Cómo grabar un audio subliminal

Hemos visto en artículos anteriores qué son las creencias y el inmenso poder que tienen en nuestra vida. En “Leyes de la creación: leyes de la energía”, decíamos: “La energía es dirigida por nuestra atención y crea aquello en lo que se focaliza. Esto lo vimos en el artículo “Nuestro cuerpo: ¿qué somos realmente?”, pero lo recalco aquí otra vez, ya que este concepto es clave en nuestra existencia: somos seres nacidos para crear y estamos creando constantemente. Nuestro foco de atención es un sempiterno decreto que enviamos al universo, poniéndose inmediatamente manos a la obra para materializarlo, porque debes saber que: el Universo está a nuestro servicio para darnos lo que pidamos, es nuestro siervo infalible. Es como el genio de la lámpara que al frotarla sale y nos concede no tres deseos, como en el cuento, sino todo aquello que queramos. Es un mayordomo fiel y poderoso, que está continuamente consiguiendo todos los caprichos señalados por nuestra atención sostenida”.

Una creencia no es más que atención mantenida en una idea repetida muchas veces (“es muy difícil encontrar trabajo hoy en día”, por ejemplo). Esta atención está “fijada”, unida, a esa idea mental, de manera que ya ni pensamos en ella conscientemente. Esta atención constante consigue que el Universo cree para nosotros aquello en lo que nos fijamos, así que nos dará un montón de circunstancias y vivencias que demostrarán lo complicado que es encontrar trabajo actualmente. Y, a consecuencia de ello, reforzamos esa creencia. En este bucle vive muchísima gente, por no decir toda.
La única forma de salir de él, de cambiar lo que recibimos de la vida, es cambiando lo que pedimos. Modificando nuestras creencias, transformamos las circunstancias de nuestra vida, porque nuestra energía va a vibrar en una frecuencia diferente. Todo es vibración y las creencias, al igual que los pensamientos, son diferentes frecuencias de vibración. La energía atrae energía semejante, por lo tanto, si lo que emanamos vibra con “un trabajo maravilloso”, por ser nuestra creencia-verdad, en ella fijamos nuestra atención y eso recibiremos del Universo: un trabajo maravilloso.

Hay otro tipo de decretos creadores, los que hacen mención a cualidades personales: “no tengo fuerza de voluntad”, “soy muy insegur@”, “soy impaciente”, “me altero enseguida”, “no tengo aptitudes para conseguir nada: soy un inútil”Estas son las creencias limitantes que están impidiendo nuestro crecimiento. Son los tapones que nos imposibilitan expresar todo el potencial que atesoramos. Asimismo, todas las circunstancias vitales que nos regale el Universo reflejarán estas “verdades”. Si te fijas en ellas, te darás cuenta de que solo son juicios de valor dictados por… tu ego.

Ahora vamos a conocer una poderosa herramienta que nos permite modificar esas creencias limitantes que todos tenemos en mayor o menor cantidad, además de conseguir aquello que anhelamos. De esta manera, comenzamos el proceso de convertirnos, conscientemente, en la persona que queremos ser, dejando de vivir esclavos de esas “verdades” que nos han inculcado en la niñez, o las que hemos ido incorporando a lo largo de los años por nuestras interpretaciones (del ego) acerca de las circunstancias vividas.

COMO GRABAR UN AUDIO SUBLIMINAL

CONCEPTOS
La palabra subliminal viene del griego y significa “debajo del límite”, es decir, debajo de la percepción consciente, en el caso de los mensajes subliminales. Así, los mensajes subliminales serían todos aquellos que no son percibidos por nuestra mente consciente, pero sí son captados por las capas más profundas de la misma.

La mente tiene tres niveles según su grado de consciencia:

  1. La mente consciente: es con la que funcionamos normalmente. Se encarga de percibir la realidad de la que nos damos cuenta y que podemos describir sin esfuerzo: la percepción, los recuerdos, los pensamientos… Aquí vive el ego.
  2. La mente subconsciente: conoce las cosas que has sabido, pero que temporalmente has olvidado. Con un poco de esfuerzo podemos volver a recordar y traerlas al campo de lo consciente. Aquí es donde moran las creencias que hemos incorporado a nuestra vida.
  3. La mente inconsciente: es aquella que almacena todas las experiencias vividas por nuestra especie en todos los años de existencia. Se suele llamar mente reptiliana y aquí residen las creencias del género humano.

COMPORTAMIENTO DEL EGO ANTE LAS CREENCIAS LIMITANTES
El ego es el perro guardián de las creencias limitantes. Va a hacer todo lo posible para que no cambies nada, ya que esas creencias que te limitan ES el ego y quiere sobrevivir a toda costa. A lo largo del tiempo que estemos trabajándonos interiormente, va a hacernos sentir mal, para que desistamos de seguir con nuestro empeño de modificarlas.

Repetirnos las nuevas creencias a modo de mantra, para instalarlas en nuestro interior, tiene un efecto mucho más moderado que los audios subliminales. El ego (no olvides que vive en la mente consciente) va a negar todo aquello que le digas conscientemente, ya que es el mayor enemigo de la transformación interior. Sin embargo, por medio de los audios subliminales soslayamos su constante vigilancia, puesto que sólo oímos sonidos ininteligibles. De esta manera, entramos directamente en la mente subconsciente, donde residen las creencias, y las fijamos allí.

CÓMO CREAR LOS AUDIOS SUBLIMINALES
Los audios subliminales constan de tres grabaciones en una (esto es lo que yo hago, aunque se pueden hacer más). Son las siguientes:

1.- Afirmaciones-creenciases la fundamental y, a continuación, tienes unas indicaciones para redactarlas. Repite 5 veces cada afirmación, dejando entre ellas un silencio de 3 a 5 segundos, así tu subconsciente lo asimila mejor.

2.- Onda isocrónica: son unos sonidos monocordes y rítmicos que relajan el cerebro, volviéndose más permeable a la instalación de las nuevas creencias, acortándose los tiempos. Yo me bajé una de internet y es la que pongo en todas mis grabaciones. Aquí te dejo un enlace a la onda isocrónica para que la descargues si quieres.

3.- Música relajante: tienes un montón de música en YouTube. Elije la que más te agrade, porque vas a pasar mucho tiempo con ella. Yo hago varias grabaciones con las mismas afirmaciones: una la escucho durante el día, en todos los momentos que puedo; otra por las noches sonando por los altavoces del ordenador (duermo solo y, para esto, es una ventaja). Cuando me canso las cambio por otras, ya que la música es diferente, pero el contenido fundamental es el mismo.
La música que no sea cantada, para no interferir con las afirmaciones, que es lo primordial de los audios subliminales. Tienes sonidos de la naturaleza: arroyos, lluvia, pájaros… Vete haciendo pruebas hasta descubrir el tipo de melodía que conecta contigo.
Para que el mensaje llegue regularmente al cerebro no es recomendable que haya “huecos”de silencio en la música, como el sonido del piano, por ejemplo. Si está acompañado por otros instrumentos, perfecto.

Para grabar los audios utilizo este programa: Audacity, es gratis, y lo puedes descargar aquí. Es un programa de manejo sencillo, pero como todo, hay que aprender a utilizarlo. Existen un montón de tutoriales en YouTube, aunque en realidad, hay que conocer muy pocas cosas. Fundamentalmente vas a trabajar con dos efectos del programa, muy sencillos de aplicar:

1.- Cambiar tono. Este efecto es para distorsionar nuestra voz en la grabación con las afirmaciones. Si no lo hacemos, el ego las va a entender y lo negará todo; así que la desfiguramos para saltarnos la mente consciente y llegar al subconsciente. Yo utilizo en el cambio de tono un porcentaje de -78%, pero esto a gusto del consumidor. Lo importante es que las palabras sean ininteligibles.

2.- Repetir. Suelo hacer audios de tres horas de duración, para que no me acabe aburriendo enseguida. Para ello, repito la grabación de las afirmaciones y la onda isocrónica hasta que coincidan con la de la música.

Volumen de la grabación: que se oigan un poco las afirmaciones (desfiguradas con el cambio de tono) y, poco también, la onda isocrónica; pero algo debe de oírse bajo la música relajante que elijas. Lo más importante de todo es que el nivel que decidas poner a tus afirmaciones te permita disfrutar de la música. Así pues, juega con los volúmenes de grabación hasta quedarte a gusto.

Convertidor de vídeos a mp3: aquí te dejo un enlace para guardar sólo la música del vídeo de YouTube. Es el que utilizo y va bien. Además, es on-line, así no tienes que instalarlo: convertidor vídeo-mp3.

Cortador de audio: hay grabaciones musicales de 8 ó 10 horas. Con este programa on-line la puedes recortar a la duración deseada: cortador de audio.

CÓMO ELABORAR LAS AFIRMACIONES: CÓMO PEDIR AL UNIVERSO

  • Una afirmación, como su nombre indica, no debe contener NUNCA una negación: todo debe ir redactado en términos positivos. Si quieres corregir lo que consideras un defecto, no lo niegues. Diciendo: “no quiero ser una persona impaciente”,  indicas lo que NO quieres, pero no señalas al Universo lo que SÍ quieres. “Soy una persona tranquila y paciente”, ya expresa lo que deseas, ya lo dejas claro.
  • La afirmación debe estar conjugada con el verbo en presente: la petición siempre es AHORA. Si dices: “tendré mucho éxito en este trabajo”, el Universo lo pone en la lista de tareas pendientes a hacer en el futuro y ese “tendré” hará que nunca llegue lo que deseas. Todo lo que decidas pedir-creer, hazlo en el ahora, porque este es el único momento que tenemos para vivir: el eterno presente.
  • Los verbos de las afirmaciones van siempre en la primera persona del singular. Las afirmaciones son para cambiar tus creencias, no las de los demás. Puedes empezarla con un “Yo…” o directamente el verbo: “Soy, tengo, emano, desbordo, atraigo…”. El “Yo Soy…”, seguido de lo que sea, es muy poderoso porque decretamos desde nuestra divinidad. “Yo soy todopoderoso”, “Yo soy la total confianza en mí mism@”, “Yo soy la alegría de vivir”, “Yo soy un imán para el dinero”…
  • Graba hasta 5 afirmaciones por audio y todas deben tratar sobre el mismo tema para evitar la dispersión de la energía en diferentes objetivos. De esta forma, al concentrarla en un solo propósito, lo materializamos antes.
  • Que las afirmaciones sean cortas y con un mensaje claro. Utiliza un lenguaje sencillo y directo, así darás más fuerza a tu anhelo.
  • Te en cuenta que, en las afirmaciones, el orden de las palabras pueden alterar el resultado. No es lo mismo decir “Todos los meses ahorro mucho dinero” que decir “Ahorro mucho dinero todos los meses”. El cerebro va formándose una “imagen” según va recibiendo las palabras y lo deseable es no modificarla. En el primer ejemplo, el cerebro se forma la imagen de “todos los meses” y luego le obligamos a cambiar a “ahorrar mucho dinero”. En el segundo, dejamos claro desde el principio lo que pedimos (“ahorrar mucho dinero”) y luego lo precisamos más todavía (“todos los meses”) sin cambiar nuestro foco de atención.
  • Antes de grabar ningún audio, escribe la o las afirmaciones en un papel y medita sobre ellas durante el día. Corrige tu forma de expresarte las veces que haga falta, hasta sentir que son tu verdad y, entonces, la grabas. La afirmación debe VIBRAR en tu ser. Que sean tus palabras, tu fuerza, tu poder. No cojas las afirmaciones de otro a no ser que las compartas totalmente y quieras vivirlas como tuyas.

CÓMO TRABAJAR CON LOS AUDIOS SUBLIMINALES
– Lo normal es estar alrededor de 3-6 meses con ellos, pero sigue escuchándolos hasta notar que debes cambiar a otras afirmaciones. En este tiempo se asientan las creencias en nuestro interior, pero los resultados se demoran algo más; de manera que, al cabo del tiempo, ves cómo se materializa en tu vida una afirmación que habías dejado de trabajarte. Esto es debido a que esa afirmación, según va fijándose en tu subconsciente, va cambiando la vibración de tu energía. Cuando transcurre un tiempo ya está asentada en tu mente, pero en el universo todavía vibra tu antigua creencia (fíjate en el tiempo que llevas con ella). Date tiempo para ver los resultados. Unos los percibirás antes que otros, dependiendo del grado de identificación que hayas tenido con esa creencia limitante; pero siempre, siempre, recibes aquello que pides-afirmas en los audios.

