mucho de formar parte de ti y de impregnarte con su poder de comunicación. Los dos os sentís bien, muy bien… Saborea ese optimismo que llena todo tu ser.
Disfruta de esta maravillosa sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA GARGANTA.

Tu atención se fija en el entrecejo. Allí palpita un disco de color violeta, inundando de luz esa zona. En esa luz vibra una energía poderosa y penetrante, haciéndote sentir una picazón en la frente. Sonríe, es tu chakra del tercer ojo alegrándose de recibir tu amor. Le encanta formar parte de ti y transmitirte su clarividencia. Los dos es sentís bien, muy bien… La euforia te llena.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA DEL TERCER OJO.

Ahora, te fijas en tu coronilla, donde oscila un disco de color blanco, irradiando una luz platina iridiscente. Esta luz emite una poderosa y amorosa energía, que te llena de una profunda paz. Siéntela en toda su plenitud. Sonríe. Adviertes unas palpitaciones en la parte posterior de tu cráneo: es tu chakra corona devolviendo tu sonrisa. Es feliz formando parte de ti y le entusiasma conectarte a la Unidad. Los dos os sentís bien, muy bien… Descansa en la alegría, la paz y la dicha que palpitan ahora en todo tu ser.
Disfruta de esta maravillosa sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA CORONA.

Notas todos tus chakras radiantes, pletóricos y armonizados. Rebosan de luz y energía, llenándote de júbilo y optimismo… Te sientes divinamente bien.

Disfruta de esta sensación de gozo, de plenitud.
DISFRUTA. DISFRUTA.
PERMANECE UN RATO SINTIENDO LA DICHA QUE TE LLENA

CONEXIÓN TIERRA-CIELO

Ahora, te fijas en tu respiración.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Al inspirar, visualiza cómo brota del núcleo de la Tierra un tubo lleno de luz platino iridiscente. Este conducto se conecta a tu chakra raíz y esa energía platino comienza a subir por tu columna vertebral, llenándote del poder y la fortaleza de la madre Tierra. Mientras asciende, detén tu atención un instante en cada chakra, a modo de saludo, comenzando por el raíz y finalizando en el corona. Al espirar, percibes esa energía saliendo por tu coronilla en dirección al cielo.
Inspiras y sientes ascender la energía por tu columna vertebral. Espiras y notas cómo brota de tu chakra corona expandiéndose al firmamento. Te sientes segura, seguro, poderosa, poderoso.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…

Ahora, al inspirar, ves descender, de las profundidades del Cosmos, un tubo lleno de luz dorada iridiscente que se conecta a tu chakra corona. Esta luz baja por tu columna, llenándote de una suave energía que relaja y te colma de paz al instante. Mientras desciende, detén tu atención un momento en cada chakra, saludándolos, comenzando por el corona y acabando en el raíz. En la espiración, ves cómo esa luz dorada llega a la madre Tierra a través del coxis, llenándola de energía divina.
Inspiras y sientes el descenso de la luz dorada por tu columna vertebral. Espiras y la ves brotar de tu chakra raíz inundando a la Tierra de tu esencia. Te sientes libre, ligera, ligero.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO 

CHAKRAS DE LUZ-AURA

Ahora, al inspirar, notas cómo por tu chakra raíz, asciende la poderosa energía platino de la Tierra; y, al mismo tiempo, por tu chakra corona, desciende la amorosa energía dorada del Cielo. Espiras y esa energía, que rebosa a lo largo de tu columna, la expandes al exterior por medio de tus chakras. Esta luz va llenando ese contorno que te rodea de energía platino brillante, energizándote completamente. Te sientes cada vez mejor y mejor.
Inspiras y absorbes energía de la Tierra y del Cielo. Espiras y llenas de luz tu espacio vital: tu aura. 
Ves cómo tu burbuja refulge con una luz cada vez más intensa, más resplandeciente. Percibes todo tu cuerpo-energía vibrando en esa luz, siendo esa luz. Eres luz vibrando.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Ahora, ese óvalo que te rodea está lleno de luz.
Siente la luz que eres. Disfruta de lo que eres.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO

