Dejándonos llevar: viviendo en el Ser

Aquí acabamos el trabajo iniciado en el artículo anterior a la vez que finalizamos este viaje compartido por tu interior.

Hasta ahora has utilizado la mente para realizar todos los ejercicios precedentes. Con ella has alcanzado un nivel importante de evolución personal que te permite llevar una vida armoniosa. Sin embargo, para poder seguir progresando en esta nueva etapa, prescindiremos de ella. De esta manera, cruzarás el último puente que te falta: pasar del mundo de la mente al universo del Ser.

La «madre» de todas las identificaciones, y de la que provienen todas las demás, es considerar como «nuestros» los pensamientos que tenemos y, además, que son verdad. A partir de ahí surgen las identificaciones con personas, objetos, situaciones, ideas… De cada identificación nace su apego correspondiente y, consecuentemente, la lucha para mantener/aumentar aquello con lo que nos identificamos, con lo que creemos forma parte de nuestro «yo». Por lo tanto, en la mente nace la ilusión: sin pensamiento no hay identificación y seríamos libres. Con las prácticas siguientes no dejaremos de pensar, es la naturaleza de la mente, pero no nos creeremos lo que imaginamos, convirtiéndonos en testigos de nuestro «tráfico mental». Viviremos en la paz del Ser y no, como hasta ahora, en la lucha constante de la mente-ego.

Si estás oyendo algún audio subliminal para cambiar o instalar alguna creencia, incluyendo los de un artículo anterior, ¡DÉJALO! Las creencias pertenecen al mundo de la mente y lo que sigue es incompatible con ella. Si quieres vivir en el Ser no puedes estar interactuando con algo que concierne al ámbito de la ilusión: una cosa u otra.
Si no puedes abandonarlo, es señal de que la mente-ego aún gobierna tus decisiones y continúas identificad@ con este tipo de trabajo (crees que te va a hacer “más”). En este caso, prosigue con él hasta comprobar que no avanzas. Entonces, ya estarás preparad@ para reanudar tu crecimiento y serás capaz de dejar aquello que te ata a la ilusión de creerte imperfect@.

Todo lo que llevamos ejercitado nos ha permitido limpiar y elevar la energía que somos. Hemos instalado en ella la Consciencia Desapegada: la consciencia pura sin ningún tipo de identificación. Ahora descubrimos reacciones y actitudes del ego instantáneamente, sin dejarnos llevar por él, y, por lo tanto, es el momento idóneo para romper la identificación con los pensamientos que tenemos: opiniones, creencias, expectativas, deseos, objetivos, recuerdos…, es decir, con nuestras ensoñaciones. Dejaremos de divagar y pondremos la mente a nuestro servicio manteniendo, únicamente, pensamientos creativos. Para lograrlo, cambiaremos el foco de nuestra atención redirigiéndolo del mundo de la ensoñación a la vibración del ser que somos. Esto lo conseguimos por el desarrollo de la capacidad de concentración experimentado gracias al trabajo previo realizado.
Así pues, ahora damos el último paso: derrocar a la mente de su trono para permitir al Ser que somos sea llevado por Todo lo que Es.

¿Preparad@?…, pues vamos allá.

 

 

VIVIENDO EN EL SER: PAUTAS DE TRABAJO

Las siguientes prácticas son compatibles y las puedes hacer simultáneamente. Cuando tengas cierta destreza con ellas, te quedarás en la última y volverás eventualmente a las anteriores.

DEJA CAER LOS PENSAMIENTOS (reenfocando la atención)

En cuanto te sorprendas divagando sin ningún objetivo concreto, deja «caer», deja de seguir, esos pensamientos. No «bailes» con ellos, no los alimentes con tu energía-atención. Durante un tiempo, la mente-ego te chillará diciendo que son superimportantes y urgentes, pero ni caso: no mantengas tu atención en la ensoñación. Para facilitar este proceso, concéntrate totalmente en aquello que hagas, mantén toda tu atención en el momento presente, en el AQUÍ y AHORA.

Relájate en la intención de no seguir las creaciones mentales. Así profundizas en el darte cuenta de que los pensamientos que tienes no son tuyos, no te pertenecen. Surgen en tu campo de consciencia, están un rato en él reclamando tu atención y luego se desvanecen, presentándose otros en su lugar. Déjalos caer en cuanto los veas aparecer, no sigas energizándolos con tu atención. Esto hazlo siempre y cuando no tengas que llegar a alguna conclusión o alcanzar un objetivo determinado, en cuyo caso te centras totalmente en mantener pensamientos creativos hasta conseguir el resultado que buscas. Luego abandonas cualquier divagación mental.

Dejar de seguir las ensoñaciones mentales y renunciar a la intención de controlar de la mente es, probablemente, lo más dificultoso de realizar, porque todo nuestro trabajo previo ha sido mental, para desarrollar la concentración y elevar la vibración mediante las visualizaciones. Además, llevamos toda la vida fijándonos en la mente y dejándonos llevar por ella, con lo cual nos resulta todavía más complicado desechar este hábito. Ahora toca concentrarnos en la «no mente», en el hueco existente entre los pensamientos. Al principio, apenas los distinguirás entre la vorágine de las creaciones mentales habituales, pero con el tiempo y la práctica esos huecos se agrandan hasta darte cuenta de que la atención ya no está enfocada en las formas mentales, sino en el vacío lleno de paz existente entre una y otra.

En este punto, ya disfrutarás de cierto sosiego interior al disminuir el «caudal» de pensamientos que surcan tu campo de consciencia y no mantener ninguna lucha con ellos. Asimismo, como no existen desvíos energéticos a las ensoñaciones, experimentarás un aumento considerable de tu energía, haciéndote sentir más poderos@ interiormente, más capaz.

MIRA SIN VER (entrando en el Ser)

Este es un ejercicio muy simple y tremendamente efectivo que te ayuda a desidentificarte de la mente, a la vez que te conecta con la vibración que eres. Es el puente que une el mundo de la forma con el universo del Ser.
En un principio, y hasta adquirir cierta soltura con él, hazlo sentad@. Luego ya podrás realizarlo en tu vida normal.

Siéntate en postura cómoda, espalda recta, ojos abiertos. Realiza unos cuantos ciclos respiratorios hasta relajarte completamente.
Enfoca la vista en un punto fijo y centra toda tu atención en él. Toda. Paulatinamente notarás que la nitidez de la visión en el punto va perdiéndose. Deja que esto suceda sin intentar evitarlo. No hagas nada por ver mejor, solo permanece atent@, alerta. Al poco, serás consciente de todo tu campo visual sin destacar ni separar nada en él: estarás mirando sin ver, sin interactuar con lo que vislumbras, relajándote en las formas físicas que perciben tus ojos. Y ahí te quedas, en esa «ausencia de hacer».
Luego incorporas a tu campo de consciencia todo tu cuerpo, las sensaciones de las que eres consciente, sin pensar ni divagar sobre ellas, estando alerta (atención máxima) y relajad@ (actitud de «NO hacer»). Si te llegan pensamientos los dejas pasar y continúas centrad@ en tu cuerpo-energía sin perder el estado de alerta.

Cuando ya tengas cierta práctica con este ejercicio, hazlo cuando pasees o camines. Mira lo que te rodea sin interactuar con ello, sin centrar toda tu atención en lo que ves, sólo la mínima para poder caminar. Relaja totalmente tu atención, como si lo que te circunda no fuera contigo. No pienses o fantasees sobre ello, solo lo miras: nada más. También puedes hacerlo cuando esperes en colas o viajes en tren o autobús. Te sentirás teletransportad@ a tu interior, abandonando el mundo exterior y quedándote en la vibración de tu energía, en ese cosquilleo que te llena totalmente.

Según lo repitas irás apreciando ciertas sensaciones de poderío, tranquilidad y clarividencia totales. Te verás capaz de superar cualquier desafío que te presente la vida, a la vez de sentirte asentad@ en tu ser, sumergid@ en un océano de paz, donde te llegan destellos de conocimiento que relanzan tu crecimiento espiritual (las famosas «inspiraciones»).
A la par de lo anterior, descubrirás que te empieza a dar igual lo que pase. No te importa el resultado de tus acciones, ya que no hay «nadie» que desee un resultado concreto al estar en sintonía total con la vida. Te sientes amad@, guiad@ y protegid@ por este maravilloso Universo en el que vives, convirtiéndote en una hoja al viento, siendo Un@ con Todo, siendo llevad@.

Tras llegar a este punto, solo falta profundizar en la vibración que eres. Para ello, volvemos a esta conocida práctica, aunque ahora tendrá un «sabor» diferente.

SÉ LA CONSCIENCIA DE TU VIBRACIÓN (viviendo en el Ser)

Como te habrás dado cuenta, este es el ejercicio fundamental de este viaje por tu interior y, también, el final. Lo hemos realizado en diferentes ocasiones, ya que todo se reduce a vivir en el Ser, en lo que somos realmente: la suma de CONSCIENCIA y ENERGÍA DE AMOR.

La práctica «Sintiendo la vibración» la haces directamente, sin ningún tipo de imagen o creación mental: te centras en las sensaciones de tu energía, sin ningún añadido, y EN ELLA TE QUEDAS SIEMPRE. Si tienes que interactuar con el mundo físico, hazlo, pero mantén, en la medida de lo posible, parte de la atención en tu interior, en tu auténtica realidad. De esta manera, los vaivenes del exterior no te separarán de la paz que eres.
Si, por cualquier circunstancia, te cuesta quedarte en tu vibración o te pierdes en las ensoñaciones de la mente, efectúa unas cuantas respiraciones conscientes. Respira profunda y concentradamente percibiendo todo tu cuerpo y, en los ciclos respiratorios, haz olas de concentración (en la inspiración asciende tu atención por todo tu cuerpo, desde las plantas de los pies a la cabeza; en la espiración desciende hasta los pies), notando tu cuerpo por dentro. Así una y otra vez, una y otra vez…
Aprovecha cualquier momento del día para quedarte completamente inmóvil, siendo consciente de tu cuerpo; a veces tendrás que erguirte totalmente para percibir la nitidez exultante de tu vibración. Advertirás cómo el ser que eres está en un lugar (por expresarlo de alguna manera) y tu mente-ego en otro. Ahí ya se ha producido la desidentificación con la mente, distinguiendo cómo tu verdadera esencia radica en la vibración que sientes, llena de paz y poder; y cómo la mente-ego, con impaciencia y miedo, permanece en otro lugar sin contaminar la plenitud y profundidad de tu ser.