 Sé constante, todo lleva su tiempo. Asentar una creencia para anular otra limitante cuesta más que instalar una creencia virgen, ya que en este caso no hay que “desbancar” a ninguna, solo establecerla por primera vez. 

– Escúchalos siempre que tengas oportunidad y puedes hacer otras cosas mientras los oigas: no es necesario estar concentrado en ellos.

Espero te haya quedado claro cómo grabar y trabajar con los audios subliminales, pero si no es así, ya sabes, coméntamelo.
No me negarás que es cómodo, ¡solo hay que escuchar música!, y te garantizo que es tremendamente efectivo. Así que, ¡dale caña: es una maravilla lo que te espera!

Un abrazo, de corazón.

Seguimos caminando.

Visualización: “Chakras de Luz”

Esta es la visualización definitiva. Con ella ya estamos en casa: interactuamos con el mundo, pero no nos perdemos en él. Estamos siempre centrados, equilibrados, siendo llevados por la Unidad, sintiéndonos uno con todo.

Esta visualización es la continuación de “Activando la Unidad, en la que establecimos el firme propósito de unirnos en uno con ella. Mediante “Chakras de Luz” asentamos la conexión a un nivel práctico, a un nivel energético, materializándola. Además, nos hermanamos totalmente con la energía que somos, tomando plena consciencia de ella, y nuestra percepción comienza a sentir unas vibraciones que hasta ahora habían permanecido ocultas a nuestros sentidos. Es decir, nos volvemos seres más conscientes.

BENEFICIOS

  1. Fortalece la conexión Tierra-Cielo, siendo un potente regenerador energético. Es una visualización que nos relaja y estabiliza al conectarnos con la madre Tierra (equilibrando las emociones) y el Cielo (obteniendo más clarividencia).
  2. Nos funde en uno con la Unidad. Este es el beneficio fundamental que nos aporta el ejercicio: la sensación-certeza de estar siendo guiados por la inteligencia universal, que nos va a dar en todo momento lo más adecuado a nuestro mayor crecimiento personal.
  3. Armoniza el funcionamiento de los chakras, además de limpiar la línea Hara, consiguiendo que toda nuestra energía fluya en sintonía con la energía universal. De esta manera, favorece el ascenso de la energía Kundalini, permitiéndonos desarrollar nuestras capacidades y potencialidades.
  4. Limpia nuestro aura de energías densas, elevando su vibración. A consecuencia de esta elevación energética, va aumentando nuestro nivel de consciencia, volviéndonos seres más profundos y amorosos.
  5. Al robustecer la energía del aura, crea un escudo protector a nuestro alrededor, aislándonos de la vibración del ego que nos rodea. De esta manera, no resonaremos con vibraciones de más baja frecuencia que la nuestra, manteniendo un estado de ánimo sereno y optimista.
  6. Llena nuestra mente de pensamientos de amor y poder, purgándonos de los pensamientos negativos (de no ser capaz) y de lucha (del ego). De esta forma, nos centra con nuestra misión en este mundo, permitiéndonos sentir que estamos renaciendo a un nuevo ser y, por ende, a una nueva realidad al elevar nuestra vibración.

CÓMO HACERLA

En un principio hazla sentad@; cuando la domines, la harás como quieras. Siéntate con la espalda recta y las piernas ligeramente abiertas; plantas de los pies bien asentadas en el suelo. Coloca la mano izquierda, palma boca arriba, descansando sobre la derecha, con los pulgares rozándose. Cuando notes calor o un hormigueo en las manos (casi siempre al unísono con las plantas de los pies), sitúalas sobre su pierna correspondiente, palmas boca arriba, percibiendo cómo sale la energía por ellas. De todas maneras, lo importante en la postura es que te sientas cómod@, así que lo anterior es una recomendación. Tu cuerpo es el que tiene la última palabra: escúchale con atención y él te indicará cómo le gusta más.
Al principio, hasta que la tengas asimilada, léela con total concentración, sumergiéndote en las sensaciones que te transmitan aquello que lees. En este caso, las manos puedes acomodarlas sobre la mesa o rodeando el papel (recomendable llevarla impresa, mejor que en el móvil: te vas a despistar menos). Luego, con la práctica, podrás hacerla con los ojos cerrados o abiertos y en cualquier lugar (no te hará falta leerla), pero hasta que llegue ese momento dedícala toda tu atención.
Puedes hacerla escuchando música relajante (sin voces, para no interferir), te ayudará a concentrarte mejor, pero no es requisito imprescindible.
Si te llegan pensamientos, no los sigas, déjalos pasar. Si has hecho los ejercicios anteriores de este rincón apenas te vendrán, pero seguro que tendrás más de uno. No te enredes con ellos ni te eches la bronca por tenerlos (ya estaría el ego metido otra vez en medio), tú a lo tuyo, a la visualización-sensación.

La clave de este ejercicio, aunque te parezca una tontería o algo infantil, es hacerte colega de tus chakras. Considéralos tu cuadrilla de amigos íntimos-divinos, ya que ellos son las puertas que abren o cierran la conexión energética con la Unidad. Cuando te sientas “rodead@” por la energía del ego, cuando la mente te lleve por su camino de lucha y negatividad, céntrate en el amor que recibes-das a esos vórtices de energía que son tus puntos de conexión. Ámalos, sonríelos y ellos responderán a tu amor de la única manera que saben: consiguiendo que tu energía fluya libre, poderosa y en armonía con tu mayor crecimiento espiritual.

¿Qué te parece un cuento de niños?: vívelo y ya me contarás.

Y ya, sin más preámbulos, vamos con ella.

VISUALIZACIÓN “CHAKRAS de LUZ”

Siéntate en una postura cómoda, manteniendo la espalda recta, con las manos enlazadas o sobre las piernas. Plantas de los pies sobre el suelo. Tras recorrer, con tu imaginación, la posición de tu cuerpo, te concentras en la respiración. Date cuenta del aire entrando y saliendo de los pulmones. Notas cómo tu pecho y abdomen se hinchan al inspirar y se relajan al espirar.

SALUDO A LOS CHAKRAS

Inspira… Espira… Cada vez te sientes más relajada, más relajado, más serena, más sereno. Toda tu atención se encuentra enfocada en tu respiración, que ahora se ha vuelto pausada y profunda.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Estás completamente relajada, relajado. Te sientes tranquila, tranquilo. Estás en paz…
Ahora, imagina y siente cómo se va formando, desde los pies, un tenue contorno alrededor de un metro de tu piel. En su borde exterior luce una capa dorada semitransparente y va ascendiendo, lentamente, por el exterior de tu cuerpo, cerrándose sobre la cabeza.
Ahora te encuentras dentro de esa burbuja. Te sientes protegida, protegido… relajada… relajado… estás en paz.
DISFRUTA UNOS MOMENTOS DE LA PAZ QUE TE LLENA

Lleva tu atención a la base de la columna vertebral, al coxis. Allí refulge un disco de color rojo intenso, que llena de fortaleza y vigor esa parte de tu cuerpo. Notas calor en esa zona, un cosquilleo. Sonríe, es tu chakra raíz recibiendo el amor que le das. Él también te sonríe, se alegra de formar parte de ti y de transmitirte toda la energía de la madre Tierra. Los dos os sentís bien, muy bien… Fúndete en uno con esa alegría que inunda todo tu ser.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA RAÍZ.   

Ahora, fíjate en la zona situada dos dedos por debajo del ombligo. Allí resplandece un disco de color naranja, emitiendo una luz poderosa y brillante. Percibes calidez en esa zona, un hormigueo. Sonríe, es tu chakra sacro alegrándose de recibir tu amor. Le encanta formar parte de ti y llenarte de toda su creatividad. Los dos os sentís bien, muy bien… Rebosas de felicidad.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA SACRO.

Llevas la atención a la parte alta del estómago, al plexo solar. Un disco de color amarillo, radiante como un sol, ilumina esa zona con una luz potente y vigorosa. Sonríe, es tu chakra plexo-solar. Concéntrate en ese punto y notarás un sutil picor: es tu chakra devolviéndote la sonrisa, alegrándose de formar parte de tu ser y de entregarte todo su poder personal. Los dos os sentís bien, muy bien… Estás llen@ de júbilo.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA PLEXO.

Subes un poco más arriba y llegas al corazón. Allí, un disco de color verde esmeralda arroja una intensa luz, llenando todo tu pecho. Adviertes un hormigueo en esa zona, una palpitación. Sonríe, es tu chakra corazón sintiéndose feliz por formar parte de tu ser y poder llenarte de su amor. Los dos os sentís bien, muy bien… Te desborda el alborozo que vibra en tu interior.
Disfruta de esta maravillosa sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA CORAZÓN.

Ahora, céntrate en la garganta, donde un disco de color azul claro envuelve, con una poderosa y radiante luz, todo su alrededor. Percibes un cosquilleo en ese lugar: es tu chakra garganta devolviéndote tu amor. Se alegra mucho de formar parte de ti y de impregnarte con su poder de comunicación. Los dos os sentís bien, muy bien… Saborea ese optimismo que llena todo tu ser.
Disfruta de esta maravillosa sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA GARGANTA.

Tu atención se fija en el entrecejo. Allí palpita un disco de color violeta, inundando de luz esa zona. En esa luz vibra una energía poderosa y penetrante, haciéndote sentir una picazón en la frente. Sonríe, es tu chakra del tercer ojo alegrándose de recibir tu amor. Le encanta formar parte de ti y transmitirte su clarividencia. Los dos es sentís bien, muy bien… La euforia te llena.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA DEL TERCER OJO.

Ahora, te fijas en tu coronilla, donde oscila un disco de color blanco, irradiando una luz platina iridiscente. Esta luz emite una poderosa y amorosa energía, que te llena de una profunda paz. Siéntela en toda su plenitud. Sonríe. Adviertes unas palpitaciones en la parte posterior de tu cráneo: es tu chakra corona devolviendo tu sonrisa. Es feliz formando parte de ti y le entusiasma conectarte a la Unidad. Los dos os sentís bien, muy bien… Descansa en la alegría, la paz y la dicha que palpitan ahora en todo tu ser.
Disfruta de esta maravillosa sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA CORONA.

Notas todos tus chakras radiantes, pletóricos y armonizados. Rebosan de luz y energía, llenándote de júbilo y optimismo… Te sientes divinamente bien.

Disfruta de esta sensación de gozo, de plenitud.
DISFRUTA. DISFRUTA.
PERMANECE UN RATO SINTIENDO LA DICHA QUE TE LLENA

CONEXIÓN TIERRA-CIELO

Ahora, te fijas en tu respiración.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Al inspirar, visualiza cómo brota del núcleo de la Tierra un tubo lleno de luz platino iridiscente. Este conducto se conecta a tu chakra raíz y esa energía platino comienza a subir por tu columna vertebral, llenándote del poder y la fortaleza de la madre Tierra. Mientras asciende, detén tu atención un instante en cada chakra, a modo de saludo, comenzando por el raíz y finalizando en el corona. Al espirar, percibes esa energía saliendo por tu coronilla en dirección al cielo.
Inspiras y sientes ascender la energía por tu columna vertebral. Espiras y notas cómo brota de tu chakra corona expandiéndose al firmamento. Te sientes segura, seguro, poderosa, poderoso.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…

Ahora, al inspirar, ves descender, de las profundidades del Cosmos, un tubo lleno de luz dorada iridiscente que se conecta a tu chakra corona. Esta luz baja por tu columna, llenándote de una suave energía que relaja y te colma de paz al instante. Mientras desciende, detén tu atención un momento en cada chakra, saludándolos, comenzando por el corona y acabando en el raíz. En la espiración, ves cómo esa luz dorada llega a la madre Tierra a través del coxis, llenándola de energía divina.
Inspiras y sientes el descenso de la luz dorada por tu columna vertebral. Espiras y la ves brotar de tu chakra raíz inundando a la Tierra de tu esencia. Te sientes libre, ligera, ligero.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO 

CHAKRAS DE LUZ-AURA

Ahora, al inspirar, notas cómo por tu chakra raíz, asciende la poderosa energía platino de la Tierra; y, al mismo tiempo, por tu chakra corona, desciende la amorosa energía dorada del Cielo. Espiras y esa energía, que rebosa a lo largo de tu columna, la expandes al exterior por medio de tus chakras. Esta luz va llenando ese contorno que te rodea de energía platino brillante, energizándote completamente. Te sientes cada vez mejor y mejor.
Inspiras y absorbes energía de la Tierra y del Cielo. Espiras y llenas de luz tu espacio vital: tu aura. 
Ves cómo tu burbuja refulge con una luz cada vez más intensa, más resplandeciente. Percibes todo tu cuerpo-energía vibrando en esa luz, siendo esa luz. Eres luz vibrando.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Ahora, ese óvalo que te rodea está lleno de luz.
Siente la luz que eres. Disfruta de lo que eres.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO

CHAKRAS DE LUZ-PLANETA

Ahora, al espirar, expandes tu luz a este planeta.
Inspiras y absorbes energía de la Tierra y del Cielo. Espiras y tus chakras llenan de luz este mundo. Ves a todos los seres humanos, animales, plantas, ciudades, océanos, continentes… despidiendo una luz platino brillante. Sientes vibrar todo en esa luz.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Ahora, la Tierra está llena de tu luz.
Todo es luz. Sólo existe luz.
Siente la luz. Disfruta de lo que eres.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO 

CHAKRAS DE LUZ-UNIVERSO

Ahora, al espirar, expandes tu luz al Universo.
Inspiras y absorbes energía de la Tierra y del Cielo. Espiras y llenas de luz el Cosmos. Todos los planetas conocidos y desconocidos vibran en la luz platino iridiscente que irradia tu aura.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Ahora, el Universo está lleno de tu luz.
Todo es luz. Sólo existe luz.
Siente la luz. Disfruta de lo que eres.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO

Inspiras… y notas como tu aura rebosa de luz radiante, de luz divina.
Espiras… y sientes como la energía recorre en oleadas tu cuerpo.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO

Inspiras… y sonríes.
Espiras… y miras lo que te rodea.