CHAKRAS DE LUZ-PLANETA

Ahora, al espirar, expandes tu luz a este planeta.
Inspiras y absorbes energía de la Tierra y del Cielo. Espiras y tus chakras llenan de luz este mundo. Ves a todos los seres humanos, animales, plantas, ciudades, océanos, continentes… despidiendo una luz platino brillante. Sientes vibrar todo en esa luz.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Ahora, la Tierra está llena de tu luz.
Todo es luz. Sólo existe luz.
Siente la luz. Disfruta de lo que eres.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO 

CHAKRAS DE LUZ-UNIVERSO

Ahora, al espirar, expandes tu luz al Universo.
Inspiras y absorbes energía de la Tierra y del Cielo. Espiras y llenas de luz el Cosmos. Todos los planetas conocidos y desconocidos vibran en la luz platino iridiscente que irradia tu aura.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Ahora, el Universo está lleno de tu luz.
Todo es luz. Sólo existe luz.
Siente la luz. Disfruta de lo que eres.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO

Inspiras… y notas como tu aura rebosa de luz radiante, de luz divina.
Espiras… y sientes como la energía recorre en oleadas tu cuerpo.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO

Inspiras… y sonríes.
Espiras… y miras lo que te rodea.

RECOMENDACIONES 

1ª. Esta visualización tiene varias partes que pueden hacerse independientemente unas de otras en función de nuestras necesidades.
– Saludo a los chakras: recomendable todos los días como ejercicio de mantenimiento energético.
– Conexión Tierra-Cielo: cuando nos puedan las emociones y queramos centrarnos. Haz ciclos respiratorios de tres conexiones con la tierra y tres con el cielo: verás cómo cambia tu estado de ánimo.
– Chakras de Luz-aura: si nos notamos con energía negativa vibrando en nuestro ser. En esta parte de la visualización podemos cambiar el color de la luz que emanamos de los chakras y que va llenando nuestro aura. El color, por defecto, es el platino iridiscente que es un tono comodín, vale para todo; pero si queremos trabajarnos residuos de la negatividad del ego, el mejor es el violeta, el color del perdón y la transformación.
– Chakras de Luz-planeta y Universo: cuando queramos profundizar en nuestro amor incondicional y sentir más intensamente nuestra divinidad.

2ª. Más importante que la visualización como tal, es sentir la vibración de la luz en tu energía: esta es la clave. Con la visualización enfocamos la atención en un punto, manteniendo el control total de los pensamientos. A partir de ahí, nos centramos en la sensación que experimentamos en nuestra energía por medio de la visualización. Pasamos de la mente a la energía-sensación y, de esta manera, vamos elevando nuestra vibración, creciendo como seres conscientes.

3ª. Cuando ya la domines habrás creado, por la repetición, tu propia burbuja protectora, que coincide con los bordes del aura, aislándote de la energía disfuncional del exterior que nos rodea por todas partes.
El mejor color para ello es el rosa-violeta (amor-perdón). Es recomendable utilizar este color al principio, como forma de limpieza energética, complementada con el ejercicio del perdón. El platino es un tono muy poderoso, el dorado relaja y equilibra. Hay muchos colores más y cada uno tiene sus propiedades; investiga, si quieres, en ello. De todas formas, en esto de los colores, como en todo, déjate llevar. Tú mism@ notarás cual es el que brota de tus entrañas y lo visualizas como lo sientas, así siempre acertarás. Para ello, en la visualización, haz hincapié en cómo tu aura se va llenando de luz con esa tonalidad saliendo por los chakras.

4ª. Un estupendo complemento a esta visualización es “Activando los nadis”, que nos servirá para distribuir el flujo de energía de una manera equilibrada entre los chakras, evitando estancamientos de la misma. De esta manera, la energía que recibimos de la Tierra-Cielo será procesada de la mejor manera posible, llenándonos de vigor físico y confianza en nuestro poder interior.

