Respiración consciente

Ahora vamos a conocer el ejercicio más sencillo del mundo. No hay que «hacer» nada raro, sólo fijarse. Como no buscamos lograr ningún resultado concreto, esta ausencia de objetivos a conseguir le hace tremendamente poderoso y efectivo. Pero, además, tiene unas cuantas ventajas más.

BENEFICIOS:

  • Es una manera sencilla y cómoda de ser conscientes de dónde enfocamos nuestra atención y no perdernos en el mundo de las ensoñaciones mentales.
  • Se puede hacer en cualquier momento y circunstancia (a no ser que dejemos de respirar y entonces tendremos un gran hándicap), equilibrándonos instantáneamente a la vez que nos conecta con la serena profundidad de nuestro ser. Es muy recomendable hacerlo cuando nos notemos llevados por la energía de lucha-conflicto del ego, ya que nos ancla a nuestra paz interna.
  • Nos ayuda a trabajar nuestra concentración. De esta manera la vamos desarrollando, sin apenas esfuerzo.
  • Es un maravilloso ejercicio de acondicionamiento para realizar un trabajo interior. Si nunca te has “entrenado» espiritualmente, esta práctica te centra y relaja para poder hacer los ejercicios o meditaciones pertinentes.

RESPIRACIÓN CONSCIENTE

Al principio, hazlo con los ojos cerrados. Con la práctica los abres, pero mantén la mirada fija en un punto para aumentar tu concentración. Luego lo harás paseando, esperando en colas, cocinando…

El ejercicio, como su nombre indica, consiste en centrar nuestra atención en la respiración. En la inspiración te fijas en cómo entra el aire por tus fosas nasales, llenando los pulmones y expandiéndose el abdomen al bajar el diafragma. En la espiración notas cómo el aire sale de los pulmones, expulsándolo al exterior por la nariz o boca (como más te guste), contrayéndose tu vientre al espirar. Deja que este proceso suceda naturalmente, sin intentar dirigir la respiración ni esperar ningún resultado (ya estaría el ego llevándote): sólo sé consciente de cómo respiras. No tienes que hacer nada más.
Mantén constante la intención de dejar la mente en reposo. Si te vienen pensamientos los dejas pasar, no te “enrollas” con ellos, no los sigues. Ya se marcharán, tú a lo tuyo: a respirar.

Poco a poco te irás relajando, notando tu cuerpo más pesado, más denso. Los “huecos” entre el final de la espiración y el comienzo de la inspiración se irán haciendo más dilatados, como si no te hiciera falta respirar. Comenzarás a sentir algo muy profundo e intenso, algo que te abarca y te llena completamente. Entonces, te quedas en esta maravillosa sensación todo el tiempo que te apetezca o que te permitan tus circunstancias personales. 

CONSIDERACIONES

Una de las claves de esta meditación es no hacer ningún esfuerzo por cambiar nada de nues­tro estado interior: solo ser conscientes de algo que, normalmente, hacemos inconsciente­mente. Esta ausencia de deseo por alcanzar un objetivo concreto nos relaja automática­mente, centrándonos en nuestro ser, en nuestra auténtica realidad, llevándonos al punto de contacto con nuestra divinidad.

Además, si tienes dificultades para sentir la vibración-energía que somos este es un ejercicio que te ayuda a ello, ya que el acto de centrarnos en la respiración hace que nuestra atención vaya abarcando todo nuestro cuerpo, toda nuestra energía. De esta manera nos unimos a nosotros mismos, nos unificamos, dejando de estar divididos al permanecer, normalmente, con nuestra atención fijada en el mundo exterior.

Si tienes cualquier problema con esta práctica, coméntamelo, por favor.

Nos vemos en «El perdón: el transformador de la energía negativa».
Un abrazo, de corazón.

Volviendo al camino.

Activando nadis y chakras

Ahora vamos a conocer un par de ejercicios muy efectivos para acondicionar nuestros circuitos energéticos y que fluya armónicamente por nuestro cuerpo la energía del universo, la energía que nos da la vida.

El primero de ellos te puede parecer complicado de hacer, dependerá de tu capacidad de concentración. Yo me he tirado con él más de un año, repitiéndolo entre 30 y 50 veces diarias. Al principio era una pura desesperación, me despistaba un montón de veces. Cada vez que me perdía, en la ascensión casi siempre, volvía a comenzar desde el principio. Una y otra vez.
Recuerdo un sábado a la tarde, estando detenido en un semáforo en el coche, yendo a bailar. Intenté hacerlo un par de veces y nada, no pude culminar la ascensión de un tirón. Desistí de llegar a hacerlo bien: “no tengo cabeza para esto, ya soy mayor para estas historias”, pensé. Llevaba un mes con él y me costaba horrores. Hasta llegar al chakra corazón iba medianamente bien, pero a partir de ahí, hasta alcanzar el chakra corona, todo se descontrolaba. Siempre. Y vuelta a empezar, una y otra vez. Me veía incapaz de lograrlo.
Al día siguiente dibujé el circuito en un papel: “¿cómo va a poderme un simple ejercicio de concentración?, ¿quién me creo ser?”, me dije. Eso fue en enero de 2017. En la actualidad (3 de julio de 2018), mientras bailo los sábados en la discoteca que voy habitualmente, hago el ejercicio. Cuando me confundo, que a veces me pasa, comienzo desde el principio, disfrutando del paseo entre mis chakras.