Al ser consciente de tu vibración lo que haces es abrir la puerta para que tu energía se conecte, sin interferencias del ego, con la Unidad. Hasta ahora eso era imposible debido a la gran cantidad de energía de separación, de baja frecuencia, que mantenía el ego en ella. A través de esta conexión fluye la poderosa energía del universo, llenando la tuya. Uno de los primeros indicadores de ello es que percibirás una tenue alegría al estar en tu vibración. Es un bienestar total, sin ningún motivo aparente. El ego intentará sacarte de este estado de gozo, mandándote pensamientos de cosas urgentes en las que «debes» pensar, de ensoñaciones en las que todo sale mal o de preocupación por algo en concreto. Tú, ni caso: sigue centrándote en ese júbilo constante, aliméntalo con tu atención sostenida. De esta manera impregnarás todas tus células de esa alegría, revitalizándolas, a la par que estarás regando tu futuro con la mejor energía posible: la alegría de amar.
A partir de aquí solo es cuestión de VIVIR EN LA CONSCIENCIA DESAPEGADA DE LA ENERGÍA DE AMOR QUE ERES. Llegará un momento en que vibrarás en otro estado diferente del ser, reconocible por la dicha que te va a llenar, en el que distinguirás tres sensaciones muy claras:

  1. Notas una gran PAZ a nivel mental. Tienese pensamientos, pero no «meten ruido», no reclaman tu atención, y no te generan intranquilidad o tensión al no reaccionar ante ellos. No los sigues compulsivamente porque NO SON TUYOS.
  2. Sientes constantemente la vibración de tu energía por mantener TODA la atención orientada a ella, sin ningún tipo de esfuerzo por tu parte: se ha convertido en tu nuevo hábito. De esta manera, percibes con gran claridad el PODER del amor que te llena, que eres.
  3. Experimentas una apertura total de tu corazón a todo aquello de lo que eres consciente. Aceptas todo cuanto te llega sin rechazar nada. Al no haber ego-separación eres AMOR-unión con la Totalidad. No hay ensoñaciones ni juicios que te separen de lo que vives, convirtiéndote en una MARAVILLOSA SENSACIÓN OMNIABARCANTE hacia la vida, como el bebé de la foto: el bebé maravillado que todos llevamos dentro.

Y la Consciencia Universal DESCANSARÁ en tu cuerpo, en tu energía, que se ha convertido en el Templo de Dios (¿te suena?). Este templo tiene el suelo, las paredes y las columnas vibrando en al Amor que todo lo llena y que a todo da vida. Ya has llegado y vives en casa, herman@, ya estás manifestando el Dios que eres: el Ser Divino que siempre has sido.
¡Disfrútalo!…, ¡por siempre!

NOTAS FINALES Y… ¡ADIOS!

  • Cuando lleves un tiempo en tu vibración puede suceder que, en un momento dado, sientas vértigo emocional, como si todo lo que estuvieras viviendo es mentira, que vas por el camino equivocado, sintiéndote sol@ y desamparad@. Igual te da por llorar, deprimirte o reaccionar con ira a lo que experimentas en tu interior: son las reacciones del ego al cambio de actitud hacia la vida que se está produciendo en tu interior. Estás dejando el control y miedo del ego-mente para abrirte a la confianza y la paz de sentirte llevado por la Unidad. Será un corto lapso de tiempo, varios días quizás, pero muy intensos: son los últimos estertores de la ilusión vibrando en tu ser.
    En este tiempo puedes practicar, de vez en cuando, la «Conexión Tierra-Cielo» de la visualización «Chakras de Luz». Con ella sentirás la unión con la energía divina que te dará tranquilidad y clarividencia para no dejarte llevar por las emociones de ese necesario desgarro interior. A partir de ahí, como hemos comentado anteriormente, entrarás a otro nivel vibratorio.
  • En realidad, vivir en el Ser no es más que mantener la atención en la vibración que somos, nuestra auténtica realidad física, y, a partir de ahí, desapegarnos totalmente de todo lo que aparece en nuestro campo de consciencia, sin interactuar con ello, convirtiéndonos en observadores/as desapasionad@s. No hay más.
    Crecer espiritualmente, evolucionar, es adquirir las competencias necesarias para vivir en el Ser, fundamentalmente la concentración. Ésta permite aumentar nuestra capacidad de discernimiento (consciencia) para no perdernos en la ilusión, a la vez que nos faculta para «soldar» la atención a la realidad que somos y no a la ensoñación.
    El mundo en que vivimos no nos lo pone nada fácil para crecer como personas, al contrario, estimula la dispersión mental con el bombardeo constante de información que recibimos por múltiples canales. Y ahí radica lo hermoso de estos tiempos convulsos que vivimos: todo es una maravillosa oportunidad para crecer. Cuantos más obstáculos tengamos para desarrollarnos, más fuertes y profundos nos convertimos como personas, porque ningún mar en calma hace experto al marinero (esta frase no es mía, pero es muy elevadora la sabiduría que transmite). Así que da gracias por todo lo que vives y disfruta de tu crecimiento.
  • Con lo que llevamos recorrido, ya habrás descubierto que tu única misión para esta vida es permitir que la Unidad se exprese a través de tu energía. No hay ninguna misión a realizar, dado que no hay «nadie» que haga nada, sino que la manifestación de tus dones, el cómo darlos al mundo, le corresponde a la Unidad, lo único que ES. Para ello, «tú» (tu ego) desapareces tomando la Unidad el control total de tu energía. Así ya eres llevad@, ¡POR FIN!, y no «sabrás» ni «harás» nada.
    Al permitir ser llevad@, está garantizada la expresión de tu creatividad de la mejor manera posible, teniendo en cuenta el mayor bien común, gracias a que todo el poder, el amor y la inteligencia del Universo fluyen por tu Ser. De esta manera, se realiza el propósito divino que palpita en ti, puesto que, realmente, ERES LA UNIDAD VIBRANDO EN TU ENERGÍA.

Gracias, herman@, por acompañarme con tu intención de crecer en este viaje de descubrimiento interior. Hay un aforismo que dice: “Si quieres ir rápid@, camina sol@; si quieres llegar lejos, camina acompañad@”, y los dos hemos llegado lo más lejos posible. Ahora es el momento adecuado para separarnos y que la Unidad siga guiando nuestros pasos.

Si hay algo que no te ha quedado claro de lo que llevas leído o tienes dificultades con alguna práctica o estás agobiad@ porque no te notas avanzar (ego rondando), tranquil@, mándame un correo y lo hablamos.
Un fuerte abrazo, caminante.
Nos vemos por este maravilloso planeta y… ¡sigue dándole caña!

 

Vibrando en el amor: amando al mundo

Con este artículo finalizamos el trabajo iniciado en los dos anteriores. Si estás escuchando los audios, sigue con ellos, son compatibles y altamente recomendables con las prácticas siguientes en las que introducirás un nuevo componente en tu labor: la intención.
La intención de vibrar en el amor dirige la atención a esa fuerza que oscila en nuestra energía. Esa intención ya la eleva en una pequeñísima cantidad, pero a base de repetir, de reenfocar la atención en ella, va soldándose a esa vibración que nos llena, energizándola y reactivándola.
Para facilitar este proceso, vive amando el momento presente sin rechazar nada de lo que te ofrezca (lo rechaza el ego, ya sabes). De esta manera, además, no crearás ninguna negatividad que te llegará de vuelta en el futuro en forma de circunstancias adversas. Al contrario, lo estarás alfombrando con la energía más elevada que existe, así que estate muy alerta en todo momento a cómo interactúas con la vida.

Antes de meternos en materia, te comento una herramienta muy poderosa que ya has utilizado anteriormente, pero ahora va a tener más relevancia.

EL PENSAMIENTO BASE

El pensamiento base es aquél en el que descansa la atención cuando no la estamos utilizando con un objetivo concreto o cuando realizamos alguna actividad que no la reclama totalmente, por ejemplo, conducir. Parte de nuestra atención la fijamos en el tráfico que nos rodea y en el ruido del motor para cambiar de marcha, pero el resto la solemos dirigir a divagaciones diversas, comenzando a perdernos en la mente. Como no prestamos atención a esos pensamientos marginales (lo importante es lo que sucede en la carretera), éstos atraen otros similares por la ley de la atracción (“la energía atrae energía semejante”), y al poco ya estamos montad@s en el tobogán de la ilusión.

Así pues, es fundamental mantener CONSCIENTEMENTE un pensamiento base en nuestra atención (residual) para no perdernos en la ilusión. Pueden ser uno o varios (lo ideal, así no decae la concentración) relacionados con lo que trabajemos en ese momento. Y los vamos alternando durante el día, según nos lo pida el cuerpo-ser en función de cómo nos sintamos a cada momento.
El pensamiento base es una potente herramienta de crecimiento personal: al reenfocar la atención una y otra vez a ese pensamiento, se produce un incremento importante de nuestra capacidad de concentración, que es la propulsora de la progresión espiritual. Además, cuanto más incidimos en un pensamiento antes lo materializamos, sea lo que sea, ejerciendo de pleno derecho el poder del ser creador que somos.

Ahora sí, vamos con el tema que nos ocupa.

 

ABRIENDO TU CORAZÓN: AMANDO AL MUNDO

Gracias a las prácticas de los artículos anteriores rebosas de amor hacia ti, así que ha llegado el momento de culminar este maravilloso trabajo.