5ª. Esta visualización es para vivir con ella. Procura hacerla, sobre todo, cuando estés de pie: caminando, esperando en colas, dando un paseo, etc. Yergue la espalda y saca tu pecho poniendo la espalda recta, fijándote en la coronilla y el coxis, los puntos de entrada de la energía en nuestro cuerpo. Convierte esta visualización (fundamentalmente “Saludo a los chakras”) en el lugar en el que descanse tu atención cuando no tengas que interactuar con el mundo y, si debes hacerlo, vuelve a ella en todos aquellos momentos que te notes llevad@ por los pensamientos ensoñadores. Hazlo así, una y otra vez, y pronto notarás sus maravillosos beneficios.

CONSIDERACIONES FINALES

Como decía Platón: “El que aprende y aprende y no practica lo que sabe, es como el que ara y ara y no siembra”. Por muy bien que sepas los ejercicios a realizar para desarrollar un músculo, si no los haces no lo fortalecerás nunca. Lo que te va a hacer crecer como persona no es lo que sepas, esto solo ayuda a entender (mente en acción) lo que vives, sino lo que hagas con lo que sabes.

Este ejercicio produce una poderosa elevación de nuestra frecuencia de vibración. Si trabajamos el color violeta profundizamos en los cambios obtenidos con el ejercicio del perdón, pero vamos a ir más allá, porque esta energía violeta es de la más alta frecuencia. De esta manera, conseguimos que la energía más densa del ego nos abandone, como un parásito deja el cuerpo que le sustenta cuando se aplica un repelente. Ahora bien, esta “desparasitación” es dolorosa, ya que esa energía forma parte de nosotros, produciéndose desgarros internos al desapegarnos de aquello que creíamos ser.
Es lo que tiene desidentificarse del ego: duele mucho al principio, pero luego eleva. No cedas a la desesperación de los pensamientos alocados que te enviará el ego cuando se note atacado: céntrate en la visualización. Si te concentras en ella eres tú quien crea los pensamientos de los que eres consciente. Si te dejas llevar por las ensoñaciones de la mente, que nos suelen asaltar cuando las circunstancias de la vida nos van “mal” (van “mal” para el ego, no para el ser divino que eres), entonces ya estarás otra vez en las manos de la mente, viviendo la ilusión. Ya no será tu voluntad-consciencia la creadora de tus pensamientos, sino el ego, “serás vivido” por él, convirtiéndote en su siervo… y habrás perdido tu libertad. 

Desidentificarse del ego, librarse de la ilusión, realmente no es más que mantener el control consciente de nuestros pensamientos en todo momento y circunstancia. Este control se obtiene con el desarrollo de la concentración y, esta, se ejercita manteniendo la atención consciente en un punto. En nuestro caso concreto mantenemos la atención en la visualización, con la ventaja añadida de que creamos aquello a lo que prestamos atención (somos seres creadores). Al fijarnos en nuestros órganos energéticos elevamos nuestra vibración, convirtiéndonos en canales de transmisión de la energía del amor (la energía que sustenta nuestro cuerpo físico), a la vez que desarrollamos nuestra consciencia divina (nos volvemos seres mucho más sensibles). Este desarrollo de nuestra consciencia nos permite filtrar automáticamente los pensamientos que nos llegan, para vibrar sólo en los de frecuencia más elevada.

De esta manera, practicando cada día los ejercicios que ya conoces, tu vibración se irá elevando a la par que tu vida reflejará estos cambios, notando en tu interior la gran diferencia entre el ser que eras antaño y en el que te estás convirtiendo gracias a tu trabajo interior. Llegará un día en que sentirás que no te encuentras sol@ en esta vida, que algo muy poderoso, amoroso e inteligente guía tus pasos. Es una sensación que se acrecienta con el tiempo, como una nueva energía que te va llenando, que te va tomando. Esta es la señal de que ya estás conectad@ conscientemente a la Unidad, porque esa sensación de no estar sol@ es tu consciencia dándose cuenta de su unión a la Consciencia Universal.
Mientras tanto, y hasta que llegue ese día, la vida te regalará aquello que necesites a cada momento para tu mayor crecimiento personal. Y lo mejor de todo es que este camino de crecimiento, de profundización, de elevación, es infinito: nunca vas a dejar de crecer. La Unidad te llevará en sus brazos, como lo ha estado haciendo hasta ahora (sin que te dieras cuenta de ello), para que te expandas como ser de la manera más armónica posible y poder llevar a cabo la maravillosa misión que tienes-tenemos en esta vida: ser canales de la consciencia del Dios/a que somos.