RECOMENDACIONES 

1ª. Esta visualización tiene varias partes que pueden hacerse independientemente unas de otras en función de nuestras necesidades.
– Saludo a los chakras: recomendable todos los días como ejercicio de mantenimiento energético.
– Conexión Tierra-Cielo: cuando nos puedan las emociones y queramos centrarnos. Haz ciclos respiratorios de tres conexiones con la tierra y tres con el cielo: verás cómo cambia tu estado de ánimo.
– Chakras de Luz-aura: si nos notamos con energía negativa vibrando en nuestro ser. En esta parte de la visualización podemos cambiar el color de la luz que emanamos de los chakras y que va llenando nuestro aura. El color, por defecto, es el platino iridiscente que es un tono comodín, vale para todo; pero si queremos trabajarnos residuos de la negatividad del ego, el mejor es el violeta, el color del perdón y la transformación.
– Chakras de Luz-planeta y Universo: cuando queramos profundizar en nuestro amor incondicional y sentir más intensamente nuestra divinidad.

2ª. Más importante que la visualización como tal, es sentir la vibración de la luz en tu energía: esta es la clave. Con la visualización enfocamos la atención en un punto, manteniendo el control total de los pensamientos. A partir de ahí, nos centramos en la sensación que experimentamos en nuestra energía por medio de la visualización. Pasamos de la mente a la energía-sensación y, de esta manera, vamos elevando nuestra vibración, creciendo como seres conscientes.

3ª. Cuando ya la domines habrás creado, por la repetición, tu propia burbuja protectora, que coincide con los bordes del aura, aislándote de la energía disfuncional del exterior que nos rodea por todas partes.
El mejor color para ello es el rosa-violeta (amor-perdón). Es recomendable utilizar este color al principio, como forma de limpieza energética, complementada con el ejercicio del perdón. El platino es un tono muy poderoso, el dorado relaja y equilibra. Hay muchos colores más y cada uno tiene sus propiedades; investiga, si quieres, en ello. De todas formas, en esto de los colores, como en todo, déjate llevar. Tú mism@ notarás cual es el que brota de tus entrañas y lo visualizas como lo sientas, así siempre acertarás. Para ello, en la visualización, haz hincapié en cómo tu aura se va llenando de luz con esa tonalidad saliendo por los chakras.

4ª. Un estupendo complemento a esta visualización es “Activando los nadis”, que nos servirá para distribuir el flujo de energía de una manera equilibrada entre los chakras, evitando estancamientos de la misma. De esta manera, la energía que recibimos de la Tierra-Cielo será procesada de la mejor manera posible, llenándonos de vigor físico y confianza en nuestro poder interior.

5ª. Esta visualización es para vivir con ella. Procura hacerla, sobre todo, cuando estés de pie: caminando, esperando en colas, dando un paseo, etc. Yergue la espalda y saca tu pecho poniendo la espalda recta, fijándote en la coronilla y el coxis, los puntos de entrada de la energía en nuestro cuerpo. Convierte esta visualización (fundamentalmente “Saludo a los chakras”) en el lugar en el que descanse tu atención cuando no tengas que interactuar con el mundo y, si debes hacerlo, vuelve a ella en todos aquellos momentos que te notes llevad@ por los pensamientos ensoñadores. Hazlo así, una y otra vez, y pronto notarás sus maravillosos beneficios.

CONSIDERACIONES FINALES

Como decía Platón: “El que aprende y aprende y no practica lo que sabe, es como el que ara y ara y no siembra”. Por muy bien que sepas los ejercicios a realizar para desarrollar un músculo, si no los haces no lo fortalecerás nunca. Lo que te va a hacer crecer como persona no es lo que sepas, esto solo ayuda a entender (mente en acción) lo que vives, sino lo que hagas con lo que sabes. Te recomiendo encarecidamente la práctica de esta meditación-visualización, acompañada de todas las anteriores que ya conoces de este rincón. El ejercicio del perdón es fundamental para comenzar a limpiar y elevar nuestra energía, pero una vez que hayas iniciado este proceso, que ya sientes la energía que eres, que respiras conscientemente y tienes activados los nadis, entonces ya puedes volcarte en esta visualización.

Este ejercicio produce una poderosa elevación de nuestra frecuencia de vibración. Si trabajamos el color violeta profundizamos en los cambios obtenidos con el ejercicio del perdón, pero vamos a ir más allá, porque esta energía violeta es de la más alta frecuencia. De esta manera, conseguimos que la energía más densa del ego nos abandone, como un parásito deja el cuerpo que le sustenta cuando se aplica un repelente. Ahora bien, esta “desparasitación” es dolorosa, ya que esa energía forma parte de nosotros, produciéndose desgarros internos al desapegarnos de aquello que creíamos ser.

Es lo que tiene desidentificarse del ego: duele mucho al principio, pero luego eleva. No cedas a la desesperación de los pensamientos alocados que te enviará el ego cuando se note atacado: céntrate en la visualización. Si te concentras en ella eres tú quien crea los pensamientos de los que eres consciente. Si te dejas llevar por las ensoñaciones de la mente, que nos suelen asaltar cuando las circunstancias de la vida nos van “mal” (van “mal” para el ego, no para el ser divino que eres), entonces ya estarás otra vez en las manos de la mente, viviendo la ilusión. Ya no será tu voluntad-consciencia la creadora de tus pensamientos, sino el ego, “serás vivido” por él, convirtiéndote en su siervo… y habrás perdido tu libertad. 

Desidentificarse del ego, librarse de la ilusión, realmente no es más que mantener el control consciente de nuestros pensamientos en todo momento y circunstancia. Este control se obtiene con el desarrollo de la concentración y, esta, se ejercita manteniendo la atención consciente en un punto. En nuestro caso concreto mantenemos la atención en la visualización, con la ventaja añadida de que creamos aquello a lo que prestamos atención (somos seres creadores). Al fijarnos en nuestros órganos energéticos elevamos nuestra vibración, convirtiéndonos en canales de transmisión de la energía del amor (la energía que sustenta nuestro cuerpo físico), a la vez que desarrollamos nuestra consciencia divina (nos volvemos seres mucho más sensibles). Este desarrollo de nuestra consciencia nos permite filtrar automáticamente los pensamientos que nos llegan, para vibrar sólo en los de frecuencia más elevada.

De esta manera, practicando cada día los ejercicios que ya conoces, tu vibración se irá elevando a la par que tu vida reflejará estos cambios, notando en tu interior la gran diferencia entre el ser que eras antaño y en el que te estás convirtiendo gracias a tu trabajo interior. Llegará un día en que sentirás que no te encuentras sol@ en esta vida, que algo muy poderoso, amoroso e inteligente guía tus pasos. Es una sensación que se acrecienta con el tiempo, como una nueva energía que te va llenando, que te va tomando. Esta es la señal de que ya estás conectad@ conscientemente a la Unidad, porque esa sensación de no estar sol@ es tu consciencia dándose cuenta de su unión a la Consciencia Universal: la única consciencia que existe.
Mientras tanto, y hasta que llegue ese día, la vida te regalará aquello que necesites a cada momento para tu mayor crecimiento personal. Y lo mejor de todo es que este camino de crecimiento, de profundización, de elevación, es infinito: nunca vas a dejar de crecer. La Unidad te llevará en sus brazos, como lo ha estado haciendo hasta ahora (sin que te dieras cuenta de ello), para que te expandas como ser de la manera más armónica posible y poder llevar a cabo la maravillosa misión que tienes-tenemos en esta vida: ser canales de la consciencia del Dios/a que somos.

Así que, herman@, practica, practica, practica.

Cualquier duda, problema o inquietud, coméntamela.

Un abrazo, de corazón.

Seguimos caminando.

El ego: nuestra creencia fundamental

Ya hemos visto qué es una creencia, cómo se forman y sus características fundamentales. Ahora vamos a conocer nuestra creencia fundamental, el ego, pero antes de meternos con él y para entenderlo mejor, vamos a comentar la pregunta del millón: ¿qué somos realmente como seres vivos?

LO QUE SOMOS REALMENTE

Sabemos que somos energía vibrando, a la que llamamos cuerpo, y que esta energía (creadora) la dirigimos con nuestra atención. Pero si nos damos cuenta del cuerpo que poseemos o de los pensamientos que mantenemos, es que hay algo más. Y “eso que se da cuenta” es lo que realmente somos: consciencia infinita siendo consciente del cuerpo que habita. Esta consciencia que faculta “darme cuenta” de este cuerpo, de los pensamientos y de lo que me rodea, es la misma que la tuya y la de todos los seres humanos, lo único que cambia es el cuerpo-habitáculo en el que “vive”. Tú provienes de unos padres y ancestros diferentes a los míos o no, pero nuestra auténtica realidad, lo que es eterno en nosotros, es lo mismo en todas las personas: somos Uno en la Consciencia.

Debido a la evolución de la vida en este planeta llegó un momento en que nació un ser consciente de sí mismo, al que llamamos ser humano, y es el que tiene colonizado este planeta. Es decir, esta consciencia que somos ya viene de “serie” en nuestro cuerpo físico: somos seres conscientes por naturaleza.
Este ser humano consciente tiene una facultad única: la de pensar. Con ella viene unida la capacidad de imaginar y aquí es donde esta consciencia comienza a confundirse creyéndose ser aquello que imagina, aquello que piensa, “olvidándose” de que es consciencia. Esto se llama identificación (creer ser algo que no es) y es el comienzo del dolor, pero eso lo comentamos luego.
La primera identificación es con nuestro cuerpo, nos creemos ser él, y al vernos físicamente autónomos nos consideramos seres individuales, independientes de los demás: “este cuerpo soy yo y ese cuerpo eres tú, luego somos dos”. Ya estamos separados.
Luego, según vamos creciendo, y con el desarrollo del cerebro, esta consciencia fortalece su identificación con la mente y los pensamientos, creyendo ser la voz pensante de la cabeza: “Pienso, luego existo”, dijo Descartes, en su “Discurso del método” de 1637.

A partir de aquí esa consciencia se pierde en el mundo de la forma, en el mundo de lo que parece evidente, pero que no es real por tener fecha de caducidad. Solo lo eterno, lo inalterable, lo que no tiene principio ni fin es lo verdadero: la Consciencia Universal. Todo lo demás aquí lo dejamos cuando abandonamos este cuerpo, pero ya me estoy desparramando. Sigamos con el ego.