Esta dificultad en los inicios se transforma al poco en su mayor virtud, porque te permite desconectar instantáneamente de ese agobio mental que puedes vivir en un momento dado. Cuando tengas muchos pensamientos atropellados, cuando te sientas mal por el motivo que sea y notes que la mente te lleva por su camino: vete a esta visualización. Automáticamente te relajarás porque no puedes mantener TODA tu atención en dos sitios a la vez y si la tienes en este ejercicio no te encuentras perdid@ en el mundo de la mente, en el mundo de la ensoñación. Al hacerlo con esta intención ya no será un ejercicio que debes hacer para elevarte, sino que se convertirá en tu oasis privado en el que descansas del mundanal ruido, olvidándote del agobio de la mente y de la identificación con esta ilusión de vida que parece tan real.

Todos los obstáculos, dificultades o problemas que puedas tener para hacerlo no son más que engaños del ego-mente para que no sigas con ello. Vive con la certeza de que lo consigues, sé constante (la repetición es la madre de la mejora) y ¡dale caña porque vas a flipar con él!, de verdad.

Así que, sin más preámbulos, vamos a conocer algo más de esta maravilla.

ACTIVANDO IDA, PINGALA Y CHAKRAS

Nosotros, como seres físicos, somos transformadores de energía: tomamos energía de la respiración, alimentos, sol y del agua. Esta es la energía que nutre el cuerpo físico, pero también recibimos energía sutil del cielo y de la tierra, la energía del universo, para posteriormente darla al mundo. La energía del cielo penetra en nuestro cuerpo por medio del chakra corona, la de la tierra por el chakra raíz. Esta energía sutil se distribuye por medio de unos canales llamados nadis. Tenemos más de 70.000 en nuestro cuerpo (es lo que dicen, yo no los he contado), siendo tres los fundamentales: Sushumna, Ida y Pingala.

El nadi Sushumna es el canal de energía que une el chakra raíz con el corona, ascendiendo por la columna vertebral. Los chakras nacen de él y es el nadi más importante porque nutre de energía a todos los demás.
Ida y Pingala zigzaguean entre los chakras, encargándose de mantenerlos en perfecto estado, equilibrando y armonizando su vibración.

Los chakras son nuestros «transformadores energéticos personales». Son unos vórtices de energía encargados de transmutar la energía a la vibración adecuada, tanto la que recibimos como la que damos. Esta vibración constante de los chakras, junto con la energía que absorbemos de la tierra-cielo, crea una burbuja energética (el aura) que nos rodea totalmente, actuando como una armadura protectora. Cuando los chakras no funcionan adecuadamente, esa burbuja energética personal refleja esas anomalías, creándose agujeros o puntos más débiles. Por ellos penetra la energía disfuncional del exterior (la del ego-mente que nos rodea) contaminándonos y haciendo descender nuestra vibración personal. Fíjate, cómo a veces, al quedarnos sol@s tras permanecer un rato con una persona, nos notamos «mal» por dentro, con toda nuestra energía movida Eso es porque la energía-vibración de esa persona ha resonado en nuestro interior, haciendo vibrar la nuestra en su misma frecuencia. De esta forma, cuando los chakras no trabajan armónicamente, nos encontramos desprotegidos frente a la energía del exterior, siendo susceptibles de ser «dirigidos» por ella.

Por el contrario, cuando los chakras vibran fluida y armónicamente, entonces, todo fluye. Nos sentimos plenos de energía, de confianza, de optimismo, siendo mucho más creativos y con el poder suficiente para llevar a cabo aquello que expresa nuestro anhelo más querido. Nos convertimos en perfectos canales de transmisión de la energía del universo-amor a este mundo físico. Y este flujo de energía, de la más alta vibración, es el que nos va a ir elevando constantemente, convirtiéndonos en seres más conscientes, más despiertos. Por lo tanto, cuando tenemos nuestra burbuja en perfecto estado nada de fuera nos puede afectar, somos libres de las influencias del mundo exterior y, en este caso, nuestra energía es la que eleva a la de las personas que interactúan con nosotros.

Así que fíjate en la importancia de este ejercicio para nuestro crecimiento y desarrollo personal.