Comienzas con la visualización “Chakras de luz-aura” y realizas unos cuantos ciclos respiratorios, llenándote de una intensa luz rosa como hemos visto en el artículo anterior. Luego dejas de enfocarte en ninguna imagen mental y te centras en la vibración de tu cuerpo, en las sensaciones que experimentas. No te costará nada (estarás relajad@ por la visualización) y te mantienes un rato flotando-vibrando en esa sensación que recorre, y es, tu cuerpo, tu energía.
A partir de ese estado de quietud, ESTABLECE EN TU INTERIOR LA INTENCIÓN DE DARTE AL MUNDO, de abrirte a todo lo que te rodea, para fundirte en uno con Todo lo que Es, amándolo sin barreras. Acoge en tu ser todo aquello de lo que eres consciente: personas, animales, objetos, ruidos, olores, situaciones, sensaciones, pensamientos… Abrázalo en tu corazón y hazlo parte de ti porque, en realidad, todo forma parte de tu ser, del Todo que eres: somos Un@ en el AMOR.
Permanece todo lo que puedas en esa sensación omniabarcante. No intentes controlar ni dirigir los pensamientos que se presenten, déjalos que revoloteen en tu campo de consciencia sin interactuar con ellos. Tampoco ansíes conseguir ningún objetivo ni esperes ningún resultado, sólo AMA: siente la vibración del Amor que eres.

Amar es disolvernos en la energía universal que nos rodea, ser uno con la Unidad. Es conectar nuestro chakra corazón al mundo sin interferencias del ego-miedo y fundirnos, sin separaciones de ninguna clase, con todo lo que la vida nos presenta. Es retirar la sutil barrera que hemos levantado inconscientemente entre nosotros y los demás que impide unirnos a Todo lo que Es.
La mente-ego reclamará su cuota de atención (la ha tenido toda hasta ahora y la echa de menos) por medio de pensamientos de reproche (“estás haciendo tonterías, ¿qué es eso de amar a Todo?, ¡eso es imposible!, ¡no pierdas el tiempo!”) o inseguridad (“¿estaré haciendo bien esta práctica?, ¿funcionará?”). Tú, ni caso, sigue abriéndote a la vida sin caer en sus cantos de sirena.

Si tienes algún pensamiento recurrente que te hace luchar con él, haz los pasos de perdonar y amar del “Ejercicio del perdón”, dándote cuenta de que todo es una creación tuya. Y te quedas en el amor del perdón.

RESPIRANDO Y AMANDO

A veces sucede que, solamente con la intención de amar, no conseguimos avances significativos. Es debido a que aún tenemos cierta cantidad de ego bloqueando cualquier intento de apertura. Para atravesarlo, céntrate en la respiración: en la inspiración notas como tomas energía de la Tierra y del Cielo por medio de los chakras raíz y corona; en la espiración sientes brotar de tu corazón un inmenso chorro de energía amorosa, inundando todo cuanto te rodea. No te centres en las imágenes visuales que puedan llegarte, sino en las sensaciones que experimentas, fundamentalmente en tu pecho, donde está el chakra corazón. Siente cómo todo tu ser se expande al mundo a través de tu 4º chakra.

Esta es una práctica ideal para cuando interactúes con una o varias personas. Imagina tu corazón unido a los suyos por un canal de energía que brota del tuyo. A través de él sientes fluir el amor en ambas direcciones, estableciéndose una profunda conexión entre vosotros. Experimentarás un intenso júbilo en esos momentos de unión energética auspiciada por tu intención de amar.

Puede suceder, si tu ego aún es muy poderoso, que no logres progresos notorios con la respiración. Entonces, trabájate esta elevadora visualización-sensación que te llevará irremediablemente a ello.


VISUALIZACIÓN: “ABRAZANDO AL MUNDO”

Imagínate de pie frente a tus seres queridos, abrazándoles con total intensidad y amor: hij@s, pareja, progenitores, herman@s, amig@s… Yo suelo empezar con mis dos hijos frente a mí: uno a mi izquierda y el otro a la derecha. Detrás de cada uno hay otras dos personas que les abrazan por su espalda y así sucesivamente. Todos miran en mi dirección y yo en la suya. Para no despistarme con la ropa, estamos tod@s desnud@s. Voy añadiendo personas en orden decreciente de cercanía emocional, apareciendo por detrás de ell@s más y más gente a las que ya no distingo sus rostros. Bueno sí, aparecen Donald Trump, Putin y otros más de su especie: hay que amar a todos sin excepción y así me obligo a ello. Voy sumando personas a este abrazo amoroso hasta incluir dentro de él (con mi intención) a todos los habitantes del planeta, uniéndonos en un estrujón fraternal de tod@s y entre tod@s. Y permanezco sintiendo este amor al mundo todo el tiempo que puedo.

Lo que comienza con una visualización acaba convirtiéndose en una profunda sensación omniabarcante de amor.
Al principio igual te cuesta un poco (haz más hincapié en la intención de amar que en la nitidez de la visualización), pero persevera en ello (la repetición es la madre de la mejora) y pronto lo harás con suma facilidad. Tú verás cómo organizas esos abrazos, a quién pones en primera fila en contacto directo contigo porque luego, al hacer el pensamiento base, va a ser lo primero y casi lo único que vas a distinguir. El resto será la intención de amar.
En otras sesiones puedes ir ampliando ese amor a todo lo que existe en el mundo: árboles, plantas, animales, ríos, mares, desiertos, montañas, ciudades… Hazlo como más te guste y, si surge de tu interior, improvisa. Así se convertirá en tu visualización: tu creación.
Cuando lleves unos días con ella, imagínate a esas personas frente a ti dando la vuelta a la Tierra y abrazándote por tu espalda, llenándote de su amor. Así pasas de sólo dar amor al mundo a recibirlo de él y advertirás cómo cambia tu vibración, tus sensaciones, haciéndote sentir más revitalizad@. Con el tiempo dejarás de fijarte en tus seres allegados, viéndote inmers@ en un mar de gente a la que amas y eres amad@.
Cuando esperes en colas, pasees o viajes quédate contemplando a las personas que te rodean. Obsérvalas sin enjuiciar ni comparar ni divagar sobre ellas. Sólo les abres tu corazón SINTIENDO que tú eres ell@s y ÁMATE CON LOCURA: percibirás automáticamente el poder del Amor palpitando en ti.

En esta práctica, la clave es SENTIR, no VER con la imaginación. Comienzas ayudándote de una imagen mental, pero permaneces, y acabas, experimentando las maravillosas sensaciones que te llenan, siendo consciente de tu energía abarcando Todo lo que Es.
Convierte esta visualización en tu pensamiento base (imagínate una foto tomada por detrás y un poco por encima de tu cabeza, en la que te ves abrazad@ a todo el mundo, en un interminable triángulo invertido en el que tú eres el vértice inferior, donde comienza todo), al que vuelves una y otra vez cuando te notes divagar haciendo tus cosas mundanas. El caso es mantener el mayor tiempo posible la intención de amar en tu campo de consciencia.

BENEFICIOS 

  1. Ésta es una eficaz visualización-sensación que va elevándote en la vibración del amor incondicional. Empezamos con los seres queridos, a los que normalmente estamos apegados, y aumentamos progresivamente la incondicionalidad de nuestro amor al no distinguir los rostros. Así conseguimos amar a todo el mundo de la misma manera que a ellos, pero sin ningún tipo de apego. De este modo ya no hay ninguna diferencia y todos vibran-vibramos en el AMOR sin etiquetas.
  2. Con el paso de los días, experimentarás intensos destellos de clarividencia: te llegan ideas que sientes como ciertas dándote una nueva visión acerca de las situaciones que vives o reacciones que tienes. El aumento de la clarividencia es consustancial a la elevación de nuestra frecuencia vibratoria.
  3. Según vayas repitiendo esta visualización, advertirás que la imagen mental de verte dando amor al mundo se transforma en un interruptor teletransportador del ego-mente a la sensación-vibración del amor incondicional que eres. Y esto eleva instantáneamente tu vibración, tu estado de ánimo. Pronto te notarás de manera diferente, con unas maravillosas sensaciones recorriendo tu ser: la alegría de amar.
    Además, esta foto mental del abrazo se convierte en el cortafuegos que impide a los pensamientos de la mente-ego anidar en tu campo de consciencia, manteniendo siempre pensamientos elevados.
  4. Otro efecto maravilloso de esta práctica es que, al mantener conscientemente un pensamiento base y regresar a él siempre que te pierdas en la ilusión, adquieres el control absoluto de tus pensamientos: no piensas en lo que el ego quiere (todas las ensoñaciones vividas hasta ahora), sino lo que el amor anhela.
    Esto supone un cambio fundamental en tu percepción personal, llenándote de paz y alegría, por sentirte dueñ@ de tu mundo interior: ahora tú decides en qué piensas. No como hasta ahora, que habías delegado esa facultad en la mente-ego y te llevaba por su mundo de ilusión, habiéndote convertido en su esclav@.

Mantén siempre este pensamiento base (o cualquier otro relacionado con el amor) en tu interior. Es el ancla que impedirá te pierdas en las ensoñaciones mentales, “enchufándote” al ser que eres.

Las prácticas de estos artículos de “Vibrando en el amor” son las más transformadoras que harás en este curso de iniciación espiritual. Realizando únicamente este trabajo en el amor (con los audios incluidos), sin haber hecho ninguna labor interior previa, te desarrollarás como persona hasta límites insospechados, aunque te resultará más fácil si has “entrenado” antes. Así que abraza al mundo todo lo que puedas, que él te devolverá tu abrazo centuplicado.

Permanece todo el tiempo que quieras con esta visualización que se convertirá en motivo de goce para ti. Cuánto más la repitas, más creces en el amor (se desarrolla aquello que se ejercita). Así que ama y ama. Deja caer todas tus barreras interiores y permite que la vida te atraviese sin oponer resistencia, como si no existieras, estando abiert@ a todo lo que te regala, agradeciendo todo.

Cuando lleves un tiempo con este trabajo, te sientas muy cómod@ con él y disfrutes amando, es el momento de recorrer la última etapa de nuestro viaje compartido. Esto lo haremos en los dos siguientes artículos, siempre y cuando te apetezca cambiar de aires. Si gozas amando y quieres continuar con ello, adelante, quédate aquí saboreando tus nuevas sensaciones hasta percibir el anhelo de continuar con tu crecimiento.
Ahora, te recomiendo ejercites lo aprendido. Si quieres, claro.

Un abrazo, de corazón.
Nos vemos en: “Dejándonos llevar: instalando la Consciencia”.