Así que, herman@, practica, practica, practica.

Cualquier duda, problema o inquietud, coméntamela.

Un abrazo, de corazón.

Seguimos caminando.

Respiración consciente

Ahora vamos a conocer el ejercicio más sencillo del mundo. No hay que “hacer” nada raro, sólo fijarse. Como no buscamos lograr ningún resultado concreto, esta ausencia de objetivos a conseguir le hace tremendamente poderoso y efectivo. Pero, además, tiene unos cuantos beneficios más.

BENEFICIOS:

  • Es una manera sencilla y cómoda de ser conscientes de dónde enfocamos nuestra atención y no perdernos en el mundo de las ensoñaciones mentales.
  • Se puede hacer en cualquier momento y circunstancia (a no ser que dejemos de respirar y entonces tendremos un gran hándicap), equilibrándonos instantáneamente a la vez que nos conecta con la serena profundidad de nuestro ser. Es muy recomendable hacerlo cuando nos notemos llevados por la energía de lucha-conflicto del ego, ya que nos ancla a nuestra paz interna.
  • Nos ayuda a trabajar nuestra concentración. De esta manera la vamos desarrollando, sin apenas esfuerzo.
  • Es un maravilloso ejercicio de acondicionamiento para realizar un trabajo interior. Si nunca te has “entrenado” espiritualmente, esta práctica te centra y relaja para poder hacer los ejercicios o meditaciones pertinentes.

RESPIRACIÓN CONSCIENTE

Al principio, hazlo con los ojos cerrados. Con la práctica los abres, pero mantén la mirada fija en un punto para aumentar tu concentración. Luego lo harás paseando, esperando en colas, cocinando…

El ejercicio, como su nombre indica, consiste en centrar nuestra atención en la respiración. En la inspiración te fijas en cómo entra el aire por tus fosas nasales, llenando los pulmones y expandiéndose el abdomen al bajar el diafragma. En la espiración notas cómo el aire sale de los pulmones, expulsándolo al exterior por la nariz o boca (como más te guste), contrayéndose tu vientre al espirar. Deja que este proceso suceda naturalmente, sin intentar dirigir la respiración ni esperar ningún resultado (ya estaría el ego llevándote): sólo sé consciente de cómo respiras. No tienes que hacer nada más.
Mantén constante la intención de dejar la mente en reposo. Si te vienen pensamientos los dejas pasar, no te “enrollas” con ellos, no los sigues. Ya se marcharán, tú a lo tuyo: a respirar.

Poco a poco te irás relajando notando tu cuerpo más pesado, más denso. Los “huecos” entre el final de la espiración y el comienzo de la inspiración se irán haciendo más dilatados, como si no te hiciera falta respirar. Comenzarás a sentir algo muy profundo e intenso, algo que te abarca y te llena completamente. Entonces, te quedas en esta maravillosa sensación todo el tiempo que te apetezca o que te permitan tus circunstancias personales. 

CONSIDERACIONES

Una de las claves de esta meditación es no hacer ningún esfuerzo por cambiar nada de nues­tro estado interior: solo ser conscientes de algo que, normalmente, hacemos inconsciente­mente. Esta ausencia de deseo por alcanzar un objetivo concreto nos relaja automática­mente, centrándonos en nuestro ser, en nuestra auténtica realidad, llevándonos al punto de contacto con nuestra divinidad.