BENEFICIOS:        

Tranquiliza y relaja el tráfico mental, desconectándonos de la mente ensoñadora. Si hemos tenido una discusión o una mala noticia y, tras ella, nos quedamos sumergidos en la vorágine habitual de pensamientos, este ejercicio nos separa de nuestro ego que se siente lastimado, permitiéndonos recuperar nuestro «tono emocional» habitual.

Desarrolla la capacidad de concentración: nuestro auténtico poder. Según se desarrolla la capacidad de concentración vamos tomando el control de la mente y los pensamientos ensoñadores no nos llevarán por su camino. Nos volvemos más conscientes de donde enfocamos la atención, pudiendo cambiar la dirección de esta a voluntad nuestra. No como ahora, que a veces nos vemos esclav@s de los pensamientos sin poder “escapar” de ellos.

Limpia, equilibra y energiza los chakras al mantener la fluidez de la energía que los sustenta. De esta manera preparamos nuestra energía para elevar su frecuencia, convirtiéndonos en personas más amorosas y vigorosas, aportándonos clarividencia. Así vamos creciendo como seres conscientes, a la vez que desarrollamos las cualidades personales ligadas a la vibración de cada chakra correspondiente.

Despeja el camino para la ascensión de la energía Kundalini, la energía más poderosa que disponemos y la que amplía nuestra percepción espiritual. Se asienta en el sacro y asciende de una manera natural cuando la consciencia ya está lo suficientemente expandida.

FORMA DE HACERLO:

Puedes hacerlo sentad@, tumbad@ o de pie. Yo, normalmente, la hago de pie ya que me resulta más fácil seguir la visualización, pero tú mism@, hazlo como más te guste. Los ojos, al principio, cerrados; cuando lleves un tiempo con ella la harás como quieras.

  1. El ejercicio lo comenzamos con una inspiración y, a partir de ahí, nos olvidamos de cómo respiramos. Lo importante es visualizar el recorrido de la energía entre los chakras. Con el tiempo ya podrás ser consciente de más cosas, pero en principio céntrate en la visualización. Si tienes problemas para seguir el circuito, acompáñate con un dedo marcando la trayectoria por tu cuerpo.
  2. Haz unas cuantas inspiraciones hasta notarte relajad@ y centrad@.
  3. Inspiras e inicias la ascensión de la energía por la pierna izquierda (por la derecha si eres o has sido zurd@ de pequeñ@), penetrando por la izquierda del chakra raíz. Haz el giro del chakra, sales y continuas la ascensión por la derecha del 2º chakra. Haces el giro con él, sales por su izquierda y entras en el 3º. Recorres todos los chakras (fíjate en el dibujo) hasta llegar al corona (igual lo visualizas un poco más grande que los demás), donde comienza el camino de descenso. Prosigues con el recorrido inverso y lo finalizas con la energía bajando por la pierna derecha, saliendo por la planta del pie.
  4. En el recorrido ve-imagina los colores de los chakras intensos y brillantes, aunque con la práctica constante verás cómo cambian de intensidad y textura según tu estado de ánimo.
  5. Cuando tengas suficiente destreza puedes hacer el ejercicio siguiendo el ritmo de la respiración: en la inspiración realizas la ascensión; en la espiración el descenso. Esto requiere la máxima concentración y será la señal de tu maestría, pero que este no sea tu objetivo: es una consecuencia del trabajo realizado.
  6. Procura hacer la visualización todos los días como ejercicio de mantenimiento y, a veces, lo harás sin tener intención de hacerlo: te lo pedirá tu propia vibración.

NOTA:

El único objetivo en todo trabajo interior es: DISFRUTAR. Intenta disfrutar de todo lo que haces. Al principio, hasta que lo domines, estarás un poco tens@ (te sentirás insegur@ mientras lo realizas) y tendrás que estar más concentrad@ de lo habitual. Cuando tengas soltura con él ya no te «costará» tanto concentrarte en ello y entonces empezarás a disfrutar. Y cuando disfrutas comienzas a crecer, a elevarte, porque lo haces sin esfuerzo, sin lucha. Y todo aquello que hagas sin lucha te eleva.

 

ACTIVANDO SUSHUMNA: ÓRBITA MICROCÓSMICA

Con este ejercicio complementamos el anterior, ya que activamos el nadi Sushumnalimpiando y abriendo la línea Hara de nuestro cuerpo, favoreciendo la conexión Tierra-Cielo.
La línea Hara es un tubo de energía que asciende desde nuestros pies, conecta con el nadi Sushumna y fluye al cielo por medio del chakra corona. Es nuestra conexión con la energía de la tierra y del cielo: es el punto de encuentro entre nuestra parte física humana y nuestra divinidad. Es el canal que nos conecta a la Unidad.

Con esta visualización equilibramos el flujo de energía que circula por nuestro cuerpo, corrigiendo los excesos y deficiencias de esta. Además, nos libera de la energía del pasado, de actitudes antiguas y formas obsoletas de ver la vida, permitiéndonos avanzar más rápidamente en nuestro cambio personal.