Vibrando en el amor: amándonos

Al comenzar este viaje interno tenías tu atención acostumbrada a mirar, casi permanentemente, fuera de ti, al exterior. Con el trabajo realizado has redirigido la dirección de ésta y, salvo excepciones puntuales por la necesidad de interactuar con el mundo, la mantienes orientada a tu interior. Ahora hay más luz en él y se respira un aire más puro, aunque todavía falta abrir totalmente las ventanas de tu ser para que fluya con libertad la energía más poderosa que existe: el AMOR.

Tu cuerpo es energía de amor. Pues bien, en estos momentos, si has hecho todo el trabajo precedente y escuchas los audios, lo tendrás bastante limpio de la energía del ego. Ya vibras en el amor incondicional, aunque a una frecuencia no muy elevada (hasta no hace mucho, eras una bola de ego andante). Ha llegado el momento de incrementar esa frecuencia y de quedarte, para siempre, en la vibración del amor que eres.

 

BENEFICIOS DE VIBRAR EN EL AMOR

Los beneficios que obtenemos por vibrar en el amor incondicional son muchos al aumentar de una manera muy acusada nuestra frecuencia, pero los más destacados son los siguientes.

1.- Incremento de nuestra sensibilidad para detectar el ego
Al volverte más consciente de cómo es la frecuencia del amor, en cuanto la abandonas para perderte en la ilusión notas antes el cambio, no dejándote llevar por esa energía de más baja vibración.

2.- Atraemos pensamientos más elevados
Debido a nuestro incremento vibratorio tenemos otro tipo de pensamientos, desapareciendo casi totalmente los de conflicto, decaimiento, negatividad, incertidumbre… Ya tenías pocos gracias al trabajo previo realizado, pero ahora notas tu mente plena de pensamientos de amor, de poder, de unión, de certeza

3.- Mantenemos un estado de ánimo pletórico y optimista
Al sostener pensamientos más radiantes, tu estado de ánimo lo reflejará: te sentirás más animad@ y vital, experimentando un constante regocijo interior. Ese bienestar lo irradias a los demás que se notarán mejor en tu presencia y recibirás de ellos su positividad. De esta manera, recargas y renuevas tu energía en un bucle de retroalimentación.
Además, al tener un estado de ánimo optimista, emites esa alta vibración al universo que te devolverá esa misma frecuencia en forma de situaciones de vida, convirtiéndola en un incesante carrusel de alegrías.

4.- Percibimos la conexión con el Universo-Unidad de una manera más intensa y constante
Te sientes amad@ y protegid@ por una energía poderosa e inteligente que te guía por la vida de la manera más adecuada para tu mayor crecimiento personal. Descubres un montón de afortunadas “casualidades” y sientes haber encontrado tu “sitio” en esta vida, sabiendo lo que harás en ella (tu misión). Esta certeza te llena de una fuerza interior desconocida hasta entonces, permitiéndote realizar cosas que creías imposibles.

5.- Nos convertimos en emisores/as de amor
Al practicar el ejercicio de “Chakras de luz” creaste una burbuja protectora que te aislaba de la influencia del ego circundante. Pues bien, al vibrar en el amor, esa burbuja deja de ser una coraza defensiva para transformarse en una emisora de la más alta frecuencia de vibración: el amor. De esta manera, comienzas a darte al mundo y, a consecuencia de ello, todas las personas con las que interactúas experimentan una elevación de su frecuencia vibratoria (en unas más intensa que en otras). Así, de esta manera tan maravillosa, vas elevando la vibración de este planeta, cumpliendo el propósito de tu vida: ser una fuente del amor incondicional que rebosa en ti.

VIBRANDO EN EL AMOR: AMÁNDONOS

Este trabajo en el amor está dividido en tres etapas por ser el más importante para tu crecimiento personal. Además, normalmente, es el aspecto menos desarrollado del ser que somos por vivir en un mundo separado, en el que cada uno mira por lo suyo. Y esa forma de «mirar» la vida no favorece el crecimiento en el amor.
En la primera etapa, acondicionamos nuestro subconsciente por medio de los audios subliminales del capítulo anterior. De esta manera, instalamos unas nuevas creencias que van a favor de lo que somos, no en contra, como la mayoría de las que tenemos actualmente.
En la segunda etapa, que arrancamos ahora, llenamos nuestra mente consciente de ese concepto, para, seguido, amarnos a nosotros mismos: PUNTO FUNDAMENTAL DE ESTE TRABAJO. Así, desde ese amor que colma nuestro ser, podremos amar incondicionalmente a todo lo demás, fluyendo con la vida. Eso lo veremos en el siguiente artículo, donde finalizamos este amoroso aprendizaje.

Y sin más preámbulos, vamos a la parte práctica, a lo que nos hace crecer.

1º. ACONDICIONANDO LA MENTE

Lo primero que haremos será enfocarnos en mantener pensamientos de amor. Nos repetiremos unas afirmaciones llenas de ese vocablo para integrarlo en nuestro ser.

PENSAMIENTOS DE AMOR

  1. Todo cuanto me rodea es amor.
  2. Siento amor, pienso en amor, hablo y actúo llen@ de amor.
  3. Soy el amor incondicional a Todo lo que Es.

Como alguna vez he comentado, adecúa las palabras a tu forma de expresarte, que conecten contigo y las sientas como tuyas. Cambia y retoca lo que consideres oportuno hasta dejarlas a tu gusto: conviértelas en «tus» frases.

Vete de una en una, en el orden en el que aparecen, y permanece todo el tiempo que quieras con cada una de ellas: 1, 2, 3… días. Tómate todo el tiempo que necesites y te apetezca. Llegará un momento en que sentirás debes ir a otra frase al encontrarte llen@ de la esencia de la que estás integrando en tu ser. Entonces, cambias de afirmación.

La forma de crecer con ellas es la habitual. Diariamente, cuando te encuentres en tus sesiones de trabajo interior, comienza a repetirte (mental o físicamente) la frase con una cadencia pausada y profunda, concentrándote todo lo posible en ella. Al finalizar, permanece un rato sintiendo tu vibración. Con cada repetición, percibirás cómo tu energía va elevando su frecuencia, notándote mejor. No «pienses» el significado de las palabras, sólo siéntelas. Centra tu atención en la sensación-vibración de tu cuerpo, sin perderte en ninguna elucubración mental acerca de lo que dices.
Durante el día, en tus quehaceres habituales y siempre que puedas, vuelve a estos pensamientos semilla, a ver-sentir amor en todo. Conviértelos en tus «pensamientos base». Regresa a ellos en cuanto tengas momentos de asueto mental y no necesites enfocarte en nada concreto. También, cuando te notes perdid@ en ensoñaciones, retoma una y otra vez estos pensamientos de amor. Estas ensoñaciones nos llegan al hacer algo rutinario que no necesita toda nuestra atención. Una parte de ella la enfocamos en lo que hacemos (conducir, por ejemplo) y el resto la dirigimos, normalmente, a divagaciones diversas. Pues bien, en esos momentos sigue con lo que estés haciendo y el resto de tu atención la llevas a la afirmación del día.

La última frase, tras haberte trabajado las anteriores, es especialmente poderosa para tu crecimiento. Todo lo que vives está diseñado para tu mayor desarrollo personal, así que aprovecha todas las oportunidades-regalos de la vida para elevarte y ama, especialmente, aquellas circunstancias y/o pensamientos que te generan rechazo.
Si notas que el ego te lleva, céntrate en esta frase y te conectará a la realidad que eres. Es mágica.
Cuando adviertas que ya no avanzas más por tener todas las afirmaciones incorporadas a tu ser, pasa a la siguiente práctica.

2º. CHAKRAS DE LUZ-AURA-ROSA: AMÁNDONOS

El siguiente paso es realizar esta visualización en la parte correspondiente al aura, concentrándote totalmente en ella. En la espiración llenas tu burbuja de una luz rosa vibrante que emerge de tus chakras y te interpenetra completamente, haciéndote sentir la totalidad de tu cuerpo.
Permanece unos días con esta visualización, que ya has trabajado anteriormente, hasta llegar a la «maestría» con ella. Eso sucederá cuando, sólo con la intención de hacerla, notes todo tu ser vibrando en la luz rosa. Con 2-4 días será suficiente, pero el tiempo es muy relativo, así que no te lo tomes al pie de la letra. El crecimiento espiritual por medio del trabajo interior es proporcional al tiempo dedicado y la intensidad del mismo. Y la intensidad depende de la capacidad de concentración que tengamos (normalmente baja si no ha habido un entrenamiento anterior).

Con esta visualización nos llenamos de amor, fundamento e intención del trabajo a desarrollar ahora, ya que si no nos amamos incondicionalmente a nosotros tampoco podremos hacerlo con los demás. El verdadero amor comienza por un@ mism@.

Si todavía te llegan pensamientos de reproche o no aceptación hacia ti (no te gusta el cuerpo que tienes, el cómo hablas, lo impaciente que eres, lo poco inteligente que te consideras…), haz el ejercicio del perdón. Llénate de luz violeta y ama todos aquellos pensamientos negativos que puedas tener sobre ti. Tú has sido el creador/a de esos pensamientos que han acabado convirtiéndose en creencias establecidas acerca de lo que eres. Perdónate por no haber sabido crear mejor (no sabías lo que sabes ahora) y ama tu creación, pues tal y como eres AHORA, eres perfect@.

No nos amamos porque el ego nos lo impide. El ego es sinónimo de separación y nos separa de lo que somos. Si no fuera así, él no existiría. Cuando estamos unidos a nuestra auténtica realidad, cuando vibramos en el amor incondicional, no hay separación con nada, sólo existe la unión, la Unidad, y no hay «espacio» para el ego.
El que «ve» tus imperfecciones o carencias es esa ilusión que crees ser. Estos «defectos» son el resultado de las comparaciones que él hace con el ideal de persona que supone debes ser para desenvolverte adecuadamente en este mundo.

Con el perdón no intentas cambiar las creencias que tienes, sino amar los pensamientos creados por ellas, de manera que, cuando te lleguen las habituales críticas y desaprobaciones del ego, tú solo sientas amor. Así abandonas la lucha con tus pensamientos y dejas de alimentarlos con la negatividad del rechazo, rompiendo el bucle de acción-reacción que los perpetuaba. De este modo, cambias tu vida al elevar la vibración que envías al universo, recibiendo situaciones acordes a tu nueva frecuencia vibratoria.
Tú eres amor, así que ama todo, incluyendo esas interpretaciones limitantes del ego acerca de ti. No eres lo que crees ser, no eres una idea mental, sino una sensación, una vibración.