 

EL EGO: NUESTRA CREENCIA FUNDAMENTAL

Debido a esta identificación con nuestro cuerpo y nuestra mente, ya desde la niñez comenzamos a forjarnos una idea de lo que somos en función de los pensamientos que mantenemos en respuesta a las experiencias que vivimos. Además, se van añadiendo los comentarios, ideas e interpretaciones-creencias de las personas que nos guían en la infancia (generalmente nuestros padres), plantándose la semilla del ego en nuestro interior, creyéndonos ser aquello que nos dicen que somos. Si te han repetido de pequeñ@: “eres tont@”, tendrás un concepto de ti muy diferente a alguien que a la mínima oportunidad le decían: “¡pero qué inteligente eres!”.

El ego es un concepto mental, una idea: una creencia que tenemos acerca de lo que somos. Es hijo de la mente y sin pensamientos no hay ego. Solo son pensamientos, pero nosotros le damos la fuerza de la realidad al creernos ser lo que pensamos acerca de nosotros.
Todas las etiquetas que te pongas para definirte: “soy una persona activa, cumplidora, un poco impaciente, con un gran fondo humano”, por ejemplo, es ego. Tú eres una vibración, no una definición.

Aparte de lo anterior, el ego son también todas las ensoñaciones no conscientes, esos pensamientos imperceptibles, pero que nos provocan una emoción que sí sentimos. Esta emoción que experimentamos nos hace reaccionar ante los acontecimientos que vivimos y esta reacción también es ego. Es lo que nos hace decir: “soy así, no puedo evitarlo”, cuando respondemos automáticamente a un acontecimiento de nuestra vida.
Esa voz de la cabeza que nos dice qué tenemos que hacer, cómo nos tenemos que comportar, qué tenemos que pensar… Esa voz que te ordena, chilla, se enfada, llora… ese parloteo mental es el ego viviendo en ti.
Inquietud, impaciencia, angustia, miedo dolor, ira… es ego. En este caso, es la reacción de tu cuerpo a los pensamientos que le envía esa ilusión que crees ser “tú”.

CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES

IDENTIFICACIÓN: la raíz de la separación

Identificación es dar sentido del “yo” a algo exterior a la consciencia que somos. Empezamos con “nuestro” cuerpo, luego “mis” pensamientos y posteriormente, según crecemos, van aumentando en número nuestras identificaciones: padres, herman@s, amig@s, pareja, hij@s…, todo aquello que nos cree sentimiento de pertenencia, como si fuera nuestro, como si fuera “yo”. Nos identificamos con un país, un partido político, un club de fútbol, un trabajo, un estatus social, una postura mental (defendemos nuestra “verdad” como si nos fuera la vida en ello), etc.

También nos identificamos con los “papeles” que representamos en esta vida. Si tienes hij@s seguro que representas el papel de padre/madre y esperas de ellos que actúen según su “papel”: “te deben” respeto por ser tus hij@s. Si no lo hacen te encolerizarás, ya que para tu ego no se están comportando de acuerdo al rol que les ha adjudicado. Hay infinidad de “papeles” que representamos: el de pareja, jefe/a, trabajador/a, herman@, amig@… A cada papel le asignamos obligaciones y derechos, unos códigos de conducta, y si algo o alguien se los salta nuestro ego reacciona con lucha para restablecer el “orden” perdido.

Todo aquello con lo que nos identificamos nos da un valor como persona, de manera que si cambia o desaparece algo de ello experimentamos un fuerte dolor. Es como si el hecho de ser abandonados por nuestra pareja, aparte del dolor de la separación, nos quitara valía personal, haciéndonos sentir ser “menos” o el que rebatan una idea mía me haga considerarme disminuido como ser inteligente. De esta manera, al identificarnos con algo que suponemos como “mío-yo”, surge el apego a ello. El apego, en este caso, es sinónimo de dependencia: dependemos de aquello con lo que estamos identificados.

De esta manera perdemos nuestra libertad personal. Ya no somos solo esa consciencia que habita en nosotros, sino la suma de lo que creemos ser: padres, hijos, pareja, el club de fútbol del que soy hincha, el estatus económico y social que mantengo, el partido político con el que simpatizo o el país en el que vivo… Y nos pasamos la vida intentando mantenerlo todo en equilibrio, que nada cambie a peor o desaparezca porque entonces experimentaremos un dolor directamente proporcional al grado de identificación con ello. Hay hinchas de fútbol que cuando pierde el equipo de sus amores están varios días cabizbajos y tristes. A otros les dura la frustración el tiempo que tardan en tomarse un café. Son diferentes grados de identificación y, por lo tanto, diferente intensidad de dolor por la pérdida-cambio, pero en ambos casos la identificación es sinónimo de dolor.

A nivel energético, el apego es la energía que damos a lo que consideramos como “yo”: nos unimos energéticamente a aquello con lo que nos identificamos.
Identificación y apego son las dos caras de la misma moneda y siempre es un desvío de nuestra energía, de la energía que somos. Es una “pérdida” energética que sufrimos por mantener viva una idea mental, una creación de la mente.

Esta identificación (esta separación entre “yo” y lo demás) es la que hace que vivamos en un mundo de países, culturas y religiones diferentes, a menudo enfrentadas, ya que el ego necesita conflicto para reafirmarse, para sentirse vivo. Al ego la paz le resulta indigesta y pesada, con poco atractivo. Siempre busca retos, desafíos, metas… tiene que estar constantemente haciendo algo para no sentir el miedo que le atenaza.

Esta inquietud que nos acompaña siempre, este desasosiego constante, en realidad es el miedo a la muerte del ego. Como está identificado con el cuerpo que tiene y sabe que tarde o temprano va a morir, para evitarlo se inventa cuentos maravillosos, haciéndonos creer en reencarnaciones y en la evolución del alma, de vida en vida, buscando la perfección divina. Pero no son más que ilusiones del ego resistiéndose a morir, intentando ser inmortal, cuando, en realidad, al fallecer termina la ilusión que creemos vivir, uniéndose la consciencia que somos a la consciencia universal. Así que, disfrutemos de este tiempo en el que podemos gozar de este maravilloso cuerpo que nos sustenta y que permite llenarnos de la fragancia de una flor o de la risa alegre y juguetona de un/a niñ@. Pero bueno, sigamos con nuestro amigo el ego, que me estoy yendo otra vez.

JUZGAR-COMPARAR

Para marcar los límites de su “individualidad”, el ego está constantemente juzgando y comparándonos con los demás. Se fija, normalmente, en las diferencias que nos separan, haciéndonos sentir bien-mal según los resultados de dicha comparación. Además, etiqueta a las personas en función de ese resultado, siendo nosotros el punto de referencia: “Marian es muy inteligente” (porque ha demostrado una “chispa” que no tenemos), “Ander es un engreído” (no es “tan” humilde como nosotros).

También nos juzga en función de un ideal de persona que crea para desenvolverse en este mundo. Cuando no hacemos las cosas en función de ese modelo nos regaña más o menos intensamente según lo fuerte que sea nuestra identificación con él. Es como si tuviéramos un juez y verdugo interior que nos castiga de manera inmisericorde cuando cometemos un error, sin poder escapar de él.

Por último, el ego siempre está clasificando las situaciones de vida en buenas o malas. Si algo ocurre que le acerca a lo que desea, se alegra (no por mucho tiempo, siempre quiere más y más); cuando, por el contrario, lo que sucede no le gusta se enfada con la vida, con los demás o contigo si te considera responsable de algo. El caso es que está siempre interactuando con el mundo exterior y su alegría o tristeza depende de la valoración-interpretación que haga de esa experiencia vital.

RESISTENCIA

Es la no aceptación de lo que está viviendo, negando lo que ocurre: “yo no debería estar pasando por esto. Es muy duro, es injusto”. Aquí nace la negatividad que lanzamos al mundo.

El ego echa la culpa a los demás (sea la vida en general, las personas o situaciones que vive), por no ser como a él le gustaría que fueran. Y son los demás (la vida también) los que deben cambiar, cosa que espera lograr enfadándose consiguiendo justo lo contrario, ya que esa energía negativa del enfado revitaliza la situación que detesta.

Esta resistencia frente a lo que sucede, es lo que lleva al ego a reaccionar en contraposición al actuar.
Actuar frente a un hecho o circunstancia de la vida significa que la respuesta que damos a esa situación viene dada desde la independencia emocional, desde la inteligencia pura: “Me acabo de enterar de que cierran la empresa. Nos echan a todos, ¡qué pena! No hay tiempo que perder, voy a empezar a mandar curriculums”.

Reaccionar es dejarnos llevar por una respuesta emocional a lo que vivimos en un momento dado. Esa emoción, que nos hace responder así, es el apego del ego a esa realidad que ahora se encuentra amenazada por esa situación de vida: “Hoy me han dicho que cierran mi fábrica. Nos echan a todos. ¡Ya decía yo que eran unos inútiles los jefes: no saben llevar una empresa! Hoy me emborracho”. Es decir, sin ego no hay reacción.

Al reaccionar frente a algo exterior (quejarse es una forma de hacerlo, inclusive del tiempo que hace hoy) o interior (reaccionamos también a los pensamientos que tenemos: hay pensamientos que nos “duelen”), el ego siente que se reafirma, adquiriendo más “vida”. Esta reacción constante, generalmente negativa, es la creadora de nuestro estado de ánimo, que es la energía que emanamos al universo y, por lo tanto, es la energía que nos devuelve. Al recibir situaciones “negativas”, reaccionamos con más negatividad, perpetuando aquello que no queremos vivir. La única forma de romper este círculo vicioso, en el que vive la inmensa mayoría de la gente, es por medio del perdón. Aquí te dejo un enlace que te permitirá liberarte de las cadenas que te atan al pasado: ejercicio del perdón.

EL EGO Y EL CRECIMIENTO PERSONAL

El ego es nuestra mayor identificación, alrededor de la cual hemos organizado nuestra vida. Desechar esa idea, es volver a comenzar otra vez, es un renacimiento, y esto nos genera mucha incertidumbre, mucha inseguridad, ya que abandonamos el mundo conocido, el de la forma, el exterior, para adentrarnos en nuestro mundo interior que, para la mayoría de la gente, es un lugar totalmente desconocido. De esta manera comenzamos a descubrir aquello que siempre hemos sido, pero que esa ilusión mental nos impedía ver.

El cambio personal, fundamentalmente, es liberarse de las identificaciones con lo que no somos. Esta liberación conlleva dolor, porque ese sufrimiento es la ruptura de la conexión energética (apego) que habíamos creado con lo identificado. Nos sentimos como si nos arrancaran la piel, rotos por dentro (imagínate como te deja una ruptura sentimental), ya que nos desprendemos de algo que consideramos forma parte de nuestro ser. Como el ego no quiere sufrir, no quiere ser “menos”, va a luchar con todos sus medios para que nada cambie y no sentirse más “pequeño”. Por este motivo se convierte en el principal enemigo del crecimiento personal.

Por otra parte, si no hay dolor no hay cambio. Dejará de dolerte, dejarás de sufrir, cuando ya no estés identificad@ con nada ni nadie, cuando te des cuenta de que eres sólo Consciencia. Mientras llega ese momento, la mente-ego te va a poner todas las zancadillas que pueda para que no la abandones retirando tu atención inconsciente de ella. Te hará sentir mal, diciéndote que te equivocas, que ese no es el buen camino, que te dejes llevar por ella, que no es bueno sufrir, que no te encuentras bien… bla, bla, bla.

Cuanto peor lo pasas mayor crecimiento experimentas, ya que más energía había “desviada” a ese apego que ahora abandonas. Esa aflicción que sientes es tu verdadero ser agrandándose, mejor dicho, es tu consciencia expandiéndose por el “hueco” que ha dejado la energía del apego. Así que, cuando sufres es porque estás creciendo como ser consciente.
La forma más rápida de crecer, de evolucionar, es amar ese sufrimiento que padeces. Esto es difícil de hacer al principio, pero cuando lo hagas notarás como lo atraviesas, separándote de él. Sientes tu dolor, pero ya “no eres” ese dolor: ya no estás identificado con él.
Además, esta energía, que antes estaba “perdida” en el apego a aquello que considerabas eras tú, vuelve a ti. De esta manera te vas convirtiendo en un ser más poderoso, con más energía vital, más profundo.

No cedas a la desesperación que vas a vivir. No creas que te estás volviendo loc@ por sentirte sol@ (te llegará esta sensación, no lo dudes) en este mundo enfermo. Ese sentirte sol@ es una buena señal, porque es el único modo de hallar lo que realmente buscamos todos los buscadores: encontrarnos a nosotros mismos.
Este camino de descubrimiento personal siempre es un camino solitario, nadie lo puede recorrer por ti. Pero cuando descubres lo que realmente eres ya nunca más te sentirás sol@ porque vivirás conectad@ a algo tan amoroso, intenso y acogedor que las palabras no le hacen ninguna justicia. Además, aunque parezca una paradoja, te darás cuenta de que nunca has caminado sol@, que siempre has sido llevad@.