Procura hacer este ejercicio habitualmente, a modo de mantenimiento. Así, la línea Hara se encontrará limpia y despejada para asimilar mejor la energía de más alta vibración. Al pasar esta energía a través nuestro nos vamos elevando, aumentando nuestra frecuencia de vibración, siendo más luz. Y esta luz es la que damos al mundo.

FORMA DE HACERLO:

  1. Siéntate en un lugar cómodo con la espalda erguida. Ojos cerrados, manos descansando sobre las piernas. Con el tiempo y la práctica lo harás andando, esperando en colas o mientras cocinas porque será motivo de gozo.
  2. Haz unas cuantas inspiraciones hasta notarte relajad@ y centrad@.
  3. Inspira profundamente mientras llevas la atención debajo del ombligo, donde brilla una luz platino iridiscente. En cada inspiración sientes cómo esa energía, esa fuerza vital, va llenando tu vientre hasta sentirlo pleno, poderoso y refulgente.
  4. Cuando te sientas rebosar de luz inspiras, y esa bola luminosa la haces descender hasta el final de la columna vertebral para luego ascender por ella, inundándola de luz a su paso.
  5. En la espiración, la bola de energía sale por la parte superior del cráneo, descendiendo por el exterior de tu cuerpo: rostro, boca, cuello, pecho y vientre hasta llegar al coxis, donde, con la inspiración, vuelve a ascender abrazando la columna vertebral.
  6. Repites este ciclo respiratorio con esa bola de luz recorriendo tu cuerpo. El coxis y la parte superior de la cabeza son los puntos de cambio del flujo respiratorio.
  7. Cuando te sientas energizad@, procura terminar el ejercicio con una inspiración, dejando esa energía vibrando con todo su fulgor en tu columna vertebral. Permanece un rato sintiendo esa electricidad palpitante.

VARIACIÓN:

Haz los pasos 1-3 como el anterior.

  1. Una vez tengas almacenada la energía vital en tu vientre, en la inspiración la haces descender al coxis para luego ascender por tu columna vertebral saliendo por la cabeza, como si fuera una fuente. En la espiración desciende por tu cuerpo, llenando el aura de esa luz iridiscente, hasta llegar al suelo. En la inspiración entra por el coxis y te recorre por tu centro, hasta rebosar por la cabeza. En la espiración te bañas en esa luz que te interpenetra.
  2. Permanece todo el tiempo que quieras disfrutando de esa luz, tu luz, que te limpia y energiza

Esta variación es la que más practico, pero tú haz aquella que más conecte contigo. En el camino espiritual no existe un solo camino: hay infinitos y cada persona sigue el suyo, ya que el camino lo creamos al caminar.

Nos vemos en «Creencias: las jefas del cotarro. Qué son y cómo funcionan».
Un abrazo, de corazón.

Volviendo al camino.

Sintiendo lo que somos: vibración

Ahora vamos a realizar una sencilla práctica que permite darnos cuenta de la realidad que somos como seres físicos. Lo que vemos y creemos sólido y compacto, nuestro cuerpo, en realidad es una vibración de energía y esa energía es luz.

El objetivo fundamental de este ejercicio es sentir la energía-vibración que somos. Para ello lo comenzamos con una visualización (creación de la mente) y lo acabamos en una sensación, en una vibración. Quédate bailando en la sensación todo el tiempo que puedas. Lo que te hace crecer, expandirte, elevarte, es la percepción sensorial no el pensamiento. Cuantas más veces lo hagas, cuanto más te sumerjas en la sensación, más elevas tu frecuencia de vibración, ya que desarrollas-creas aquello a lo que prestas atención.

Puedes hacerlo con los ojos abiertos (en tus quehaceres diarios) o cerrados (cuando sólo quieras hacer el ejercicio). Cuantas más veces lo repitas más fácil te resultará y mejor te sentirás (la repetición es la madre de la mejora)Hasta que cojas soltura con él, empieza haciéndolo de pie: ojos cerrados, pies separados tanto como tus hombros, cuerpo erguido, pecho expandido. Al poco de tener esta postura advertirás cómo la energía asciende por las plantas de tus pies, llenándote totalmente. Déjate bañar en ella, disfruta de tu vibración.
Puedes llevarte el ejercicio escrito en un papel o en el móvil y, cuando tengas un rato de tranquilidad, tomando un café, por ejemplo, léelo concentrándote profundamente en sus palabras, percibiendo lo que inducen en tu consciencia. Tras hacerlo te encontrarás más equilbrad@, más seren@, a la vez que habrá aumentado un poquito tu capacidad de concentración para abstraerte de tu frenesí diario. Con la repetición, irás desarrollando progresivamente tu capacidad de concentración y aumentarás tu poder creador, ya que la concentración es el poder de Dios «pasando» a través nuestro.