Compagina las dos prácticas (la visualización y el perdón) hasta mantener solamente pensamientos de amor y poder («soy capaz»): los dos componentes de la energía creadora que somos. Tendrás que ir alternando entre los colores violeta y rosa, pues el perdón es la llave que abre la puerta del amor. Por ello, perdónate para poder amarte.

Este trabajo es muy importante para tu crecimiento espiritual, por consiguiente, no avances hasta sentirte totalmente amad@ por ti mism@. Para saberlo, colócate delante de un espejo, sonríe y dile a tu imagen reflejada: «Te amo totalmente. Eres perfect@ tal como eres». Si sientes en tu interior la alegría de estas palabras, sin percibir ninguna negatividad del ego agazapado, entonces ya estás preparad@ para la siguiente práctica.
Venga…, al espejo.

Un abrazo, de corazón.
Nos vemos en el final de esta apasionante trilogía “Vibrando en el amor: amando al mundo”.

Activando nadis y chakras

Ahora vamos a conocer un par de ejercicios muy efectivos para acondicionar nuestros circuitos energéticos y que fluya armónicamente por nuestro cuerpo la energía del universo, la energía que nos da la vida.

El primero de ellos te puede parecer complicado de hacer, dependerá de tu capacidad de concentración. Yo me he tirado con él más de un año, repitiéndolo entre 30 y 50 veces diarias. Al principio era una pura desesperación, me despistaba un montón de veces. Cada vez que me perdía, en la ascensión casi siempre, volvía a comenzar desde el principio. Una y otra vez.
Recuerdo un sábado a la tarde, estando detenido en un semáforo en el coche, yendo a bailar. Intenté hacerlo un par de veces y nada, no pude culminar la ascensión de un tirón. Desistí de llegar a hacerlo bien: “no tengo cabeza para esto, ya soy mayor para estas historias”, pensé. Llevaba un mes con él y me costaba horrores. Hasta llegar al chakra corazón iba medianamente bien, pero a partir de ahí, hasta alcanzar el chakra corona, todo se descontrolaba. Siempre. Y vuelta a empezar, una y otra vez. Me veía incapaz de lograrlo.
Al día siguiente dibujé el circuito en un papel: “¿cómo va a poderme un simple ejercicio de concentración?, ¿quién me creo ser?”, me dije. Eso fue en enero de 2017. En la actualidad (3 de julio de 2018), mientras bailo los sábados en la discoteca que voy habitualmente, hago el ejercicio. Cuando me confundo, que a veces me pasa, comienzo desde el principio, disfrutando del paseo entre mis chakras.

Esta dificultad en los inicios se transforma al poco en su mayor virtud, porque te permite desconectar instantáneamente de ese agobio mental que puedes vivir en un momento dado. Cuando tengas muchos pensamientos atropellados, cuando te sientas mal por el motivo que sea y notes que la mente te lleva por su camino: vete a esta visualización. Automáticamente te relajarás porque no puedes mantener TODA tu atención en dos sitios a la vez y si la tienes en este ejercicio no te encuentras perdid@ en el mundo de la mente, en el mundo de la ensoñación. Al hacerlo con esta intención ya no será un ejercicio que debes hacer para elevarte, sino que se convertirá en tu oasis privado en el que descansas del mundanal ruido, olvidándote del agobio de la mente y de la identificación con esta ilusión de vida que parece tan real.

Todos los obstáculos, dificultades o problemas que puedas tener para hacerlo no son más que engaños del ego-mente para que no sigas con ello. Vive con la certeza de que lo consigues, sé constante (la repetición es la madre de la mejora) y ¡dale caña porque vas a flipar con él!, de verdad.

Así que, sin más preámbulos, vamos a conocer algo más de esta maravilla.

ACTIVANDO IDA, PINGALA Y CHAKRAS

Nosotros, como seres físicos, somos transformadores de energía: tomamos energía de la respiración, alimentos, sol y del agua. Esta es la energía que nutre el cuerpo físico, pero también recibimos energía sutil del cielo y de la tierra, la energía del universo, para posteriormente darla al mundo. La energía del cielo penetra en nuestro cuerpo por medio del chakra corona, la de la tierra por el chakra raíz. Esta energía sutil se distribuye por medio de unos canales llamados nadis. Tenemos más de 70.000 en nuestro cuerpo (es lo que dicen, yo no los he contado), siendo tres los fundamentales: Sushumna, Ida y Pingala.

El nadi Sushumna es el canal de energía que une el chakra raíz con el corona, ascendiendo por la columna vertebral. Los chakras nacen de él y es el nadi más importante porque nutre de energía a todos los demás.
Ida y Pingala zigzaguean entre los chakras, encargándose de mantenerlos en perfecto estado, equilibrando y armonizando su vibración.

Los chakras son nuestros «transformadores energéticos personales». Son unos vórtices de energía encargados de transmutar la energía a la vibración adecuada, tanto la que recibimos como la que damos. Esta vibración constante de los chakras, junto con la energía que absorbemos de la tierra-cielo, crea una burbuja energética (el aura) que nos rodea totalmente, actuando como una armadura protectora. Cuando los chakras no funcionan adecuadamente, esa burbuja energética personal refleja esas anomalías, creándose agujeros o puntos más débiles. Por ellos penetra la energía disfuncional del exterior (la del ego-mente que nos rodea) contaminándonos y haciendo descender nuestra vibración personal. Fíjate, cómo a veces, al quedarnos sol@s tras permanecer un rato con una persona, nos notamos «mal» por dentro, con toda nuestra energía movida Eso es porque la energía-vibración de esa persona ha resonado en nuestro interior, haciendo vibrar la nuestra en su misma frecuencia. De esta forma, cuando los chakras no trabajan armónicamente, nos encontramos desprotegidos frente a la energía del exterior, siendo susceptibles de ser «dirigidos» por ella.

Por el contrario, cuando los chakras vibran armónicamente, entonces, todo fluye. Nos sentimos plenos de energía, de confianza, de optimismo, siendo mucho más creativos y con el poder suficiente para llevar a cabo aquello que expresa nuestro anhelo más querido. Nos convertimos en perfectos canales de transmisión de la energía del universo-amor a este mundo físico. Y este flujo de energía, de la más alta vibración, es el que nos va a ir elevando constantemente, convirtiéndonos en seres más conscientes, más despiertos. Por lo tanto, cuando tenemos nuestra burbuja en perfecto estado nada de fuera nos puede afectar, somos libres de las influencias del mundo exterior y, en este caso, nuestra energía es la que eleva a la de las personas que interactúan con nosotros.

Así que fíjate en la importancia de este ejercicio para nuestro crecimiento y desarrollo personal.

BENEFICIOS:        

– Tranquiliza y relaja el tráfico mental, desconectándonos de la mente ensoñadora. Si hemos tenido una discusión o una mala noticia y, tras ella, nos quedamos sumergidos en la vorágine habitual de pensamientos, este ejercicio nos separa de nuestro ego que se siente lastimado, permitiéndonos recuperar nuestro «tono emocional» habitual.

– Desarrolla la capacidad de concentración: nuestro auténtico poder. Según se desarrolla la capacidad de concentración vamos tomando el control de la mente y los pensamientos ensoñadores no nos llevarán por su camino. Nos volvemos más conscientes de donde enfocamos la atención, pudiendo cambiar la dirección de esta a voluntad nuestra. No como ahora, que a veces nos vemos esclav@s de los pensamientos sin poder “escapar” de ellos.

– Limpia, equilibra y energiza los chakras al mantener la fluidez de la energía que los sustenta. De esta manera preparamos nuestra energía para elevar su frecuencia, convirtiéndonos en personas más amorosas y vigorosas, aportándonos clarividencia. Así vamos creciendo como seres conscientes, a la vez que desarrollamos las cualidades personales ligadas a la vibración de cada chakra correspondiente.

FORMA DE HACERLO:

Puedes hacerlo sentad@, tumbad@ o de pie. Yo, normalmente, la hago de pie ya que me resulta más fácil seguir la visualización, pero tú mism@, hazlo como más te guste. Los ojos, al principio, cerrados; cuando lleves un tiempo con ella la harás como quieras.

El ejercicio lo comienzas con una inspiración y, a partir de ahí, te olvidas de cómo respiras. Lo importante es visualizar el recorrido de la energía entre los chakras. Con el tiempo ya podrás ser consciente de más cosas, pero en principio céntrate en la visualización. Si tienes problemas para seguir el circuito, acompáñate con un dedo marcando la trayectoria por tu cuerpo.

  1. Haz unas cuantas inspiraciones hasta notarte relajad@ y centrad@.
  2. Inspiras e inicias la ascensión de la energía por la pierna izquierda (por la derecha si eres o has sido zurd@ de pequeñ@), penetrando por la izquierda del chakra raíz (por la derecha si eres o has sido zurd@ de pequeñ@). Haz el giro del chakra, sales y continuas la ascensión por la derecha del 2º chakra. Haces el giro con él, sales por su izquierda y entras en el 3º. Recorres todos los chakras (fíjate en el dibujo) hasta llegar al corona (igual lo visualizas un poco más grande que los demás), donde comienza el camino de descenso. Prosigues con el recorrido inverso y lo finalizas con la energía bajando por la pierna derecha, saliendo por la planta del pie.
  3. En el recorrido ve-imagina los colores de los chakras intensos y brillantes, aunque con la práctica constante verás cómo cambian de intensidad y textura según tu estado de ánimo.