Además, si tienes dificultades para sentir la vibración-energía que somos este es un ejercicio que te ayuda a ello, ya que el acto de centrarnos en la respiración hace que nuestra atención vaya abarcando todo nuestro cuerpo, toda nuestra energía. De esta manera nos unimos a nosotros mismos, nos unificamos, dejando de estar divididos al permanecer, normalmente, con nuestra atención fijada en el mundo exterior.

Si tienes cualquier problema con esta práctica, coméntamelo, por favor.

Nos vemos en “El perdón: el transformador de la energía negativa”.
Un abrazo, de corazón.

Volviendo al camino.

Sintiendo lo que somos: vibración

Ahora vamos a realizar una sencilla práctica que permite darnos cuenta de la realidad que somos como seres físicos. Lo que vemos y creemos sólido y compacto, nuestro cuerpo, en realidad es una vibración de energía y esa energía es luz.

El objetivo fundamental de este ejercicio es sentir la energía-vibración que somos. Para ello lo comenzamos con una visualización (creación de la mente) y lo acabamos en una sensación, en una vibración. Quédate bailando en la sensación todo el tiempo que puedas. Lo que te hace crecer, expandirte, elevarte, es la percepción sensorial no el pensamiento. Cuantas más veces lo hagas, cuanto más te sumerjas en la sensación, más elevas tu frecuencia de vibración, ya que desarrollas-creas aquello a lo que prestas atención.

Puedes hacerlo con los ojos abiertos (en tus quehaceres diarios) o cerrados (cuando sólo quieras hacer el ejercicio). Cuantas más veces lo repitas más fácil te resultará y mejor te sentirás (la repetición es la madre de la mejora). Hasta que cojas soltura con él, empieza haciéndolo de pie: ojos cerrados, pies separados tanto como tus hombros, cuerpo erguido, pecho expandido. Al poco de tener esta postura advertirás cómo la energía asciende por las plantas de tus pies, llenándote totalmente. Déjate bañar en ella, disfruta de tu vibración.
Cuando ya lo domines, podrás hacerlo en cualquier postura y en cualquier momento sin tener que cerrar los ojos, porque de eso se trata, de vivir despiertos.
Puedes llevarte el ejercicio escrito en un papel o en el móvil y, cuando tengas un rato de tranquilidad, tomando un café, por ejemplo, léelo concentrándote profundamente en sus palabras, percibiendo lo que inducen en tu consciencia. Tras hacerlo te encontrarás más equilbrad@, más seren@, a la vez que habrá aumentado un poquito tu capacidad de concentración para abstraerte de tu frenesí diario. Con la repetición, irás desarrollando progresivamente tu capacidad de concentración y aumentarás tu poder creador, ya que la concentración es el poder de Dios “pasando” a través nuestro.

Si por cualquier circunstancia que hayas vivido (una discusión, una mala noticia…), no puedes centrarte en la sensación por estar perdid@ mentalmente dando vueltas a ese incidente, haz el ejercicio del perdón antes de seguir con este. El perdón (luz violeta), disuelve la energía del ego que vibra en ese acontecimiento. Una vez te encuentres limpi@ de esa energía (de la mente), podrás sentir con más facilidad la vibración (del amor) que eres.

         

EJERCICIO: “SINTIENDO LA VIBRACIÓN QUE SOMOS”

La inspiración hazla siempre por la nariz (si quieres, claro); la espiración puedes hacerla por la nariz o por la boca, como más cómodo te resulte.

Centra tu atención en tu respiración, en el aire que entra y sale de tu cuerpo, notando el abdomen expandirse y contraerse en cada ciclo respiratorio….