Cuando ya lo domines, podrás hacerlo en cualquier postura y en cualquier momento, sin tener que cerrar los ojos, porque de eso se trata, de vivir despiertos. Tampoco hará falta que lo leas: serás capaz de «sentirte» en medio de una conversación. Cuando la domines, no ahora, al principio.
Si te resulta difícil el poder relajarte (clave para el ejercicio), comienza centrándote en la respiración, el mejor modo de acondicionar nuestro interior para la práctica de la meditación.

Si por cualquier circunstancia que hayas vivido (una discusión, una mala noticia…), no puedes centrarte en la sensación por estar perdid@ mentalmente dando vueltas a ese incidente, haz el ejercicio del perdón antes de seguir con este. El perdón (luz violeta), disuelve la energía del ego que vibra en ese acontecimiento. Una vez te encuentres limpi@ de esa energía (de la mente), podrás sentir con más facilidad la vibración (del amor) que eres.

         

EJERCICIO: «SINTIENDO LA VIBRACIÓN QUE SOMOS»

La inspiración hazla siempre por la nariz (si quieres, claro); la espiración puedes hacerla por la nariz o por la boca, como más cómodo te resulte.

Centra tu atención en tu respiración, en el aire que entra y sale de tu cuerpo, notando el abdomen expandirse y contraerse en cada ciclo respiratorio….

Inspira… espira…

Inspira… espira…

Cuando estés relajad@, imagínate rodead@ de luz o inmers@ en una sustancia luminosa… Al inspirar, notas como la luz penetra en tu interior, llenándose todo tu pecho y abdomen de ella… Al espirar, sientes cómo esa luz atraviesa tu cuerpo, brotando un brillante resplandor por todos los poros de tu piel… Al mismo tiempo, percibes un cosquilleo que recorre tus células siguiendo la estela de la luz…

Con cada inspiración adviertes cómo la luz que te rodea llena tus pulmones, bajando tu diafragma…

Con cada espiración ves esa luz atravesar todo tu cuerpo, avivando ese hormigueo vibrante…

Inspira… Espira…

Ahora, centra la atención en tu cuerpo… en ese escalofrío, en esa sensación que recorre todas las células de tu ser… Abandona toda imagen visual y céntrate sólo en la sensación…Sumérgete en esa electricidad que te llena… Toda tu atención la tienes puesta en ella… Siente esa energía… tu energía… ESA ENERGÍA ERES TÚ…

Inspira… y sientes tu energía…

Espira…. y sientes tu ser…

Permanece todo el rato que te apetezca disfrutando de lo que eres

Luego, a la cuenta de tres, abres lentamente los ojos… 1… 2… 3 y te quedas en esa vibración todo el tiempo que puedas.

CONSIDERACIONES SOBRE ESTE EJERCICIO

1.- Sentir nuestra vibración es el punto de donde nace todo. De esta vibración, de esta energía que somos, brota el mundo de la ilusión creado por la mente: esa facultad que poseemos gracias a nuestro cerebro.
Nos perdemos en este mundo de ilusión cuando dejamos de ser conscientes de nuestra auténtica realidad (esta vibración), es decir, cuando nos volvemos inconscientes.
Por lo tanto, con este ejercicio desarrollamos nuestra consciencia. La consciencia es sinónimo de “darse cuenta” y «nos damos cuenta» gracias al nivel de sensibilidad que tengamos. Nuestro nivel de sensibilidad lo incrementamos al fijarnos intensamente en lo que experimentamos-sentimos-pensamos… y fijarse intensamente es concentrarse.
A consecuencia del desarrollo de nuestra consciencia nos convertimos en seres más profundos, más completos.

2.- Con este ejercicio se produce el abandono de la mente para centrarnos en el ser. Dejamos de pensar, elucubrar, soñar y nos adentramos en el silencio de la energía vibrante que es nuestra auténtica realidad. Pasamos del mundo de lucha, de la mente, a la paz del ser y de esta manera estamos en el camino de conseguir el segundo objetivo de este ejercicio: no perder nunca el contacto con la vibración que somos.
Cuando interactúes con el mundo, en tus quehaceres diarios, no prestes toda tu atención al exterior: deja parte de ella mirando-sintiendo lo que eres. De esta forma vivirás la vida plenamente, sin separación, sin miedos y la mente no podrá llevarte por su mundo de ensoñaciones, notándote más llen@ de paz y tranquilidad.

3.- Por último, y más importante, este ejercicio nos limpia de la energía mental que nos rodea (la del ego) y de la que vamos incorporando a nuestra vibración al reaccionar inconscientemente a las diversas situaciones que afrontamos en nuestro día a día.
Si vivimos siendo conscientes de lo que somos, con el tiempo, notaremos cómo nuestra vida se llena de luz, interpretando todo lo que nos sucede en clave de crecimiento y elevación, atrayendo más luz a nuestras circunstancias vitales. Esto sucede porque nos vamos limpiando de la energía egoica que vibra en nosotros por resonancia con la que nos rodea. Al limpiarnos de la energía más densa del ego, automáticamente se incrementa nuestra frecuencia de vibración, cambiando nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, atraemos mejores situaciones de vida ya que la energía que emanamos al universo es más elevada.