NOTAS:

1.- Cuando tengas suficiente destreza puedes hacer el ejercicio siguiendo el ritmo de la respiración: en la inspiración realizas la ascensión; en la espiración el descenso. Esto requiere la máxima concentración y será la señal de tu maestría, pero que este no sea tu objetivo: es una consecuencia del trabajo realizado.
2.- Procura hacer la visualización todos los días como ejercicio de mantenimiento y, a veces, lo harás sin tener intención de hacerlo: te lo pedirá tu propia vibración.
3.-El único objetivo en todo trabajo interior es: DISFRUTAR. Intenta disfrutar de todo lo que haces. Al principio, hasta que lo domines, estarás un poco tens@ (te sentirás insegur@ mientras lo realizas) y tendrás que estar más concentrad@ de lo habitual. Cuando tengas soltura con él ya no te «costará» tanto concentrarte en ello y entonces empezarás a disfrutar. Y cuando disfrutas comienzas a crecer, a elevarte, porque lo haces sin esfuerzo, sin lucha. Y todo aquello que hagas sin lucha te eleva.

ACTIVANDO SUSHUMNA: ÓRBITA MICROCÓSMICA

Con este ejercicio complementamos el anterior, ya que activamos el nadi Sushumna, limpiando y abriendo la línea Hara de nuestro cuerpo, favoreciendo la conexión Tierra-Cielo.
La línea Hara es un tubo de energía que asciende desde nuestros pies, conecta con el nadi Sushumna y fluye al cielo por medio del chakra corona. Es nuestra conexión con la energía de la tierra y del cielo: es el punto de encuentro entre nuestra parte física humana y nuestra divinidad. Es el canal que nos conecta a la Unidad.

Con esta visualización equilibramos el flujo de energía que circula por nuestro cuerpo, corrigiendo los excesos y deficiencias de esta. Además, nos libera de la energía del pasado, de actitudes antiguas y formas obsoletas de ver la vida, permitiéndonos avanzar más rápidamente en nuestro cambio personal.

Procura hacer este ejercicio habitualmente, a modo de mantenimiento. Así, la línea Hara se encontrará limpia y despejada para asimilar mejor la energía de más alta vibración. Al pasar esta energía a través nuestro nos vamos elevando, aumentando nuestra frecuencia de vibración, siendo más luz. Y esta luz es la que damos al mundo.

FORMA DE HACERLO:

  1. Siéntate en un lugar cómodo con la espalda erguida. Ojos cerrados, manos descansando sobre las piernas. Con el tiempo y la práctica lo harás andando, esperando en colas o mientras cocinas porque será motivo de gozo.
  2. Haz unas cuantas inspiraciones hasta notarte relajad@ y centrad@.
  3. Inspira profundamente mientras llevas la atención debajo del ombligo, donde brilla una luz platino iridiscente. En cada inspiración sientes cómo esa energía, esa fuerza vital, va llenando tu vientre hasta sentirlo pleno, poderoso y refulgente.
  4. Cuando te sientas rebosar de luz inspiras, y esa bola luminosa la haces descender hasta el final de la columna vertebral para luego ascender por ella, inundándola de luz a su paso.
  5. En la espiración, la bola de energía sale por la parte superior del cráneo, descendiendo por el exterior de tu cuerpo: rostro, boca, cuello, pecho y vientre hasta llegar al coxis, donde, con la inspiración, vuelve a ascender abrazando la columna vertebral.
  6. Repites este ciclo respiratorio con esa bola de luz recorriendo tu cuerpo. El coxis y la parte superior de la cabeza son los puntos de cambio del flujo respiratorio.
  7. Cuando te sientas energizad@, procura terminar el ejercicio con una inspiración, dejando esa energía vibrando con todo su fulgor en tu columna vertebral. Permanece un rato sintiendo esa electricidad palpitante.

VARIACIÓN:

Haz los pasos 1-3 como el anterior.

  1. Una vez tengas almacenada la energía vital en tu vientre, en la inspiración la haces descender al coxis para luego ascender por tu columna vertebral saliendo por la cabeza, como si fuera una fuente. En la espiración desciende por el exterior de tu cuerpo, llenando el aura de esa luz iridiscente, hasta llegar al suelo. En la inspiración entra por el coxis y te recorre por tu centro, hasta rebosar por la cabeza. En la espiración te bañas en esa luz que te interpenetra.
  2. Permanece todo el tiempo que quieras disfrutando de esa luz, tu luz, que te limpia y energiza.

Esta variación es la que más practico, pero tú haz aquella que más conecte contigo. En el camino espiritual no existe un solo camino: hay infinitos y cada persona sigue el suyo, ya que el camino lo creamos al caminar.

Nos vemos en «Creencias: las jefas del cotarro. Qué son y cómo funcionan».
Un abrazo, de corazón.

Respiración consciente

Ahora vamos a conocer el ejercicio más sencillo del mundo. No hay que «hacer» nada raro, sólo fijarse. Como no buscamos lograr ningún resultado concreto, esta ausencia de objetivos a conseguir le hace tremendamente poderoso y efectivo. Pero, además, tiene unas cuantas ventajas más.

BENEFICIOS

  • Es una manera sencilla y cómoda de ser conscientes de dónde enfocamos nuestra atención y no perdernos en el mundo de las ensoñaciones mentales.
  • Se puede hacer en cualquier momento y circunstancia (a no ser que dejemos de respirar y entonces tendremos un gran hándicap), equilibrándonos instantáneamente a la vez que nos conecta con la serena profundidad de nuestro ser. Es muy recomendable hacerlo cuando nos notemos llevados por la energía de lucha-conflicto del ego, ya que nos ancla a nuestra paz interna.
  • Nos ayuda a trabajar nuestra concentración. De esta manera la vamos desarrollando, sin apenas esfuerzo.
  • Es un maravilloso ejercicio de acondicionamiento para realizar un trabajo interior. Si nunca te has “entrenado» espiritualmente, esta práctica te centra y relaja para poder hacer los ejercicios o meditaciones pertinentes.

RESPIRACIÓN CONSCIENTE

Al principio, hazlo con los ojos cerrados. Con la práctica los abres, pero mantén la mirada fija en un punto para aumentar tu concentración. Luego lo harás paseando, esperando en colas, cocinando…

El ejercicio, como su nombre indica, consiste en centrar nuestra atención en la respiración. En la inspiración te fijas en cómo entra el aire por tus fosas nasales, llenando los pulmones y expandiéndose el abdomen al bajar el diafragma. En la espiración notas cómo el aire sale de los pulmones, expulsándolo al exterior por la nariz o boca (como más te guste), contrayéndose tu vientre al espirar. Deja que este proceso suceda naturalmente, sin intentar dirigir la respiración ni esperar ningún resultado (ya estaría el ego llevándote): sólo sé consciente de cómo respiras. No tienes que hacer nada más.
Mantén constante la intención de dejar la mente en reposo. Si te vienen pensamientos los dejas pasar, no te “enrollas” con ellos, no los sigues. Ya se marcharán, tú a lo tuyo: a respirar.

Poco a poco te irás relajando, notando tu cuerpo más pesado, más denso. Los “huecos” entre el final de la espiración y el comienzo de la inspiración se irán haciendo más dilatados, como si no te hiciera falta respirar. Comenzarás a sentir algo muy profundo e intenso, algo que te abarca y te llena completamente. Entonces, te quedas en esta maravillosa sensación todo el tiempo que te apetezca o que te permitan tus circunstancias personales. 

CONSIDERACIONES

Una de las claves de esta práctica es no hacer ningún esfuerzo por cambiar nada de nues­tro estado interior: solo ser conscientes de algo que, normalmente, hacemos inconsciente­mente. Esta ausencia de deseo por alcanzar un objetivo concreto nos relaja automática­mente, centrándonos en nuestro ser, en nuestra auténtica realidad, llevándonos al punto de contacto con nuestra divinidad.

Además, si tienes dificultades para sentir la vibración-energía que somos este es un ejercicio que te ayuda a ello, ya que el acto de centrarnos en la respiración hace que nuestra atención vaya abarcando todo nuestro cuerpo, toda nuestra energía. De esta manera nos unimos a nosotros mismos, nos unificamos, dejando de estar divididos al permanecer, normalmente, con nuestra atención fijada en el mundo exterior.

Si tienes cualquier problema con esta práctica, coméntamelo, por favor.

Nos vemos en «El perdón: el transformador de la energía negativa».
Un abrazo, de corazón.

Sintiendo lo que somos: vibración

Ahora vamos a realizar una sencilla práctica que permite darnos cuenta de la realidad que somos como seres físicos. Lo que vemos y creemos sólido y compacto, nuestro cuerpo, en realidad es una vibración de energía y esa energía es luz.

El objetivo fundamental de este ejercicio es sentir la energía-vibración que somos. Para ello lo comenzamos con una visualización (creación de la mente) y lo acabamos en una sensación, en una vibración. Quédate bailando en la sensación todo el tiempo que puedas. Lo que te hace crecer, expandirte, elevarte, es la percepción sensorial no el pensamiento. Cuantas más veces lo hagas, cuanto más te sumerjas en la sensación, más elevas tu frecuencia de vibración, ya que desarrollas-creas aquello a lo que prestas atención.

Puedes hacerlo con los ojos abiertos (en tus quehaceres diarios) o cerrados (cuando sólo quieras hacer el ejercicio). Cuantas más veces lo repitas más fácil te resultará y mejor te sentirás (la repetición es la madre de la mejora). Hasta que cojas soltura con él, empieza haciéndolo de pie: ojos cerrados, pies separados tanto como tus hombros, cuerpo erguido, pecho expandido. Al poco de tener esta postura advertirás cómo la energía asciende por las plantas de tus pies, llenándote totalmente. Déjate bañar en ella, disfruta de tu vibración.
Puedes llevarte el ejercicio escrito en un papel o en el móvil y, cuando tengas un rato de tranquilidad, tomando un café, por ejemplo, léelo concentrándote profundamente en sus palabras, percibiendo lo que inducen en tu consciencia. Tras hacerlo te encontrarás más equilbrad@, más seren@, a la vez que habrá aumentado un poquito tu capacidad de concentración para abstraerte de tu frenesí diario. Con la repetición, irás desarrollando progresivamente tu capacidad de concentración y aumentarás tu poder creador, ya que la concentración es el poder de Dios «pasando» a través nuestro.

Cuando ya lo domines, podrás hacerlo en cualquier postura y en cualquier momento, sin tener que cerrar los ojos, porque de eso se trata, de vivir despiertos. Tampoco hará falta que lo leas: serás capaz de «sentirte» en medio de una conversación. Cuando la domines, no ahora, al principio.
Si te resulta difícil el poder relajarte (clave para el ejercicio), comienza centrándote en la respiración, el mejor modo de acondicionar nuestro interior para la práctica de la meditación.