Pero eso lo vas a vivir tú, porque ya eres (todos lo somos) aquello que vas a ser. Lo que sucede es que todavía no eres consciente de ello.

NOTAS PRÁCTICAS PARA UN CAMBIO PERSONAL:

  • Ama tu ego, porque siempre estará contigo. Es la energía que nos rodea por todos los lados, es la energía que mueve este mundo. No luches contra él, no intentes eliminarlo, porque entonces lo estás vivificando con tu atención. Lo único que puedes hacer es darte cuenta de que estas siendo vivido por el ego, no por el amor. Para ello estate muy atent@ a tu estado interior. Esta es la clave: ¿cómo te sientes?, ¿qué pensamientos te llegan?, ¿son pensamientos que te transmiten paz o te generan lucha, desasosiego? Si te sientes bien, perfecto, estás en el amor. Si te notas embarullada, indeciso, rencorosa, impaciente, lastimero… estás con el ego-mente.
    El darse cuenta es el primer paso para poder amarlo. Una vez que lo amas, como podrías amar las travesuras de un niño pequeño, empiezas a desidentificarte de él, separándote de la ilusión que guiaba tu vida. Y, en este momento, comienzas a crecer.
    Si normalmente tienes mucho “ruido” mental y te resulta difícil dejar de “pensar”, empieza con este ejercicio de concentración maravilloso que, además, limpia y equilibra tus chakras de vibraciones inarmónicas: activando nadis y chakras.
  • Ama el ego de los demás. El ego tiende a reaccionar con el de los demás y, a no ser que tengas un gran autocontrol, acabarás enredado en su energía. Cuando interactúes con alguien estate atent@ a cualquier aparición de malestar en tu interior: ira, culpa, abatimiento, debilidad… Esas son las emociones creada por tu ego al reaccionar a la energía que envía tu interlocutor/a. Cuando te notes que empiezas a alterarte, centra tu atención en la respiraciónTe equilibrará instantáneamente, pero hazlo cuanto antes para no dejarte llevar por la fuerza de la emoción egoica.
  • Todo aquello que no sea paz es ego viviendo su sueño a través tuyo. El ego, como hijo de la mente que es, siempre está soñando, imaginando y recreándose en acontecimientos pasados o situaciones futuras: “Cuando llegue al trabajo seguro tengo bronca con el tonto ese de Ander”, “¡Qué bien me lo pasé ayer cenando con Marian!”. La mente es lo que tiene: solo puede vivir en el pasado o en el futuro. El momento presente se le atraganta porque no puede controlarlo, es lo que es y no lo puede cambiar, por eso huye de él. Así que, si no sientes la paz en este momento es porque estás viviendo el sueño (de lucha) del ego-mente.
    Cuando te descubras cabalgando por los caminos de la ilusión, si te atropellan los pensamientos, DETENTE… inspira… espira… Se consciente de tu cuerpo, siente tu vibración, tu energía, y permanece ahí todo el tiempo que puedas. Una y otra vez.
  • ¿Prefieres tener paz o tener razón? Tu elijes momento a momento la vida que quieres llevar. Al ego le encanta tener razón, al amor tener paz. Puedes tener razón y saber que la tienes, pero no luchas por convencer, sólo expones tu verdad, compartiéndola. Lo que hagan los demás, aceptarla o no, es secundario, no es tu problema. Intenta vivir con total desapego a cualquier postura mental.
  • “Yo no tengo problemas, es mi ego quien los tiene”. Recuerda esto en aquellos momentos que te notes “llevado” por el dolor, la ira, el reproche, la debilidad… Así te vas separando de él, desidentificándote, por medio del darte cuenta” (sinónimo de crecimiento de la consciencia) de que tú no eres ese ego chillón y lloroso que a veces te posee.

Nada más por hoy. Te mando un fuerte abrazo, de corazón y el deseo de que tu vida se llene de la paz, el amor y la alegría que eres.

Seguimos caminando.

Activando nadis y chakras

Ahora vamos a conocer un par de ejercicios muy efectivos para acondicionar nuestros circuitos energéticos y que fluya armónicamente por nuestro cuerpo la energía del universo, la energía que nos da la vida. Estos ejercicios los descubrí en un maravilloso libro, El sendero de la energía (Synthia Andrews), cuya lectura y práctica te recomiendo encarecidamente.

El primero de ellos te puede parecer complicado de hacer, dependerá de tu capacidad de concentración. Yo me he tirado con él más de un año, repitiéndolo entre 30 y 50 veces diarias. Al principio era una pura desesperación, me despistaba un montón de veces. Cada vez que me perdía, en la ascensión casi siempre, volvía a comenzar desde el principio. Una y otra vez.
Recuerdo un sábado a la tarde, estando detenido en un semáforo en el coche, yendo a bailar. Intenté hacerlo un par de veces y nada, no pude culminar la ascensión de un tirón. Desistí de llegar a hacerlo bien: “no tengo cabeza para esto, ya soy mayor para estas historias”, pensé. Llevaba un mes con él y me costaba horrores. Hasta llegar al chakra corazón iba medianamente bien, pero a partir de ahí, hasta alcanzar el chakra corona, todo se descontrolaba. Siempre. Y vuelta a empezar, una y otra vez. Me veía incapaz de lograrlo.
Al día siguiente dibujé el circuito en un papel: “¿cómo va a poderme un simple ejercicio de concentración?, ¿quién me creo ser?”, me dije. Eso fue en diciembre de 2016. En la actualidad (3 de julio de 2018), mientras bailo los sábados en la discoteca que voy habitualmente, hago el ejercicio. Cuando me confundo, que a veces me pasa, comienzo desde el principio, disfrutando del paseo entre mis chakras.

Esta dificultad en los inicios se transforma al poco en su mayor virtud, porque te permite desconectar instantáneamente de ese agobio mental que puedes vivir en un momento dado. Cuando tengas muchos pensamientos atropellados, cuando te sientas mal por el motivo que sea y notes que la mente te lleva por su camino: vete a esta visualización. Automáticamente te relajarás porque no puedes mantener TODA tu atención en dos sitios a la vez y si la tienes en este ejercicio no te encuentras perdid@ en el mundo de la mente, en el mundo de la ensoñación. Al hacerlo con esta intención ya no será un ejercicio que debes hacer para elevarte, sino que se convertirá en tu oasis privado en el que descansas del mundanal ruido, olvidándote del agobio de la mente y de la identificación con esta ilusión de vida que parece tan real.

Todos los obstáculos, dificultades o problemas que puedas tener para hacerlo no son más que engaños del ego-mente para que no sigas con ello. Vive con la certeza de que lo consigues, sé constante (la repetición es la madre de la mejora) y dale caña porque vas a flipar con él, de verdad.

Así que, sin más preámbulos, vamos a conocer algo más de esta maravilla.

ACTIVANDO IDA, PINGALA Y CHAKRAS

Nosotros, como seres físicos, somos transformadores de energía: tomamos energía de la respiración, alimentos, sol y del agua. Esta es la energía que nutre el cuerpo físico, pero también recibimos energía sutil del cielo y de la tierra, la energía del universo, para posteriormente darla al mundo. La energía del cielo penetra en nuestro cuerpo por medio del chakra corona, la de la tierra por el chakra raíz. Esta energía sutil se distribuye por medio de unos canales llamados nadis. Tenemos más de 70.000 en nuestro cuerpo (es lo que dicen, yo no los he contado), siendo tres los fundamentales: Sushumna, Ida y Pingala.

El nadi Sushumna es el canal de energía que une el chakra raíz con el corona, ascendiendo por la columna vertebral. Los chakras nacen de él y es el nadi más importante porque nutre de energía a todos los demás.
Ida y Pingala zigzaguean entre los chakras, encargándose de mantenerlos en perfecto estado, equilibrando y armonizando su vibración.

Los chakras son nuestros “transformadores energéticos personales”. Son unos vórtices de energía encargados de transmutar la energía a la vibración adecuada, tanto la que recibimos como la que damos. Esta vibración constante de los chakras, junto con la energía que absorbemos de la tierra-cielo, crea una burbuja energética (el aura) que nos rodea totalmente, actuando como una armadura protectora. Cuando los chakras no funcionan adecuadamente, esa burbuja energética personal refleja esas anomalías, creándose agujeros o puntos más débiles. Por ellos penetra la energía disfuncional del exterior (la del ego-mente que nos rodea) contaminándonos y haciendo descender nuestra vibración personal. Fíjate, cómo a veces, al quedarnos sol@s tras permanecer un rato con una persona, nos notamos “mal” por dentro, con toda nuestra energía movida Eso es porque la energía-vibración de esa persona ha resonado en nuestro interior, haciendo vibrar la nuestra en su misma frecuencia. De esta forma, cuando los chakras no trabajan armónicamente, nos encontramos desprotegidos frente a la energía del exterior, siendo susceptibles de ser “dirigidos” por ella.

Por el contrario, cuando los chakras vibran fluida y armónicamente, entonces, todo fluye. Nos sentimos plenos de energía, de confianza, de optimismo, siendo mucho más creativos y con el poder suficiente para llevar a cabo aquello que expresa nuestro anhelo más querido. Nos convertimos en perfectos canales de transmisión de la energía del universo-amor a este mundo físico. Y este flujo de energía, de la más alta vibración, es el que nos va a ir elevando constantemente, convirtiéndonos en seres más conscientes, más despiertos. Por lo tanto, cuando tenemos nuestra burbuja en perfecto estado nada de fuera nos puede afectar, somos libres de las influencias del mundo exterior y, en este caso, nuestra energía es la que eleva a la de las personas que interactúan con nosotros.

Así que, fíjate en la importancia de este ejercicio para nuestro crecimiento y desarrollo personal.

BENEFICIOS:        

Tranquiliza y relaja el tráfico mental, desconectándonos de la mente ensoñadora. Si hemos tenido una discusión o una mala noticia y, tras ella, nos quedamos sumergidos en la vorágine habitual de pensamientos, este ejercicio nos separa de nuestro ego que se siente lastimado, permitiéndonos recuperar nuestro “tono” habitual.

Desarrolla la capacidad de concentración: nuestro auténtico poder. Según se desarrolla la capacidad de concentración vamos tomando el control de la mente y los pensamientos ensoñadores no nos llevarán por su camino. Nos volvemos más conscientes de donde enfocamos la atención, pudiendo cambiar la dirección de la misma a voluntad nuestra. No como ahora, que a veces nos vemos esclav@s de los pensamientos sin poder “escapar” de ellos.

Limpia, equilibra y energiza los chakras al mantener la fluidez de la energía que los sustenta. De esta manera preparamos nuestra energía para elevar su frecuencia, convirtiéndonos en personas más amorosas y vigorosas, aportándonos clarividencia. Así vamos creciendo como seres conscientes, a la vez que, desarrollamos nuestras cualidades personales ligadas a la vibración de cada chakra correspondiente.

Despeja el camino para la ascensión de la energía Kundalini, la energía más poderosa que disponemos y la que amplía nuestra percepción espiritual. Se asienta en el sacro y asciende de una manera natural cuando la consciencia ya está lo suficientemente expandida.

FORMA DE HACERLO:

  1. Puedes hacerlo sentad@, tumbad@ o de pie. Yo, normalmente, la hago de pie ya que me resulta más fácil seguir la visualización, pero tú mism@, hazlo como más te guste. Los ojos, al principio, cerrados; cuando lleves un tiempo con ella la harás como quieras.
  2. El ejercicio lo comenzamos con una inspiración y, a partir de ahí, nos olvidamos de cómo respiramos. Lo importante es visualizar el recorrido de la energía entre los chakras. Con el tiempo ya podrás ser consciente de más cosas, pero en principio céntrate en la visualización. Si tienes problemas para seguir el circuito, acompáñate con un dedo marcando la trayectoria por tu cuerpo.
  3. Haz unas cuantas inspiraciones hasta notarte relajad@ y centrad@.
  4. Inspiras e inicias la ascensión de la energía por la pierna izquierda (por la derecha si eres o has sido zurd@ de pequeñ@), penetrando por la izquierda del chakra raíz. Haz el giro del chakra, sales y continuas la ascensión por la derecha del 2º chakra. Haces el giro con él, sales por su izquierda y entras en el 3º. Recorres todos los chakras (fíjate en el dibujo) hasta llegar al corona (igual lo visualizas un poco más grande que los demás), donde comienza el camino de descenso. Prosigues con el recorrido inverso y lo finalizas con la energía bajando por la pierna derecha, saliendo por la planta del pie.
  5. En el recorrido ve-imagina los colores de los chakras intensos y brillantes, aunque con la práctica constante verás como cambian de intensidad y textura según tu estado de ánimo.
  6. Cuando tengas suficiente destreza puedes hacer el ejercicio siguiendo el ritmo de la respiración: en la inspiración realizas la ascensión; en la espiración el descenso. Esto requiere la máxima concentración y será la señal de tu maestría, pero que este no sea tu objetivo: es una consecuencia del trabajo realizado.
  7. Procura hacer la visualización todos los días como ejercicio de mantenimiento y, a veces, lo harás sin tener intención de hacerlo: te lo pedirá tu propia vibración.