Si, por el contrario, dejas de practicar este ejercicio tras haber comenzado con él, será el ego-mente el que ha vuelto a tomar el control de tus decisiones. No importa las razones que te dé para que lo dejes, todas serán falsas. Tú decides si le crees, regresando al pasado, o vives algo nuevo, algo fresco. Date una oportunidad… y luego otra y otra. No importa las veces que caigas, lo importante es que te levantes siempre.

Nos vemos en «Leyes de la creación: leyes de la energía».
Un fuerte abrazo y… ¡dale caña!

Volviendo al camino.

El perdón: el transformador de la energía negativa

Ahora conoceremos un ejercicio que nos cambiará la vida de una manera muy poderosa, pero antes descubramos:

EL ORIGEN DE LA VIDA QUE LLEVAMOS

Sabemos que la energía atrae energía semejante y que nuestro cuerpo es energía vibrando. Esta energía que somos vibra en una frecuencia determinada, interactuando con la que nos rodea: emitimos y recibimos energía constantemente. Cada uno de nosotros llevamos incorporado un código de barras energético, de manera que el Universo es siempre consciente de la vibración que le enviamos. Luego nos devolverá una energía similar en forma de situaciones de vida: para él es un “pedido” a servir y siempre cumple con su trabajo. Por lo tanto, así como sea la “calidad” de la energía que enviemos, así será la “calidad” de las situaciones de vida que recibiremos.

¿Cómo se produce esta comunicación con el Universo?, ¿cómo sabemos cuál es la “calidad” de la energía que emanamos al mundo?

Nos comunicamos con él por medio de NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO: esta es nuestra vibración fundamental, y según cómo nos sintamos de “bien” o “mal” así será nuestro nivel vibratorio, así será la “calidad” de nuestra energía. Cuanto mejor nos sintamos más elevada será la vibración que emitimos y mejores serán las circunstancias que viviremos.

¿Cómo se crea nuestro estado de ánimo?

El estado de ánimo es una emoción sostenida en nuestro interior. Toda emoción es el reflejo en el cuerpo de los pensamientos que están en nuestro campo de consciencia. Así pues, nuestro estado de ánimo depende de los pensamientos que mantenemos.

Los pensamientos que normalmente aparecen en nuestra pantalla mental son atraídos por el ego, esa idea que tenemos acerca de lo que somos.  Este ego se pasa el día reaccionando a lo que vivimos o imaginamos. Si le gusta lo que vive (porque es lo que él desea) se alegra y nos sentimos bien. Por el contrario, si no le gusta, se enfada o entristece y nos sentimos mal. Además, está siempre fantaseando sobre cosas que pueden suceder en el futuro o recordando acontecimientos del pasado, alegrándose o disgustándose por ello. Este «sentirse bien» o «mal» se convierte en nuestra vibración fundamental, en nuestro estado de ánimo.

Esta es la clave de la vida que llevamos: el cómo respondemos interiormente a los acontecimientos que vivimos y a las ensoñaciones que imaginamos. Este constante interpretar-imaginar-reaccionar mentalmente es la energía que mandamos al mundo por medio de la emoción. Como normalmente reaccionamos con enfado o desagrado (nos quejamos de lo mal que está todo, de lo mucho que trabajo y lo poco que gano, de la mala salud que tengo… ¡hasta del tiempo que hace!) o abatimiento (“No puedo con mi vida”, “No tengo trabajo y nunca lo voy a tener”, “No valgo para esto”…), nuestras circunstancias de vida reflejarán esa energía de dolor, trayéndonos situaciones de escasez, sufrimiento o pérdida. Al seguir reaccionando con ira o desaliento se incrementa nuestra energía negativa y el Universo nos devolverá más dolor e infelicidad. Vamos, la pescadilla que se muerde la cola.

Así que, por tu bien, abandona el sufrimiento. Deja de contaminar este mundo con tu dolor y comienza a perdonarte, porque solo nos podemos perdonar a nosotros mismos. Cada persona sigue su plan divino personal y no podemos juzgar su camino, sería nuestro ego adoptando el papel de juez. Por lo tanto, nada hay que perdonar en los demás.

El hecho de perdonarte significa que te has dado cuenta de que habías pensado-actuado=creado desde la inconsciencia, al creerte separado de la Unidad. Esto es imposible, ya que siempre estamos «conectados» a ella, pero no lo sabías cuando interpretabas-reaccionabas a lo que la vida te ofrecía. Por ello, ahora te perdonas, por tu inconsciencia del pasado, POR HABERTE CREÍDO SER MUCHO MENOS DE LO QUE REALMENTE ERES.