Si por cualquier circunstancia que hayas vivido (una discusión, una mala noticia…), no puedes centrarte en la sensación por estar perdid@ mentalmente dando vueltas a ese incidente, haz el ejercicio del perdón antes de seguir con este. El perdón (luz violeta), disuelve la energía del ego que vibra en ese acontecimiento. Una vez te encuentres limpi@ de esa energía (de la mente), podrás sentir con más facilidad la vibración (del amor) que eres.

         

EJERCICIO: «SINTIENDO LA VIBRACIÓN QUE SOMOS»

La inspiración hazla siempre por la nariz (si quieres, claro); la espiración puedes hacerla por la nariz o por la boca, como más cómodo te resulte.

Centra tu atención en la respiración, en el aire que entra y sale de tu cuerpo, notando el abdomen expandirse y contraerse en cada ciclo respiratorio….

Inspira… espira…

Inspira… espira…

Cuando estés relajad@, imagínate rodead@ de luz o inmers@ en una sustancia luminosa… Al inspirar, notas como la luz penetra en tu interior, llenándose todo tu pecho y abdomen de ella… Al espirar, sientes cómo esa luz atraviesa tu cuerpo, brotando un brillante resplandor por todos los poros de tu piel… Al mismo tiempo, percibes un cosquilleo que recorre tus células siguiendo la estela de la luz…

Con cada inspiración adviertes cómo la luz que te rodea llena tus pulmones, bajando tu diafragma…

Con cada espiración ves esa luz atravesar todo tu cuerpo, avivando ese hormigueo vibrante…

Inspira… Espira…

Ahora, centra la atención en tu cuerpo… en ese escalofrío, en esa sensación que recorre todas las células de tu ser al espirar… Abandona toda imagen visual y céntrate sólo en la sensación…

Inspiras y llenas de aire tus pulmones de aire, sintiendo todo tu cuerpo completamente unificado y presente…

Espiras y esa espiración atraviesa todas las células de tu ser, llenándote de un cosquilleo eléctrico que te vivifica y energiza totalmente…

Haz varios ciclos respiratorios, sumergiéndote en esa electricidad que te llena… En esa vibración que recorre todo tu ser… Toda tu atención la tienes puesta en ella… Siente esa energía… tu energía… ESA VIBRACIÓN ERES TÚ…

Inspira… y sientes tu energía…

Espira…. y sientes tu ser…

Permanece todo el rato que te apetezca disfrutando de lo que eres

Luego, a la cuenta de tres, abres lentamente los ojos… 1… 2… 3 y te quedas en esa vibración todo el tiempo que puedas.

CONSIDERACIONES SOBRE ESTE EJERCICIO

1.- Sentir nuestra vibración es el punto de donde nace todo. De esta vibración, de esta energía que somos, brota el mundo de la ilusión creado por la mente: esa facultad que poseemos gracias a nuestro cerebro.
Nos perdemos en este mundo de ilusión cuando dejamos de ser conscientes de nuestra auténtica realidad (esta vibración), es decir, cuando nos volvemos inconscientes.
Por lo tanto, con este ejercicio desarrollamos nuestra consciencia. La consciencia es sinónimo de “darse cuenta” y «nos damos cuenta» gracias al nivel de sensibilidad que tengamos. Nuestro nivel de sensibilidad lo incrementamos al fijarnos intensamente en lo que experimentamos-sentimos-pensamos… y fijarse intensamente es concentrarse.
A consecuencia del desarrollo de nuestra consciencia nos convertimos en seres más profundos, más completos.

2.- Con este ejercicio se produce el abandono de la mente para centrarnos en el ser. Dejamos de pensar, elucubrar, soñar y nos adentramos en el silencio de la energía vibrante que es nuestra auténtica realidad. Pasamos del mundo de lucha, de la mente, a la paz del ser y de esta manera estamos en el camino de conseguir el segundo objetivo de este ejercicio: no perder nunca el contacto con la vibración que somos.
Cuando interactúes con el mundo, en tus quehaceres diarios, no prestes toda tu atención al exterior: deja parte de ella mirando-sintiendo lo que eres. De esta forma vivirás la vida plenamente, sin separación, sin miedos y la mente no podrá llevarte por su mundo de ensoñaciones, notándote más llen@ de paz y tranquilidad.

3.- Por último, y más importante, este ejercicio nos limpia de la energía mental que nos rodea (la del ego) y de la que vamos incorporando a nuestra vibración al reaccionar inconscientemente a las diversas situaciones que afrontamos en nuestro día a día.
Si vivimos siendo conscientes de lo que somos, con el tiempo, notaremos cómo nuestra vida se llena de luz, interpretando todo lo que nos sucede en clave de crecimiento y elevación, atrayendo más luz a nuestras circunstancias vitales. Esto sucede porque nos vamos limpiando de la energía egoica que vibra en nosotros por resonancia con la que nos rodea. Al limpiarnos de la energía más densa del ego, automáticamente se incrementa nuestra frecuencia de vibración, cambiando nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, atraemos mejores situaciones de vida ya que la energía que emanamos al universo es más elevada.

Si, por el contrario, dejas de practicar este ejercicio tras haber comenzado con él, será el ego-mente el que ha vuelto a tomar el control de tus decisiones. No importa las razones que te dé para que lo dejes, todas serán falsas. Tú decides si le crees, regresando al pasado, o vives algo nuevo, algo fresco. Date una oportunidad… y luego otra y otra. No importa las veces que caigas, lo importante es que te levantes siempre.

Nos vemos en «Leyes de la creación: leyes de la energía».
Un fuerte abrazo y… ¡dale caña!

El perdón: el transformador de la energía negativa

Ahora conoceremos un ejercicio que nos cambiará la vida de una manera muy poderosa, pero antes descubramos:

EL ORIGEN DE LA VIDA QUE LLEVAMOS

Sabemos que la energía atrae energía semejante y que nuestro cuerpo es energía vibrando. Esta energía que somos vibra en una frecuencia determinada, interactuando con la que nos rodea: emitimos y recibimos energía constantemente. Cada uno de nosotros llevamos incorporado un código de barras energético, de manera que el Universo es siempre consciente de la vibración que le enviamos. Luego nos devolverá una energía similar en forma de situaciones de vida: para él es un “pedido” a servir y siempre cumple con su trabajo. Por lo tanto, así como sea la “calidad” de la energía que enviemos, así será la “calidad” de las situaciones de vida que recibiremos.

¿Cómo se produce esta comunicación con el Universo?, ¿cómo sabemos cuál es la “calidad” de la energía que emanamos al mundo?

Nos comunicamos con él por medio de NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO: esta es nuestra vibración fundamental, y según cómo nos sintamos de “bien” o “mal” así será nuestro nivel vibratorio, así será la “calidad” de nuestra energía. Cuanto mejor nos sintamos más elevada será la vibración que emitimos y mejores serán las circunstancias que viviremos.

¿Cómo se crea nuestro estado de ánimo?

El estado de ánimo es una emoción sostenida en nuestro interior. Toda emoción es el reflejo en el cuerpo de los pensamientos que están en nuestro campo de consciencia. Así pues, nuestro estado de ánimo depende de los pensamientos que mantenemos.

Los pensamientos que normalmente aparecen en nuestra pantalla mental son atraídos por el ego, esa idea que tenemos acerca de lo que somos.  Este ego se pasa el día reaccionando a lo que vivimos o imaginamos. Si le gusta lo que vive (porque es lo que él desea) se alegra y nos sentimos bien. Por el contrario, si no le gusta, se enfada o entristece y nos sentimos mal. Además, está siempre fantaseando sobre cosas que pueden suceder en el futuro o recordando acontecimientos del pasado, alegrándose o disgustándose por ello. Este «sentirse bien» o «mal» se convierte en nuestra vibración fundamental, en nuestro estado de ánimo.

Esta es la clave de la vida que llevamos: el cómo respondemos interiormente a los acontecimientos que vivimos y a las ensoñaciones que imaginamos. Este constante interpretar-imaginar-reaccionar mentalmente es la energía que mandamos al mundo por medio de la emoción. Como normalmente reaccionamos con enfado o desagrado (nos quejamos de lo mal que está todo, de lo mucho que trabajo y lo poco que gano, de la mala salud que tengo… ¡hasta del tiempo que hace!) o abatimiento (“No puedo con mi vida”, “No tengo trabajo y nunca lo voy a tener”, “No valgo para esto”…), nuestras circunstancias de vida reflejarán esa energía de dolor, trayéndonos situaciones de escasez, sufrimiento o pérdida. Al seguir reaccionando con ira o desaliento se incrementa nuestra energía negativa y el Universo nos devolverá más dolor e infelicidad. Vamos, la pescadilla que se muerde la cola.

Así que, por tu bien, abandona el sufrimiento. Deja de contaminar este mundo con tu dolor y comienza a perdonarte, porque solo nos podemos perdonar a nosotros mismos. Cada persona sigue su plan divino personal y no podemos juzgar su camino, sería nuestro ego adoptando el papel de juez. Por lo tanto, nada hay que perdonar en los demás.

El hecho de perdonarte significa que te has dado cuenta de que habías pensado-actuado=creado desde la inconsciencia, al creerte separado de la Unidad. Esto es imposible, ya que siempre estamos «conectados» a ella, pero no lo sabías cuando interpretabas-reaccionabas a lo que la vida te ofrecía. Por ello, ahora te perdonas, por tu inconsciencia del pasado, POR HABERTE CREÍDO SER MUCHO MENOS DE LO QUE REALMENTE ERES.


BENEFICIOS DEL PERDÓN

1.- Al perdonar cambiamos la vibración de nuestra energía, ya que renunciamos al falso dolor provocado por la ilusión de creernos ser algo que no somos. No confundir el dolor originado por la muerte de un ser querido, que es genuino y necesario, de duelo, con el sufrimiento, que es dolor producido por la identificación con nuestro ego, al juzgar esa situación o persona como inaceptable. El perdón actúa sobre la emoción, al disolver todo sentimiento de frustración engendrado por no llegar la situación actual, la persona o la experiencia vivida, a cumplir las rígidas expectativas de cómo deben ser las cosas impuestas por nuestro ego.