NOTA:

El único objetivo en todo trabajo interior es: DISFRUTAR. Intenta disfrutar de todo lo que haces. Al principio, hasta que lo domines, estarás un poco tens@ (te sentirás insegur@ mientras lo realizas) y tendrás que estar más concentrad@ de lo habitual. Cuando tengas soltura con él ya no te “costará” tanto concentrarte en ello y entonces empezarás a disfrutar. Y cuando disfrutas comienzas a crecer, a elevarte, porque lo haces sin esfuerzo, sin lucha. Y todo aquello que hagas sin lucha te eleva.

 

ACTIVANDO SUSHUMNA: ÓRBITA MICROCÓSMICA

Con este ejercicio complementamos el anterior, ya que activamos el nadi Sushumnalimpiando y abriendo la línea Hara de nuestro cuerpo, favoreciendo la conexión Tierra-Cielo.
La línea Hara es un tubo de energía que asciende desde nuestros pies, conecta con el nadi Sushumna y fluye al cielo por medio del chakra corona. Es nuestra conexión con la energía de la tierra y del cielo: es el punto de encuentro entre nuestra parte física humana y nuestra divinidad. Es el canal que nos conecta a la Unidad.

Con esta visualización equilibramos el flujo de energía que circula por nuestro cuerpo, corrigiendo los excesos y deficiencias de esta. Además, nos libera de la energía del pasado, de actitudes antiguas y formas obsoletas de ver la vida, permitiéndonos avanzar más rápidamente en nuestro cambio personal.

Procura hacer este ejercicio habitualmente, a modo de mantenimiento. Así, la línea Hara se encontrará limpia y despejada para asimilar mejor la energía de más alta vibración. Al pasar esta energía a través nuestro nos vamos elevando, aumentando nuestra frecuencia de vibración, siendo más luz. Y esta luz es la que damos al mundo.

FORMA DE HACERLO:

  1. Siéntate en un lugar cómodo con la espalda erguida. Ojos cerrados, manos descansando sobre las piernas. Con el tiempo y la práctica lo harás andando, esperando en colas o mientras cocinas porque será motivo de gozo.
  2. Haz unas cuantas inspiraciones hasta notarte relajad@ y centrad@.
  3. Inspira profundamente mientras llevas la atención debajo del ombligo, donde brilla una luz platino iridiscente. En cada inspiración sientes cómo esa energía, esa fuerza vital, va llenando tu vientre hasta sentirlo pleno, poderoso y refulgente.
  4. Cuando te sientas rebosar de luz inspiras, y esa bola luminosa la haces descender hasta el final de la columna vertebral para luego ascender por ella, inundándola de luz a su paso.
  5. En la espiración, la bola de energía sale por la parte superior del cráneo, descendiendo por el exterior de tu cuerpo: rostro, boca, cuello, pecho y vientre hasta llegar al coxis, donde, con la inspiración, vuelve a ascender abrazando la columna vertebral.
  6. Repites este ciclo respiratorio con esa bola de luz recorriendo tu cuerpo. El coxis y la parte superior de la cabeza son los puntos de cambio del flujo respiratorio.
  7. Cuando te sientas energizad@, procura terminar el ejercicio con una inspiración, dejando esa energía vibrando con todo su fulgor en tu columna vertebral. Permanece un rato sintiendo esa electricidad palpitante.

VARIACIÓN:

Haz los pasos 1-3 como el anterior.

  1. Una vez tengas almacenada la energía vital en tu vientre, en la inspiración la haces descender al coxis para luego ascender por tu columna vertebral saliendo por la cabeza, como si fuera una fuente. En la espiración desciende por tu cuerpo, llenando el aura de esa luz iridiscente, hasta llegar al suelo. En la inspiración entra por el coxis y te recorre por tu centro, hasta rebosar por la cabeza. En la espiración te bañas en esa luz que te interpenetra.
  2. Permanece todo el tiempo que quieras disfrutando de esa luz, tu luz, que te limpia y energiza

Esta variación es la que más practico, pero tú haz aquella que más conecte contigo. En el camino espiritual no hay un solo camino: hay infinitos y cada persona sigue el suyo, ya que el camino lo creamos al caminar.

Un abrazo, de corazón.

Seguimos caminando.

Sintiendo lo que somos: vibración

Ahora vamos a realizar una sencilla práctica que permite darnos cuenta de la realidad que somos como seres físicos. Lo que vemos y creemos sólido y compacto, nuestro cuerpo, en realidad es una vibración de energía y esa energía es luz.

El objetivo fundamental de este ejercicio es sentir la energía-vibración que somos. Para ello lo comenzamos con una visualización (creación de la mente) y lo acabamos en una sensación, en una vibración. Quédate bailando en la sensación todo el tiempo que puedas. Lo que te hace crecer, expandirte, elevarte, es la percepción sensorial no el pensamiento. Cuantas más veces lo hagas, cuanto más te sumerjas en la sensación, más elevas tu frecuencia de vibración, ya que desarrollas-creas aquello a lo que prestas atención.

Puedes hacerlo con los ojos abiertos (en tus quehaceres diarios) o cerrados (cuando sólo quieras hacer el ejercicio). Cuantas más veces lo repitas más fácil te resultará y mejor te sentirás (la repetición es la madre de la mejora). Hasta que cojas soltura con él, empieza haciéndolo de pie: ojos cerrados, pies separados tanto como tus hombros, cuerpo erguido, pecho expandido. Al poco de tener esta postura advertirás cómo la energía asciende por las plantas de tus pies, llenándote totalmente. Déjate bañar en ella, disfruta de tu vibración.
Cuando ya lo domines, podrás hacerlo en cualquier postura y en cualquier momento sin tener que cerrar los ojos, porque de eso se trata, de vivir despiertos.
Puedes llevarte el ejercicio escrito en un papel o en el móvil y, cuando tengas un rato de tranquilidad, tomando un café, por ejemplo, léelo concentrándote profundamente en sus palabras, percibiendo lo que inducen en tu consciencia. Tras hacerlo te encontrarás más equilbrad@, más seren@, a la vez que habrá aumentado un poquito tu capacidad de concentración para abstraerte de tu frenesí diario. Con la repetición, irás desarrollando progresivamente tu capacidad de concentración y aumentarás tu poder creador, ya que la concentración es el poder de Dios “pasando” a través nuestro.

Si por cualquier circunstancia que hayas vivido (una discusión, una mala noticia…), no puedes centrarte en la sensación por estar perdid@ mentalmente dando vueltas a ese incidente, haz el ejercicio del perdón antes de seguir con este. El perdón (luz violeta), disuelve la energía del ego que vibra en ese acontecimiento. Una vez te encuentres limpi@ de esa energía (de la mente), podrás sentir con más facilidad la vibración (del amor) que eres.

         

EJERCICIO: “SINTIENDO LA VIBRACIÓN QUE SOMOS”

La inspiración hazla siempre por la nariz (si quieres, claro); la espiración puedes hacerla por la nariz o por la boca, como más cómodo te resulte.

Centra tu atención en tu respiración, en el aire que entra y sale de tu cuerpo, notando el abdomen expandirse y contraerse en cada ciclo respiratorio….

Inspira… espira…

Inspira… espira…

Cuando estés relajad@, imagínate rodead@ de luz o inmers@ en una sustancia luminosa… Al inspirar, notas como la luz penetra en tu interior, llenándose todo tu pecho y abdomen de ella… Al espirar, sientes cómo esa luz atraviesa tu cuerpo, brotando un brillante resplandor por todos los poros de tu piel… Al mismo tiempo, percibes un cosquilleo que recorre tus células siguiendo la estela de la luz…

Con cada inspiración adviertes cómo la luz que te rodea llena tus pulmones, bajando tu diafragma…

Con cada espiración ves esa luz atravesar todo tu cuerpo, avivando ese hormigueo vibrante…

Inspira… Espira…

Ahora, centra la atención en tu cuerpo… en ese escalofrío, en esa sensación que recorre todas las células de tu ser… Abandona toda imagen visual y céntrate sólo en la sensación…Sumérgete en esa electricidad que te llena… Toda tu atención la tienes puesta en ella… Siente esa energía… tu energía… ESA ENERGÍA ERES TÚ…

Inspira… y sientes tu energía…

Espira…. y sientes tu ser…

Permanece todo el rato que te apetezca disfrutando de lo que eres

Luego, a la cuenta de tres, abres lentamente los ojos… 1… 2… 3 y te quedas en esa vibración todo el tiempo que puedas.

CONSIDERACIONES SOBRE ESTE EJERCICIO

1.- Sentir nuestra vibración es el punto de donde nace todo. De esta vibración, de esta energía que somos, brota el mundo de la ilusión creado por la mente : esa facultad que poseemos gracias a nuestro cerebro.
Nos perdemos en este mundo de ilusión cuando dejamos de ser conscientes de nuestra auténtica realidad (esta vibración), es decir, cuando nos volvemos inconscientes.
Por lo tanto, con este ejercicio desarrollamos nuestra consciencia. La consciencia es sinónimo de “darse cuenta” y “nos damos cuenta” gracias al nivel de sensibilidad que tengamos. Nuestro nivel de sensibilidad lo incrementamos al fijarnos intensamente en lo que experimentamos-sentimos-pensamos… y fijarse intensamente es concentrarse.
A consecuencia del desarrollo de nuestra consciencia nos convertimos en seres más profundos, más completos.

2.- Con este ejercicio se produce el abandono de la mente para centrarnos en el ser. Dejamos de pensar, elucubrar, soñar y nos adentramos en el silencio de la energía vibrante que es nuestra auténtica realidad. Pasamos del mundo de lucha, de la mente, a la paz del ser y de esta manera estamos en el camino de conseguir el segundo objetivo de este ejercicio: no perder nunca el contacto con la vibración que somos.
Cuando interactúes con el mundo, en tus quehaceres diarios, no prestes toda tu atención al exterior: deja parte de ella mirando-sintiendo lo que eres. De esta forma vivirás la vida plenamente, sin separación, sin miedos y la mente no podrá llevarte por su mundo de ensoñaciones.

3.- Por último, y más importante, este ejercicio nos limpia de la energía mental que nos rodea (la del ego) y de la que vamos incorporando a nuestra vibración al reaccionar inconscientemente a las diversas situaciones que afrontamos en nuestro día a día.
Si vivimos siendo conscientes de lo que somos, con el tiempo, notaremos cómo nuestra vida se llena de luz, interpretando todo lo que nos sucede en clave de crecimiento y elevación, que, a su vez, atraerá más luz a nuestra vida. Esto sucede porque nos vamos limpiando de la energía egoica que vibra en nosotros por resonancia con la que nos rodea. Al limpiarnos de la energía más densa del ego, automáticamente se incrementa nuestra frecuencia de vibración, cambiando nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, atraemos otro tipo de circunstancias vitales ya que la energía que emanamos al universo es más elevada.
Si, por el contrario, dejas de practicar este ejercicio tras haber comenzado con él (si tienes alguna dificultad con él céntrate en la respiración), será el ego-mente el que ha vuelto a tomar el control de tus decisiones. No importa las razones que te dé para que lo dejes, todas serán falsas. Tú decides si le crees, regresando al pasado, o vives algo nuevo, algo fresco. Date una oportunidad… y luego otra y otra. No importa las veces que caigas, lo importante es que te levantes siempre.

Un fuerte abrazo y… ¡dale caña!

Seguimos caminando.

Creencias: el cambio.