BENEFICIOS DEL PERDÓN

1.- Al perdonar cambiamos la vibración de nuestra energía, ya que renunciamos al falso dolor provocado por la ilusión de creernos ser algo que no somos. No confundir el dolor originado por la muerte de un ser querido, que es genuino y necesario, de duelo, con el sufrimiento, que es dolor producido por la identificación con nuestro ego, al juzgar esa situación o persona como inaceptable. El perdón actúa sobre la emoción, al disolver todo sentimiento de frustración engendrado por no llegar la situación actual, la persona o la experiencia vivida, a cumplir las rígidas expectativas de cómo deben ser las cosas impuestas por nuestro ego.

2.- Al perdonar tomas el control de tu vida al responsabilizarte de tu creación. Este ejercicio instala-reafirma la creencia de que “ puedes”, de que eres el/la únic@ responsable de tu vida y de tus circunstancias, al actuar como el ser creador que eres. Así, ya estás creciendo.

3.- El perdón es la energía que disuelve nuestras ataduras con situaciones y personas del pasado. Cuando algo acontecido hace tiempo, sea lo que sea, nos duele todavía al recordarlo significa que estamos enganchados energéticamente a ello. Este enganche es el que nos impide crecer y evolucionar plenamente por no disponer de toda nuestra energía, al tener parte de ella “soldada” a las diferentes situaciones o personas que nos provocan dolor (ira, miedo, tristeza…). Al liberar esta energía retenida nuestro crecimiento se acelera.

Y el más importante de todos:

4.- El perdón cambia la energía con la que creas tu futuro, al disolver la negatividad que envías a tu situación de vida actual por medio de la no aceptación de lo que es: “¡Vaya vida de mierda que tengo!”, “¡Qué mal me cae el tío este!”, “¡No dispongo de dinero y nunca voy a tener lo que necesito!”… Esto hará que cambie radicalmente dicha situación, ya que dejarás de alimentarla con tu negatividad. De esta manera, elevas la vibración que envías al Universo y el futuro que recibirás te hará sonreír en vez de sufrir

AQUÍ EMPIEZA TU CAMBIO

Cuando comiences a hacer este ejercicio notarás muchas resistencias a ello en forma de dudas acerca de su efectividad. Es tu ego intentado convencerte de la inutilidad de realizarlo: «Esto es una tontería, no va a funcionar», “¿Perdonar lo que te duele?: ¡tú estás zumbad@!”... El mayor impedimento que vas a tener en cualquier intento de cambio personal es TU EGO. Él es el enemigo número uno del cambio, ya que lo desconocido le aterra por no poder controlarlo (la mente-ego se basa siempre en lo vivido, en lo sabido) y, por lo tanto, tendrás que decidir a quién sigues: si a tu mente racional, que nada quiere cambiar para poder seguir viviendo en su mundo conocido, o a ese anhelo que palpita en tu interior y que no sabes dónde te llevará.

Ese anhelo que llevas un tiempo notando es el deseo de estar en casa, de sentir lo que realmente eres, y el viaje que ahora inicias te conducirá hasta ella. Has permanecido fuera mucho tiempo (poco más o menos el que llevas viviendo) y ya es tiempo de regresar. Tu ego querrá que des marcha atrás, que no sigas adelante. Intentará embaucarte con argumentos inapelables («Deja esto, ¿no ves que te sientes mal? y tú buscas sentirte bien. Hazme caso, déjalo», «No puedes hacerlo, es muy complicado»…), y si con ellos no puede convencerte recurrirá a miedos irracionales («Te volverás loca como sigas así», «Todo el mundo se va a reír de ti”, ”Eres un raro”…) y hará cualquier cosa que se le ocurra para disuadirte de seguir adelante. Puedes hasta enfermar o quedarte sin ganas de vivir (yo, en julio del 2016, según ponía los pies en el suelo de la habitación al levantarme de la cama, me llegaban tres palabras a la mente sin hacer ningún esfuerzo en ello: «me quiero morir») y esto es una buena señal, porque cuanto más sufres más ego te abandona al elevarse tu vibración. Ese dolor que experimentas son los apegos, a lo que tú creías que eras, «despegándose» de la energía que eres.

Deberás tener mucho valor para continuar en ciertos momentos, pero no importa lo lent@ que vayas con tal de no detenerte. Llegará un día en que no sentirás ningún malestar, ningún dolor, y no podrás dejar de sonreír, de cantar, de vibrar con la alegría de vivir. Y cuando mires atrás, verás que lo que eres en ese momento no tiene nada que ver con lo que crees que eres ahora.

Solo se produce el crecimiento personal cuando trascendemos los límites de lo que nos creemos ser; si no los sobrepasamos nunca descubriremos qué se encuentra tras ellos. Cuando decides rebasar tus fronteras interiores (creadas por el ego) automáticamente el Universo te acoge en sus brazos llenos de amor, poder e inteligencia, para que te relajes en ellos. Luego sólo tienes que dejarte llevar.