Inspira… espira…

Inspira… espira…

Cuando estés relajad@, imagínate rodead@ de luz o inmers@ en una sustancia luminosa… Al inspirar, notas como la luz penetra en tu interior, llenándose todo tu pecho y abdomen de ella… Al espirar, sientes cómo esa luz atraviesa tu cuerpo, brotando un brillante resplandor por todos los poros de tu piel… Al mismo tiempo, percibes un cosquilleo que recorre tus células siguiendo la estela de la luz…

Con cada inspiración adviertes cómo la luz que te rodea llena tus pulmones, bajando tu diafragma…

Con cada espiración ves esa luz atravesar todo tu cuerpo, avivando ese hormigueo vibrante…

Inspira… Espira…

Ahora, centra la atención en tu cuerpo… en ese escalofrío, en esa sensación que recorre todas las células de tu ser… Abandona toda imagen visual y céntrate sólo en la sensación…Sumérgete en esa electricidad que te llena… Toda tu atención la tienes puesta en ella… Siente esa energía… tu energía… ESA ENERGÍA ERES TÚ…

Inspira… y sientes tu energía…

Espira…. y sientes tu ser…

Permanece todo el rato que te apetezca disfrutando de lo que eres

Luego, a la cuenta de tres, abres lentamente los ojos… 1… 2… 3 y te quedas en esa vibración todo el tiempo que puedas.

CONSIDERACIONES SOBRE ESTE EJERCICIO

1.- Sentir nuestra vibración es el punto de donde nace todo. De esta vibración, de esta energía que somos, brota el mundo de la ilusión creado por la mente : esa facultad que poseemos gracias a nuestro cerebro.
Nos perdemos en este mundo de ilusión cuando dejamos de ser conscientes de nuestra auténtica realidad (esta vibración), es decir, cuando nos volvemos inconscientes.
Por lo tanto, con este ejercicio desarrollamos nuestra consciencia. La consciencia es sinónimo de “darse cuenta” y “nos damos cuenta” gracias al nivel de sensibilidad que tengamos. Nuestro nivel de sensibilidad lo incrementamos al fijarnos intensamente en lo que experimentamos-sentimos-pensamos… y fijarse intensamente es concentrarse.
A consecuencia del desarrollo de nuestra consciencia nos convertimos en seres más profundos, más completos.

2.- Con este ejercicio se produce el abandono de la mente para centrarnos en el ser. Dejamos de pensar, elucubrar, soñar y nos adentramos en el silencio de la energía vibrante que es nuestra auténtica realidad. Pasamos del mundo de lucha, de la mente, a la paz del ser y de esta manera estamos en el camino de conseguir el segundo objetivo de este ejercicio: no perder nunca el contacto con la vibración que somos.
Cuando interactúes con el mundo, en tus quehaceres diarios, no prestes toda tu atención al exterior: deja parte de ella mirando-sintiendo lo que eres. De esta forma vivirás la vida plenamente, sin separación, sin miedos y la mente no podrá llevarte por su mundo de ensoñaciones, notándote más llen@ de paz y tranquilidad.

3.- Por último, y más importante, este ejercicio nos limpia de la energía mental que nos rodea (la del ego) y de la que vamos incorporando a nuestra vibración al reaccionar inconscientemente a las diversas situaciones que afrontamos en nuestro día a día.
Si vivimos siendo conscientes de lo que somos, con el tiempo, notaremos cómo nuestra vida se llena de luz, interpretando todo lo que nos sucede en clave de crecimiento y elevación, que, a su vez, atraerá más luz a nuestra vida. Esto sucede porque nos vamos limpiando de la energía egoica que vibra en nosotros por resonancia con la que nos rodea. Al limpiarnos de la energía más densa del ego, automáticamente se incrementa nuestra frecuencia de vibración, cambiando nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, atraemos otro tipo de circunstancias vitales ya que la energía que emanamos al universo es más elevada.
Si, por el contrario, dejas de practicar este ejercicio tras haber comenzado con él (si tienes alguna dificultad con él céntrate en la respiración), será el ego-mente el que ha vuelto a tomar el control de tus decisiones. No importa las razones que te dé para que lo dejes, todas serán falsas. Tú decides si le crees, regresando al pasado, o vives algo nuevo, algo fresco. Date una oportunidad… y luego otra y otra. No importa las veces que caigas, lo importante es que te levantes siempre.

Nos vemos en “Leyes de la creación: leyes de la energía”.
Un fuerte abrazo y… ¡dale caña!

Volviendo al camino.

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