Ya hemos visto qué son las creencias, cómo se forman y el tremendo poder que tienen en nuestra vida. En este artículo descubriremos cómo poner a nuestro servicio ese poder de una manera consciente, no como hasta ahora, que desconocíamos lo que estaba guiando nuestros pasos.

Vamos a ver cómo podemos cambiar las creencias limitantes que tenemos.

 

 CAMBIO DE CREENCIAS

Puedes instalar todas las creencias que te apetezca en tu interior. Esa es tu libertad: decidir cómo quieres vivir tu vida, decretar qué leyes deseas que la gobiernen. Eres el dios/a de tu mundo personal y ahí solo mandas tú, a no ser que permitas que las leyes-creencias de otras personas dirijan tu vida.

Como hemos visto en el artículo anterior, las creencias se encuentran alojadas en la mente subconsciente y, para instalar una nueva, tenemos que ir allí, al lugar donde “moran” las creencias.
Para llegar a la mente subconsciente debemos repetir muchas veces el mismo acto, hasta que se automatice y dejemos de prestarle atención. Cuando estabas en la autoescuela toda tu atención la tenías enfocada en el volante, la palanca de cambios, el embrague, el freno, el acelerador y la carretera. A veces no, y te llevabas un susto.
Después de 10 años conduciendo habitualmente ya solo te fijas en la carretera, todo lo demás lo tienes interiorizado (hasta el ruido del motor para cambiar de velocidad). Ya no piensas en ello, lo haces mecánicamente: lo has incorporado al subconsciente.

Aquí hemos automatizado unos movimientos-rutinas físicas, pero con el tema de las creencias la cosa cambia un poquito.

Repitiéndote mentalmente, por ejemplo, “me siento todopoderos@, llen@ de fuerza interior y determinación. Soy invencible”, al cabo de un tiempo notarás el efecto de todas las repeticiones. Te sentirás un poquito más poderos@, con más fuerza interior, pero no conseguirás vibrar completamente en esa realidad.
Puedes compaginar la repetición de palabras-mantras con la visualización, “viéndote” llen@ de fuerza interior, mientras te “sientes” invencible (la forma estándar de trabajar un objetivo), sin embargo los resultados serán exiguos: esa creencia no está implantada en tu subconsciente.

¿Por qué sucede esto si la clave para asentar una creencia es la repetición?

Si queremos instalar una creencia elevadora en nuestra mente subconsciente vamos a tener que luchar contra la creencia limitadora contraria que ya está fijada en nuestro interior. Si deseas ser fuerte es porque te crees débil, es decir, ya tienes la creencia de impotencia instalada y esta creencia va a bloquear todo intento de cambio. En cuanto empieces a repetirte que eres todopoderos@ y te visualices erguid@, sintiéndote llen@ de energía y vigor, automáticamente se activan las alarmas en tu mente diciéndote: “¡¡¡INTRUSO, INTRUSO!!!, ¡¡¡CREENCIA ERRÓNEA ATACANDO!!!” Te sentirás un poco rar@, alterad@ por dentro. Esta sensación puede ser más o menos intensa, pero siempre te acompañará hasta que sustituyas la antigua creencia.
Este “mal sentirte” es la emoción generada por los pensamientos enviados por tu mente-ego indicándote que las palabras que te dices ahora son MENTIRA, que tu verdad es otra. Ese malestar, esa emoción, es energía de baja vibración lastrando tu deseo de elevarte. Es el miedo al cambio, a lo desconocido, porque lo desconocido la mente no lo puede controlar y eso la horroriza. Así que, cuando tu mente consciente se da cuenta de que quieres modificar una creencia que lleva tiempo con ella, inmediatamente bloquea todas las puertas de acceso al subconsciente para que no puedas alterar nada de él. Ella, la mente consciente y su infatigable guardián, el ego, están permanentemente vigilando para que nada se modifique en tu interior: son los enemigos del cambio.

Pero no te desmoralices pensando que eres esclav@ de las creencias que te han inculcado en tu niñez o de las que has incorporado a lo largo de tu vida. Existe un modo de sortear a la mente consciente y su tenaz centinela. Además, este camino es el más rápido, el más efectivo y el más cómodo. Vamos, ¡el chollo total!
La clave para ello es distorsionar el mensaje, que sea ininteligible para la mente consciente, pero no así para el subconsciente que se empapa de él. De esta forma no hay bloqueo, ya que el mensaje es indescifrable para la mente consciente.

¿Cómo puede ser que la mente consciente no se entere y la subconsciente sí?

La parte subconsciente de la mente es mucho más poderosa que la consciente. Puede procesar 20.000 (veinte mil) MILLONES de impulsos nerviosos por segundo (que se dice pronto), frente a los 40 (cuarenta) de la consciente. La mente subconsciente percibe infinidad de detalles que le pasan por alto a la consciente. Además, funciona ininterrumpidamente, es nuestro Gran Hermano interior y exterior. Capta todo lo que te rodea: lo que ves, hueles, escuchas, sientes, piensas, sueñas… instante a instante, tanto si estás despiert@ o dormid@. La consciente solo funciona cuando estamos despiertos (a veces ni eso).

La forma de esquivar esta vigilancia permanente es por medio de los audios subliminales, en los cuales las afirmaciones-creencias que queremos incorporar a nuestra vida están distorsionadas y ocultas bajo una capa de música o sonidos relajantes. Tu mente consciente solo oye música, pero bajo ella suenan repetidas las afirmaciones que SÍ son captadas y asimiladas por tu subconsciente.
La mente subconsciente es una tierra fértil en la que podemos plantar cualquier semilla (afirmación) que, con los cuidados adecuados (la repetición), irá creciendo y robusteciéndose en tu interior. Según lo plantado en ella podrás cobijarte y sentirte segur@ a la sombra del frondoso árbol que ha crecido gracias a tus afirmaciones elevadoras o, por el contrario, te pincharás y sufrirás con las espinas del zarzal que has permitido desarrollarse con tu inconsciencia negativa repetida. Tú decides.

Si quieres lanzarte a la aventura de crear tu propia vida, conscientemente, aquí tienes una poderosa herramienta: “Cómo grabar un audio subliminal”.

EL DOLOR DEL CAMBIO

Cambiar una creencia lleva su tiempo, de 3 a 6 meses, y es directamente proporcional a lo arraigada que esté en nuestro interior. Además, el ego (próximamente hablaremos de él) va a procurar, por todos los medios, sabotearte para que no lo consigas. Para el ego una creencia, aunque te limite y sea un tapón en tu desarrollo personal, forma parte de su esencia: el ego ES esa creencia viviendo en ti.

Si ya has comenzado un trabajo interior (meditaciones, visualizaciones, mantras, audios subliminales…) para modificar alguna, no desesperes si no notas avances o tienes la sensación de empeorar. Esas “malas” sensaciones realmente son una “buena” noticia. Es la señal de que vas cambiando la creencia y el ego se rebela con toda su fuerza para evitarlo. Así que, cuando te sientas rot@ por dentro o totalmente sol@ en este mundo o creas que ya no puedes más… entonces sonríe (es muy difícil a veces, pero recuerda que todo es una creación tuya), porque tu ego te está diciendo que le vas ganando, que no puede contigo y te envía los espejismos de dolor, duda y debilidad para que retrocedas y vuelvas a dejarte llevar por él, para que regreses al viejo mundo conocido.
En esos momentos te la estás jugando, te encuentras en el punto crítico de tu cambio. Puedes decidir tirar para adelante, a pesar del intenso dolor y adentrarte en una nueva vida desconocida para ti o regresar a lo conocido, a lo que ya no te hace crecer por ser sabido. Tú elijes, momento a momento, qué vida quieres llevar, qué persona quieres ser: la misma de ahora, repitiendo el mismo día uno tras otro, o vivir cada día como una aventura que no sabes cómo va a terminar: ¿quieres controlar tu vida o permitir que la vida te lleve?

Mucha gente sigue este refrán: “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Lo solía repetir mucho mi madre y nunca entendí por qué era preferible lo bueno a lo malo, ¿qué ventaja tiene? Con el tiempo me di cuenta, como os he dicho, que la mente-ego tiene pavor al cambio y que mi madre no sabía nada de todo esto.

Un abrazo, de corazón.

 

Posdata: PARA PADRES CON HIJOS PEQUEÑOS

Si eres madre/padre de niños, en tus manos está decidir la vida que van a llevar. Somos la referencia y el ejemplo más importante que tienen, por lo tanto, nos es muy fácil implantar creencias en ellos: tenemos toda su confianza.
Según las creencias que plantes en sus vírgenes mentes, así serán la programación que arrastrarán hasta que puedan modificarla y, según esta programación, así será su vida.
Esta es la gran responsabilidad que tenemos como padres: formar personas autosuficientes para desenvolverse en este mundo de la forma y, además, que sean felices. Una persona feliz es la que emite constantemente la luz de la alegría, elevando la del mundo que le rodea. Y para eso estamos aquí: para amar, para dar… para elevarnos y elevar.

Dile a tu hij@ que puede con todo, que no importa las veces que se caiga, lo importante es levantarse siempre.

Dile a tu hij@ que los sueños se cumplen, que solo hay que regarlos con amor e ilusión y, tarde o temprano, los verá materializados. SIEMPRE.

Dile a tu hij@ que le quieres, que es una bendición en tu vida y que le querrás siempre, haga lo que haga. Pero, sobre todo, demuéstraselo momento a momento… y la fuerza de tu amor le hará volar libre de las cadenas del miedo.

Te quiero.

Seguimos caminando.

El perdón: el transformador de la energía negativa

Ahora conoceremos un ejercicio que nos va a ayudar a cambiar la vida que llevamos de una manera muy poderosa, pero antes descubramos por qué nuestra vida va como va.

EL ORIGEN DE LA VIDA QUE LLEVAMOS

El ego, esa imagen mental que tenemos acerca de lo que somos, está siempre reaccionado a lo que vivimos o pensamos. Si le gusta, nos alegramos, nos sentimos bien. Por el contrario, si le desagrada, nos enfadamos o nos ponemos tristes. Este “sentirse bien” o “mal” es nuestra vibración fundamental: nuestro estado de ánimo.

Esta vibración, que emitimos constantemente, es la emoción creada en nuestro cuerpo por nuestra interpretación mental acerca de lo que vivimos o pensamos. Esta interpretación siempre es del ego, que la hace en función de las creencias que mantenemos. Cuando esas creencias son elevadoras (“yo puedo con todo lo que la vida me presenta”, “tengo las aptitudes necesarias para ser lo que quiero ser”), los pensamientos atraídos por ellas son inspiradores y la emoción que nos crearán será de poderío, de fortaleza: “puedo”. De esta manera crecemos e irradiamos energía de alta vibración.

Sin embargo, cuando nuestras creencias son limitadoras (“no tengo capacidad para hacer este trabajo de matemáticas”, “soy un torpe, no sé hacer nada bien”), los pensamientos atraídos por ellas harán que nos sintamos mal, como seres de poco valor. Esto provocará que tengamos tendencia a juzgar como “malo” lo que nos hacen los demás (“¿cómo se le ha ocurrido decir a Luis que soy un vago delante de todo el grupo?, ¡cómo me duele eso!”) y lo que la vida nos regala (“vaya asco de vida llevo, no tengo tiempo para nada”). Este “sentirse mal”, este “no poder”, lo emanamos al universo en forma de energía de baja vibración.

El universo donde vivimos, que es energía de amor incondicional, se pone manos a la obra para materializar (en sucesos y circunstancias de vida) esta energía que le enviamos, porque él solo entiende de vibración. Como nos ama profundamente (aunque no seamos conscientes de ello o no nos lo creamos) nos va a devolver, multiplicado por su amor, la “calidad” de la energía que recibe (“Leyes de la Creación: leyes de la energía”), sin “pensar” si es bueno o malo, solo nos lo da, porque nosotros se lo pedimos; y como le enviamos bastante más cantidad de energía de baja vibración que alta, nuestra vida tendrá un “bajo nivel de felicidad”.

Así que, por tu bien, abandona el sufrimiento, deja de contaminar este mundo con tu dolor y comienza a perdonarte, porque solo nos podemos perdonar a nosotros mismos. Cada persona sigue su plan divino personal y no podemos juzgar su camino (sería nuestro ego adoptando el papel de juez), por lo tanto nada hay que perdonar a los demás.