A partir de ahora, en todo momento y circunstancia: PERDONA, PERDONA, PERDONA.

EJERCICIO DE TRANSFORMACIÓN DE LA ENERGÍA NEGATIVA

Este ejercicio es muy potente y te coloca en el camino a tu nueva vida. Como en todo trabajo personal, las claves son la constancia y tener la atención enfocada (estar alerta) a lo que pasa en tu interior; pero con estos dos mandatos activados permanentemente en tu intención solo te espera un resultado: ELEVARTE, vibrar en otra frecuencia, ya que este ejercicio es un gran transformador de la energía de baja vibración.
Lo encontré hace unos años en el libro La energía de los 12 chakras solares, de Brigitte Müller, y me lo sigo trabajando actualmente porque es una maravilla para disolver cualquier atisbo de ego-dolor. Aquí transcribo una adaptación, con ciertas explicaciones basadas en mi experiencia personal que considero lo enriquecen (este es mi ego opinando). Además, lo puedes aplicar tanto a situaciones que vivas actualmente o del pasado, como a pensamientos compulsivos que puedas tener y te generen sufrimiento.

No importa la manera por la cual la energía vuelve a ti. Puede que en la actualidad tengas un problema con una persona en concreto o en el trabajo. Puede que tus quebraderos de cabeza vengan por el tema de la salud o, tal vez, te desesperen problemas económicos. Ahora estás recibiendo, por medio de la situación que vives, la misma vibración de energía que enviaste en el pasado. Si reaccionas con ira o abatimiento a lo que estás viviendo, con el tiempo esta vibración que emanas hará que el Universo te devuelva situaciones similares, una y otra vez.

Sólo puedes cambiar esta rueda de una forma: transformando la reacción, transformando la energía ante esa situación y, para transformarla, aplica estos cuatro pasos:

1º.- ACEPTA.

Acepta la energía que ahora vuelve a ti, porque en algún momento del pasado tú mismo la has enviado al Universo. Tú eres el creador de lo que estás viviendo y si rechazas tu creación estás negando tu poder, llenándote de energía inarmónica que en algún momento regresará a ti. Piensa que la persona o situación que vives son únicamente meros instrumentos para volver a atraer tu energía. Libera la energía por amor y así la transformarás en su vibración original.

2.- AGRADECE.

Agradece al Universo la oportunidad que te está brindando para cambiar la vibración de la energía que recibes y convertirla en otra oscilación armónica y elevada. Al agradecer lo que recibes ya estás creando un nuevo futuro para ti.

3.- PERDONA.

Perdónate a ti mismo por no haber sido consciente de la energía que emitiste en el pasado. Esta energía sólo se puede transformar por medio del perdón, cuya vibración es de color violeta. Repítete: «Pido perdón por cualquier energía vital que haya usado mal en algún momento de mi vida, sabiéndolo o de manera inconsciente, y me perdono a mí mismo por ello«. Visualiza la situación, o persona que te genera intranquilidad, con un intenso color violeta que notas brotar de tu corazón mientras te perdonas por no haber recordado el inmenso poder que palpita en tu ser. Siente la paz que te llena al perdonarte.
Cuando ya tengas cierta práctica con este ejercicio, podrás hacerlo inmediatamente en el momento que te sientas mal por el motivo que sea. Pones toda tu atención en tu estado de ánimo, tu malestar interno, y visualizas esa situación o persona llenas de luz violeta, sin elucubrar o pensar sobre ello, solo llenándolas de esa luz regeneradora.

4.- AMA.

Envía amor conscientemente a esa situación o persona, porque tú eres amor incondicional. Visualízalas envueltas en una intensa luz rosa que brota de tu corazón, sintiendo como la energía negativa se va transformando en la alegría de amar. Cuando amas lo que te duele siempre descubres razones para perdonarte.

Repite todas las veces que haga falta este ejercicio hasta que esa situación o persona sólo te genere amor cuando llegue a tu mente.

Esto también puedes hacerlo diariamente enviando amor a tu lugar de trabajo, llenando las personas, mesas, sillas, máquinas, etc., con una luz rosa; ¡verás cómo cambia la vibración de tu entorno laboral!

Si notas resistencia al hacer cualquiera de estos pasos sé consciente de que esa resistencia es tu ego intentando separarte de lo que eres, intentando sabotear tu anhelo de cambio.

Si repites estos cuatro pasos con las situaciones, personas y pensamientos que te desequilibran, con el tiempo toda la energía negativa que vibraba en ti será transformada en energía elevada, en energía de amor, y tu vida reflejará de una manera fiel esa nueva y maravillosa vibración de tu ser.

¿No te lo crees?, haz la prueba y me cuentas.

Seguimos en: «Estructura energética de nuestro cuerpo. Los chakras».

Un abrazo, de corazón.

Volviendo al camino.

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