2.- Al perdonar tomas el control de tu vida al responsabilizarte de tu creación. Este ejercicio instala-reafirma la creencia de que “tú puedes”, de que eres el/la únic@ responsable de tu vida y de tus circunstancias, al actuar como el ser creador que eres. Así, ya estás creciendo.

3.- El perdón es la energía que disuelve nuestras ataduras con situaciones y personas del pasado. Cuando algo acontecido hace tiempo, sea lo que sea, nos duele todavía al recordarlo significa que estamos enganchados energéticamente a ello. Este enganche es el que nos impide crecer y evolucionar plenamente por no disponer de toda nuestra energía, al tener parte de ella “soldada” a las diferentes situaciones o personas que nos provocan dolor (ira, miedo, tristeza…). Al liberar esta energía retenida nuestro crecimiento se acelera.

Y el más importante de todos:

4.- El perdón cambia la energía con la que creas tu futuro, al disolver la negatividad que envías a tu situación de vida actual por medio de la no aceptación de lo que es: “¡Vaya vida de mierda que tengo!”, “¡Qué mal me cae el tío este!”, “¡No dispongo de dinero y nunca voy a tener lo que necesito!”… Esto hará que cambie radicalmente dicha situación, ya que dejarás de alimentarla con tu negatividad. De esta manera, elevas la vibración que envías al Universo y el futuro que recibirás te hará sonreír en vez de sufrir.

AQUÍ EMPIEZA TU CAMBIO

Cuando comiences a hacer este ejercicio notarás muchas resistencias a ello en forma de dudas acerca de su efectividad. Es tu ego intentado convencerte de la inutilidad de realizarlo: «Esto es una tontería, no va a funcionar», “¿Perdonar lo que te duele?: ¡tú estás zumbad@!”... El mayor impedimento que vas a tener en cualquier intento de cambio personal es TU EGO. Él es el enemigo número uno del cambio, ya que lo desconocido le aterra por no poder controlarlo (la mente-ego se basa siempre en lo vivido, en lo sabido) y, por lo tanto, tendrás que decidir a quién sigues: si a tu mente racional, que nada quiere cambiar para poder seguir viviendo en su mundo conocido, o a ese anhelo que palpita en tu interior y que no sabes dónde te llevará.

Ese anhelo que llevas un tiempo notando es el deseo de estar en casa, de sentir lo que realmente eres, y el viaje que ahora inicias te conducirá hasta ella. Has permanecido fuera mucho tiempo (poco más o menos el que llevas viviendo) y ya es tiempo de regresar. Tu ego querrá que des marcha atrás, que no sigas adelante. Intentará embaucarte con argumentos inapelables («Deja esto, ¿no ves que te sientes mal? y tú buscas sentirte bien. Hazme caso, déjalo», «No puedes hacerlo, es muy complicado»…), y si con ellos no puede convencerte recurrirá a miedos irracionales («Te volverás loca como sigas así», «Todo el mundo se va a reír de ti”, ”Eres un raro”…) y hará cualquier cosa que se le ocurra para disuadirte de seguir adelante. Puedes hasta enfermar o quedarte sin ganas de vivir (yo, en julio del 2016, según ponía los pies en el suelo de la habitación al levantarme de la cama, me llegaban tres palabras a la mente sin hacer ningún esfuerzo en ello: «me quiero morir») y esto es una buena señal, porque cuanto más sufres más ego te abandona al elevarse tu vibración. Ese dolor que experimentas son los apegos, a lo que tú creías que eras, «despegándose» de la energía que eres.

Deberás tener mucho valor para continuar en ciertos momentos, pero no importa lo lent@ que vayas con tal de no detenerte. Llegará un día en que no sentirás ningún malestar, ningún dolor, y no podrás dejar de sonreír, de cantar, de vibrar con la alegría de vivir. Y cuando mires atrás, verás que lo que eres en ese momento no tiene nada que ver con lo que crees que eres ahora.

Solo se produce el crecimiento personal cuando trascendemos los límites de lo que nos creemos ser; si no los sobrepasamos nunca descubriremos qué se encuentra tras ellos. Cuando decides rebasar tus fronteras interiores (creadas por el ego) automáticamente el Universo te acoge en sus brazos llenos de amor, poder e inteligencia, para que te relajes en ellos. Luego sólo tienes que dejarte llevar.

A partir de ahora, en todo momento y circunstancia: PERDONA, PERDONA, PERDONA.

EJERCICIO DE TRANSFORMACIÓN DE LA ENERGÍA NEGATIVA

Este ejercicio es muy potente y te coloca en el camino a tu nueva vida. Como en todo trabajo personal, las claves son la constancia y tener la atención enfocada (estar alerta) a lo que pasa en tu interior; pero con estos dos mandatos activados permanentemente en tu intención solo te espera un resultado: ELEVARTE, vibrar en otra frecuencia, ya que este ejercicio es un gran transformador de la energía de baja vibración.
Lo encontré hace unos años en el libro La energía de los 12 chakras solares, de Brigitte Müller, y me lo sigo trabajando actualmente porque es una maravilla para disolver cualquier atisbo de ego-dolor. Aquí transcribo una adaptación, con ciertas explicaciones basadas en mi experiencia personal que considero lo enriquecen (este es mi ego opinando). Además, lo puedes aplicar tanto a situaciones que vivas actualmente o del pasado, como a pensamientos compulsivos que puedas tener y te generen sufrimiento.

No importa la manera por la cual la energía vuelve a ti. Puede que en la actualidad tengas un problema con una persona en concreto o en el trabajo. Puede que tus quebraderos de cabeza vengan por el tema de la salud o, tal vez, te desesperen problemas económicos. Ahora estás recibiendo, por medio de la situación que vives, la misma vibración de energía que enviaste en el pasado. Si reaccionas con ira o abatimiento a lo que estás viviendo, con el tiempo esta vibración que emanas hará que el Universo te devuelva situaciones similares, una y otra vez.

Sólo puedes cambiar esta rueda de una forma: transformando la reacción, transformando la energía ante esa situación y, para transformarla, aplica estos cuatro pasos:

1º.- ACEPTA.

Acepta la energía que ahora vuelve a ti, porque en algún momento del pasado tú mism@ la has enviado al Universo. Tú eres el creador de lo que estás viviendo y si rechazas tu creación estás negando tu poder, llenándote de energía inarmónica que en algún momento regresará a ti. Piensa que la persona o situación que vives son únicamente meros instrumentos para volver a atraer tu energía. Libera la energía por amor y así la transformarás en su vibración original.
Acepta lo que vives. ACEPTA.

Para ello, imagina tu corazón agrandándose y acogiendo esa situación o persona que te altera. Imagínatela dentro de ti, vibrando en todo tu campo de consciencia. Estás unid@ a esa situación que ahora forma parte de tu energía y la acoges en tu ser.
Permanece un rato con ella, sin divagar, en silencio mental.
Si te pierdes en los pensamientos, vuelve una y otra vez a esa situación-persona.

2.- AGRADECE.

Agradece al Universo la oportunidad que te está brindando para cambiar la vibración de la energía que recibes y convertirla en otra oscilación armónica y elevada. Al agradecer lo que recibes ya estás creando un nuevo futuro para ti.
Da gracias por la situación que vives, porque ya la estás cambiando.
Agradece lo que vives.

Imagínate esa situación o persona dentro de tu corazón, que se ha hecho tan grande como tú. Todo tu ser sonríe a esa situación o persona y das las gracias al Universo por brindarte la oportunidad de cambiar esa situación..
Permanece un rato sintiendo esa vibración de agradecimiento.

3.- PERDONA.

Perdónate a ti mism@ por no haber sido consciente de la energía que emitiste en el pasado. Esta energía sólo se puede transformar por medio del perdón, cuya vibración es de color violeta. Repítete mentalmente tres veces seguidas y en total concentración: «pido perdón por cualquier energía vital que haya usado mal en algún momento de mi vida, sabiéndolo o de manera inconsciente, y me perdono a mí mism@ por ello».
Visualiza la situación o persona que te genera intranquilidad con un intenso color violeta que notas brotar de tu corazón, mientras te perdonas por no haber recordado el inmenso poder que palpita en tu ser. Siente la paz que te llena al perdonarte.
Permanece un rato sintiendo esta energía violeta, llenando la escena que mantienes en tu campo de consciencia.

4.- AMA.

Envía amor conscientemente a esa situación o persona, porque tú eres amor incondicional. Visualízala envueltas en una intensa luz rosa que brota de tu corazón, sintiendo cómo la energía negativa se va transformando en la alegría de amar.
Permanece un rato sintiendo esta energía rosa, ese amor, que llena toda la escena que tienes en tu imaginación. Todo vibra en la alegría del amor.
Permanece un rato disfrutando de tu amor a esa nueva situación.

Cuando ya tengas cierta práctica con este ejercicio, podrás hacerlo inmediatamente en el momento que te sientas mal por el motivo que sea. Pones toda tu atención en tu estado de ánimo, tu malestar interno, y visualizas esa situación o persona llenas de luz violeta, sin elucubrar o pensar sobre ello, solo inundándolas de esa luz regeneradora.

Repite todas las veces que haga falta este ejercicio hasta que esa situación o persona sólo te genere amor cuando llegue a tu mente.

Esto también puedes hacerlo diariamente enviando amor a tu lugar de trabajo, llenando las personas, mesas, sillas, máquinas, etc., con una luz rosa; ¡verás cómo cambia la vibración de tu entorno laboral!

Si notas resistencia al hacer cualquiera de estos pasos sé consciente de que esa resistencia es tu ego intentando separarte de lo que eres, intentando sabotear tu anhelo de cambio.

Si repites estos cuatro pasos con las situaciones, personas y pensamientos que te desequilibran, con el tiempo toda la energía negativa que vibraba en ti será transformada en energía elevada, en energía de amor, y tu vida reflejará de una manera fiel esa nueva y maravillosa vibración de tu ser.

¿No te lo crees?, haz la prueba y me cuentas.

Seguimos en: «Estructura energética de nuestro cuerpo. Los chakras».

Un abrazo, de corazón.

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