El hecho de perdonarte significa que te has dado cuenta de que habías pensado-actuado=creado desde la inconsciencia, al creerte separado de la Unidad. Esto es imposible ya que siempre estamos “conectados” a Ella, pero no lo sabías cuando interpretabas-reaccionabas a lo que la vida te ofrecía y por ello ahora te perdonas, por tu inconsciencia del pasado, por haberte creído ser mucho menos de lo que realmente eres.


BENEFICIOS DEL PERDÓN

1.- Al perdonar tomas el control de tu vida al responsabilizarte de tu creación. De esta manera reconoces el poder que atesoras: el ser capaz de transformar la vibración de la energía que recibes y, por lo tanto, de la que emites. Este ejercicio instala-reafirma la creencia de que “ puedes”, de que eres el único creador de tu vida y de tus circunstancias, al actuar como el ser creador que eres. Así ya estás creciendo.

2.- Al perdonar cambiamos la vibración de nuestra energía, ya que el perdón es renunciar al falso dolor provocado por la ilusión de creernos ser algo que no somos. No confundir el dolor originado por la muerte de un ser querido, que es genuino y necesario, de duelo, con el sufrimiento, que es dolor producido por la identificación con nuestro ego al juzgar esa situación o persona como inaceptable. El perdón actúa sobre la emoción, al disolver todo sentimiento de frustración engendrado por no llegar la situación actual, la persona o la experiencia vivida, a cumplir las rígidas expectativas de cómo deben ser las cosas impuestas por nuestro ego.

3.- El perdón es la energía que disuelve nuestras ataduras con situaciones y personas del pasado. Cuando algo acontecido hace tiempo nos duele todavía al recordarlo, sea lo que sea, significa que estamos enganchados energéticamente a ello. Este enganche es el que nos impide crecer y evolucionar plenamente por no disponer de “toda” nuestra energía, ya que parte de ella permanece “soldada” a las diferentes situaciones o personas que nos provocan dolor (ira, miedo, tristeza). Al liberar esta energía retenida nuestro crecimiento se acelera.

4.- El perdón disuelve la negatividad que envías a tu situación de vida actual por medio de la no aceptación a lo que es (“¡vaya trabajo de mierda que tengo!”, “¡no dispongo de dinero y nunca voy a tener lo que necesito!“ “¡es que no aguanto al tí@ este!”) y eso hará que cambie radicalmente dicha situación, porque dejarás de alimentarla con tu negatividad y la vibración de la misma se elevará.

Y, por último, el beneficio más grande todos:

5.- El perdón cambia la energía con la que estás creando tu futuro.
Al creernos seres separados, desconectados de la Unidad, vivimos en un constante miedo al futuro deseando que no nos haga daño (“no quiero sufrir”). Para protegernos de este miedo, la mente-ego se pone a elaborar lo que ella cree son barreras para no ser sorprendida y comienza a fijarse en lo que NO quiere recibir: “no quiero estar enferm@”, “no quiero perder el trabajo”, “no quiero envejecer de mala manera”… Estas barreras que creemos poner al pensar que negando algo lo evitamos, realmente lo que están haciendo es crearlo por el miedo-energía que enviamos a esa hipotética situación. Ese miedo al futuro, esa energía de baja vibración, nos está haciendo sufrir AHORA, creándonos, además, ese futuro que NO queremos vivir.
Una de las leyes de la energía es que todo se transforma continuamente, nada se repite y, por lo tanto, no puedes adivinar qué te va a deparar el futuro. Lo único que puedes hacer para que sea diferente a cómo lo estás creando ahora es perdonarte por no haberte dado cuenta de que no puedes controlarlo. Cuando perdonas tus ansias de control, cuando te abres confiado a la incertidumbre del “no saber”, te permites recibir un futuro maravilloso. Un futuro no dirigido por el miedo del ego, sino por el amor del universo, al que te permites recibir en este acto de perdón, en este acto de apertura. Entonces, toda tu vibración cambia en ese mismo instante, porque ya el miedo ha dejado de vibrar en ti y lo haces en el amor, pero esto no hace falta que te lo cuente, porque lo vas a vivir tú mism@.

Así que, sin más dilación, comienza a tomar el control de tu reino interior, haciéndote responsable de tus creaciones.

 

AQUÍ EMPEZAMOS A CAMINAR

Cuando empieces a hacer este ejercicio notarás muchas resistencias a ello: es tu ego intentado convencerte con argumentos lógicos y racionales acerca de la inutilidad de lo que haces (“esto es una tontería”, “no lo puedes hacer, es muy complicado”, “seguro que no funciona para ti”). Este es el mayor problema que vas a tener en cualquier intento de cambio personal: TU EGO. Él es el enemigo número 1 del cambio, ya que lo desconocido le aterra por no poder controlarlo (la mente-ego se basa siempre en lo vivido, en lo conocido) y, por lo tanto, tendrás que decidir momento a momento a quién sigues: si a tu mente racional, que nada quiere cambiar para poder seguir viviendo en “su mundo” conocido, o a ese anhelo que palpita en tu interior y que no sabes dónde te llevará.

Ese anhelo, que llevas un tiempo notando, es el deseo de estar en casa, de sentirte como antes de encarnar en este mundo y el viaje que ahora inicias te conducirá hasta ella. Has permanecido fuera mucho tiempo (poco más o menos el que llevas viviendo en este planeta) y ya es tiempo de regresar. Tu ego querrá que des marcha atrás, que no sigas adelante. Intentará embaucarte con argumentos inapelables (“deja esto, ¿no ves que te sientes mal? y tú buscas sentirte bien. Hazme caso, déjalo”) y, si con ellos no puede convencerte, recurrirá a miedos irracionales (“te volverás loc@ como sigas así”, “todo el mundo se va a reír de ti”, “eres un rar@”) y hará cualquier cosa que se le ocurra para impedir que sigas adelante. Puedes hasta enfermar o quedarte sin ganas de vivir (yo, en julio del 2016, según ponía los pies en el suelo de la habitación al levantarme de la cama, me llegaban tres palabras a la mente sin hacer ningún esfuerzo en ello: “me quiero morir”), y esto es una buena señal, porque cuanto más sufres más ego te abandona al elevarse tu vibración. Ese dolor que experimentas son los apegos (a lo que tú creías que eras) “despegándose” de la energía que eres.

Tendrás que tener mucho valor para continuar en ciertos momentos, pero no importa lo lento que vayas con tal de que no te detengas, sabiendo que desde hace un tiempo no caminas sol@. Llegará un día en que no sentirás ningún malestar, ningún dolor, y no podrás dejar de sonreír, de cantar, de vibrar con la alegría de vivir; y, cuando mires atrás, verás que lo que eres en ese momento no tiene nada que ver con lo que “crees que eres” ahora.

Solo se produce el crecimiento personal cuando trascendemos los límites de lo que nos creemos ser, porque si no los rebasamos nunca sabremos qué se encuentra fuera de ellos. Cuando decides traspasar tus fronteras interiores (creadas por el ego), automáticamente el universo (“la Unidad”, “todo lo que es”, “Dios”… su nombre da igual) te abre sus brazos, llenos de poder, amor e inteligencia, para que te relajes en ellos. Luego, sólo tienes que dejarte llevar.
Tú ya le has indicado al universo tu deseo y voluntad de volver a casa ( (“Visualización: activando la Unidad”), así que a partir de ahora déjate llevar, ya que la Unidad te ha acogido en su regazo para que descanses en él y, juntos, volver a casa… a tu hogar, porque volver a casa es permitir que la Unidad (el amor incondicional) vibre en toda tu energía, en todo tu ser. Para ello hay que limpiarla del ego que se ha ido acoplando a tu vibración con el paso de los años y el perdón es lo que te libera de esa vibración que está imposibilitando que eches a volar, que está impidiendo que manifiestes lo que realmente eres.

Para empezar a caminar de la manera más rápida y cómoda posible, vas a quitarte el peso superfluo que llevas sin ser consciente de ello. Así que, a partir de ahora, en todo momento y circunstancia: perdona, perdona, perdona.

 

EJERCICIO DE TRANSFORMACIÓN DE LA ENERGÍA NEGATIVA

Este ejercicio es muy potente y te coloca en el camino a tu nueva vida. Como en todo trabajo personal, las claves son la constancia y el estar atentos (estar alerta) a lo que pasa en nuestro interior, pero con estos dos mandatos activados permanentemente en tu intención, solo te espera un resultado: ELEVARTE, vibrar en otra frecuencia, porque este ejercicio es un gran transformador de la energía de baja vibración. Lo encontré hace unos años en el  libro “La energía de los 12 chakras solares”, de Brigitte Müller, y me lo sigo trabajando actualmente porque es una maravilla para disolver cualquier atisbo de ego-dolor. Aquí transcribo una adaptación del mismo, con ciertas explicaciones basadas en mi experiencia personal que considero lo enriquecen (aquí está mi ego opinando). Este ejercicio lo puedes aplicar tanto a situaciones que vivas actualmente o del pasado, como a pensamientos compulsivos que puedas tener y te generen dolor, angustia o malestar

No importa la manera por la cual la energía vuelve a ti. Puede que en la actualidad tengas un problema con una persona en concreto o en el trabajo. Puede que tus quebraderos de cabeza vengan por el tema de la salud, o tal vez te desesperen problemas económicos. Ahora estás recibiendo, por medio de la situación que vives, la misma vibración de energía que enviaste en el pasado, así que, si reaccionas con ira o abatimiento a lo que estás viviendo, con el tiempo esta vibración que emanas hará que el universo te devuelva situaciones similares, una y otra vez.

Sólo puedes cambiar esta rueda de una forma: transformando la reacción, transformando la energía ante esa situación y, para transformarla, aplica estos cuatro pasos:

1º.- ACEPTA.

Acepta la energía que ahora vuelve a ti, porque en algún momento del pasado tú mismo la has enviado al universo. Tú eres el creador de lo que estás viviendo y si rechazas tu creación estás negando tu poder llenándote de energía inarmónica, que en algún momento regresará a ti. Piensa que la persona o situación que vives son únicamente meros instrumentos para volver a atraer tu energía. Libera la energía por amor y así la transformarás en su vibración original.

2.- AGRADECE.

Agradece al universo la oportunidad que te está brindando para cambiar la vibración de la energía que recibes y convertirla en otra oscilación armónica y elevada.

3.- PERDONA.

Perdónate a ti mismo por no haber sido consciente de la energía que emitiste en el pasado. Esta energía sólo se puede transformar por medio del perdón, cuya vibración es de color violeta. Repítete: pido perdón por cualquier energía vital que haya usado mal en algún momento de mi vida, sabiéndolo o de manera inconsciente, y me perdono a mí mismo por ello“. Visualiza la situación o persona  que te genera intranquilidad con un intenso color violeta que notas brotar de tu corazón, mientras te perdonas de corazón por no haber recordado el inmenso poder que palpita en tu ser. Siente la paz que te llena al perdonarte.

Cuando ya tengas cierta práctica con este ejercicio, podrás hacerlo inmediatamente en el momento que te sientas mal por el motivo que sea. Pones toda tu atención en tu estado de ánimo, tu malestar interno, y te visualizas lleno de luz violeta, siendo consciente de la causa que lo ha generado, sin elucubrar sobre ella, sin pensar, solo llenando todo tu campo de conciencia de luz violeta.

4.- AMA.

Envía amor conscientemente a esa situación o persona, porque tú eres amor incondicional. Visualízalos envueltos en una intensa luz rosa que brota de tu corazón, sintiendo como la energía negativa se va transformando en la alegría de amar. Cuando amas lo que te duele, siempre descubres razones para perdonarte.

Repite todas las veces que haga falta este ejercicio hasta que esa situación o persona sólo te genere amor cuando llegue a tu mente.

Esto también puedes hacerlo diariamente enviando amor a tu lugar de trabajo, llenando las personas, mesas, sillas, máquinas, etc., con una luz rosa, ¡verás cómo cambia la vibración de tu entorno de trabajo!.

Si notas resistencia al hacer cualquiera de estos pasos sé consciente de que esa resistencia es tu ego intentando separarte de lo que eres, intentando sabotear tu anhelo de cambio.

Si repites estos cuatro pasos con las situaciones, personas y pensamientos que te desequilibran, con el tiempo toda la energía negativa que vibraba en ti será transformada en energía elevada, en energía de amor y tu vida reflejará, de una manera fiel y maravillosa, esa nueva vibración de tu ser.

¿No te lo crees?, haz la prueba y ya me contarás.

Un abrazo, de corazón.

Seguimos caminando.

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